Cuando Dipart decidió crear un departamento específico para atender flotas, el mercado aún no hablaba con tanta claridad de esta tendencia. “Fuimos los primeros en hacerlo”, recuerda Fernando Riesco. “Lo vimos como una forma de ampliar la oferta y de adaptarnos a la realidad: cada vez un porcentaje mayor de las matriculaciones corresponde a vehículos de empresa o renting. Hoy ese volumen puede suponer fácilmente entre el 20 y el 35% de lo que se vende”.
El objetivo era doble: ofrecer una respuesta profesional a las empresas operadoras de flotas, que demandaban una gestión más eficiente de sus mantenimientos, y, al mismo tiempo, abrir una vía de negocio estable para los talleres asociados. “Queríamos cubrir un espacio en el mercado que no estaba bien atendido y ser capaces de ofrecer un punto único de facturación a nivel nacional, con soluciones de reparación y mantenimiento en todas las zonas donde estamos presentes”, añade Riesco. “En aquel momento, nadie podía hacerlo”.
La evolución del parque y el papel del taller independiente
La realidad, como señala Julio Vaquero, es que el mercado de la reparación de flotas ha dejado de ser una curiosidad. “Ya no se puede hablar de un nicho”, afirma. “En torno al 8 o 9% de la facturación total del grupo viene ya de este canal”.
El crecimiento del parque de vehículos de empresa y la dificultad de acceder al vehículo nuevo por parte del particular han consolidado esta tendencia. “Aunque la electrificación avanza, el parque de combustión sigue siendo enorme, y eso mantiene vivo al taller independiente”, explica Riesco. “A esto hay que sumar que los coches nuevos se deprecian menos y se cambian más tarde, lo que amplía el campo de trabajo”.
Rentabilidad y volumen: equilibrio necesario
Sin embargo, los responsables de Dipart insisten en que no se trata de una actividad en la que todos los talleres deban especializarse por completo. “Para un taller con la agenda llena, no es un negocio que hoy le resulte prioritario”, reconoce Riesco. “La rentabilidad está muy ligada al volumen, y en este tipo de operaciones hay un eslabón más en la cadena. Pero sí creemos que un 10 o 15% del negocio debería estar vinculado a la reparación de flotas. Es una forma de compensar y de asegurar presencia en un mercado que seguirá creciendo”.
Vaquero coincide: “El taller tiene que estar preparado para atender a todo tipo de clientes. Si hoy no tienes flotas, pero puedes generar esa demanda y atenderla bien, en poco tiempo empezarás a recibir vehículos de este tipo. Ya nos está pasando: hay zonas donde los talleres asociados están recibiendo coches de empresas que antes no trabajaban con ellos”.
Gestión administrativa: el gran reto
Más allá de la parte técnica —que no difiere tanto de una reparación convencional—, el gran desafío está en la gestión. “Trabajar con flotas implica procesos distintos: presupuestar, enviar autorizaciones, comunicar el estado del vehículo y cerrar la reparación con trazabilidad”, explica Vaquero. “No es un cliente que te llame por teléfono; las órdenes entran por plataformas, y hay que responder rápido y con precisión”.
A ello se suma una carga administrativa importante, especialmente en lo que respecta a la gestión de facturación y cobros. “Por eso hemos integrado dentro de nuestro programa de gestión un módulo específico para flotas”, apunta Riesco. “En él se concentran las solicitudes, los presupuestos, las autorizaciones y los estados de cada operación. El taller no tiene que ir saltando entre correos o plataformas. Lo hace todo desde su propio entorno, con un clic”.
El objetivo es facilitar el trabajo del taller y reducir errores o duplicidades, en un contexto donde, además, la falta de personal cualificado se ha convertido en un problema estructural. “Hoy el personal es un tesoro”, reconoce Vaquero. “Y el recambio generacional no llega. Cada vez hay más vehículos, pero menos manos. Si encima añadimos una gestión compleja, muchos talleres se echan atrás”.
Precio mínimo y simplificación de procesos
Dipart ha tratado de equilibrar la ecuación económica de este negocio estableciendo un marco claro. “No firmamos acuerdos que estén por debajo de los 38 euros la hora de mano de obra”, explica Riesco. “Buscamos que sea atractivo para el taller y sostenible para el cliente”.
También han trabajado para reducir la carga administrativa a través de su software propio y acuerdos con compañías especializadas en la gestión de flotas y rent a car, con las que colaboran desde hace varios años.
Aun así, reconocen que queda margen de mejora en la digitalización del sector. “Hay plataformas que siguen funcionando con PDFs y procesos manuales”, comenta Riesco. “Es sorprendente, pero es así. Todavía queda mucho por avanzar en eficiencia digital”.
Qué tipo de taller encaja mejor
Los talleres que mejor funcionan con flotas son los que han adaptado su estructura interna. “Los que tienen personal dedicado a la parte administrativa y de gestión, además del técnico, son los que más partido sacan”, señala Vaquero. “Suelen ser talleres de mecánica integral o que combinan mecánica y carrocería, porque pueden ofrecer un servicio más completo”.
Esa profesionalización interna será clave de cara al futuro. “Las flotas no solo buscan precio, sino rapidez, trazabilidad y capacidad de respuesta”, añade Riesco. “Por eso el taller que quiera estar en ese juego tiene que asumir que la gestión es tan importante como la reparación”.
Un negocio que puede marcar el equilibrio futuro
La apuesta de Dipart por la reparación de flotas no es coyuntural. Responde a una lectura clara del mercado: la polarización del parque entre vehículos muy nuevos (de empresa, renting, carsharing) y vehículos muy antiguos (de particulares). “El segmento medio, el coche de entre 5 y 10 años, está reduciéndose”, explica Riesco. “Y eso significa que si no entramos en la parte nueva, solo nos quedará la más vieja”.
Por eso, desde Dipart animan a los talleres a no dejar pasar esta oportunidad. “La tarta es grande”, asegura Riesco. “Si el 30% de las matriculaciones son de empresas, ese 30% va a necesitar talleres que los atiendan. Y durante varios años, porque esos coches no van a desaparecer del día a la mañana”.
Vaquero concluye con un mensaje práctico: “No se trata de transformar el negocio, sino de diversificarlo. Prepararse, tener los procesos claros y estar abiertos a un cliente distinto. Las flotas ya están aquí, y cada día habrá más. La clave es no llegar tarde”.



