La especialización en el producto de nicho fue el camino elegido por Luis Carbó hace doce años. Cuando fundó BCAR, además del producto elegido -cables de cambio, carcasas de llave y frenos de estacionamiento eléctrico-, también decidió apostar por los mercados internacionales, lo que ha llevado a la empresa a trabajar en cincuenta países antes de decidirse a pisar con fuerza el territorio nacional.
Los años que han pasado abriéndose un hueco en mercados internacionales, le han aportado a BCAR el conocimiento y experiencia suficientes para entender que, sin importar de dónde vengan, los clientes buscan proveedores confiables con los que puedan trabajar sin sobresaltos ni preocupaciones. Tal como ellos mismos dicen: ‘Don’t worry, BCAR’ -parafraseando la conocida frase ‘Don’t worry, be happy’ (no te preocupes, se feliz)-. Una consigna que resume bastante bien el servicio que quieren entregar a sus clientes.
Viajamos hasta Barcelona para conocer mejor esta filosofía de la empresa y cómo están trabajando en nuestro país para replicar la fórmula que tan bien les ha funcionado a ellos y a sus propios clientes, más allá de nuestras fronteras.


