La industria europea de la posventa ha decidido elevar su perfil político en Bruselas. Bajo el lema «We Drive EU», una amplia coalición de asociaciones y empresas del aftermarket ha lanzado una campaña destinada a reclamar un papel más relevante en la definición de la política industrial europea y en las futuras regulaciones que afectarán al automóvil conectado, la reparación y el acceso a los datos.
La iniciativa, impulsada por la Automotive Coalition for Europe, llega en un momento especialmente sensible para el sector. Mientras la agenda comunitaria se centra en la electrificación, la digitalización y la competitividad de los fabricantes de vehículos, los actores de la posventa temen quedar relegados en decisiones que tendrán un impacto directo sobre talleres, distribuidores de recambios y proveedores de servicios de reparación.
Durante la presentación oficial de la campaña en Bruselas, la directora general de Figiefa -la Ancera del continente-, Sylvia Gotzen, recordó el peso económico de la actividad que representa el aftermarket europeo. Según los datos aportados por la organización, el sector mueve 236.000 millones de euros entre piezas y mano de obra, mantiene operativos más de 285 millones de vehículos y sustenta alrededor de 3,2 millones de empleos repartidos entre unas 900.000 empresas en toda Europa.
Sin embargo, los representantes del sector consideran que esa relevancia económica no se traduce en una influencia equivalente dentro del debate regulatorio europeo. De hecho, uno de los mensajes que más se repitió durante el acto fue la necesidad de que la Unión Europea adopte una visión más amplia del ecosistema de automoción, que no se limite únicamente a la fabricación de vehículos.

El foco en el dato
Uno de los principales frentes abiertos es el acceso a los datos generados por los vehículos conectados. Y es que la creciente digitalización del automóvil está trasladando parte del control de las operaciones de mantenimiento y reparación a los fabricantes, una situación que preocupa especialmente a talleres independientes y distribuidores de recambios.
Thomas Aukamm, director general de AIRC -la asociación internacional de reparadores de carrocería-, advirtió que las reparaciones modernas dependen cada vez más de la disponibilidad de información técnica, datos del vehículo, codificación de componentes y acceso a sistemas de baterías. Según defendió, los talleres independientes disponen de la capacidad técnica necesaria para reparar estos vehículos, pero únicamente podrán seguir haciéndolo si se garantiza un acceso justo a la información y a los datos generados por el automóvil.
La campaña también sitúa en el centro del debate la revisión de la normativa europea que regula la competencia en el mercado de la reparación y el mantenimiento. Stéphane Antiglio, presidente de PHE, defendió la continuidad de la actual exención por categorías para el sector de la automoción, conocida como MVBER, al considerar que constituye una herramienta esencial para preservar la competencia. A su juicio, la regulación debe mantenerse y adaptarse a las nuevas realidades tecnológicas del vehículo conectado.
Junto a la competencia y el acceso a los datos, la sostenibilidad aparece como otro de los grandes argumentos de la ofensiva lanzada por el aftermarket. Las organizaciones participantes sostienen que la reparación, la reutilización de componentes y la remanufacturación contribuyen de forma directa a los objetivos de economía circular de la Unión Europea, alargando la vida útil de los vehículos y reduciendo tanto residuos como emisiones asociadas a la fabricación de nuevos productos.

Derecho a reparar
La defensa del denominado derecho a reparar también ocupó un lugar destacado durante el encuentro. Los representantes del sector consideran que los consumidores deben poder elegir dónde reparar sus vehículos y que la legislación europea debe evitar situaciones que limiten la competencia en favor de determinados operadores.
Detrás de esta reivindicación existe además una cuestión económica de primer orden. Con más del 80% de los desplazamientos terrestres de pasajeros realizados en automóvil, la posventa sostiene que mantener un mercado competitivo resulta fundamental para contener los costes de reparación y mantenimiento y preservar una movilidad asequible para ciudadanos y empresas.
La campaña «We Drive EU» busca ahora influir en el desarrollo del Plan de Acción Industrial para la Automoción impulsado por la Comisión Europea y en las futuras iniciativas legislativas relacionadas con el vehículo conectado. El objetivo es que el aftermarket deje de ser considerado únicamente como un servicio complementario y pase a ser reconocido como una pieza estratégica dentro de la cadena de valor de la automoción europea.



