La industria europea de componentes afronta una presión que va más allá de la propia evolución de la demanda. Y es que mientras la industria de nuestro continente pierde posiciones en el comercio internacional y continúa ajustando sus plantillas, China está ganando peso como proveedor de componentes en Europa. En el primer semestre de 2026, las importaciones de componentes de automoción procedentes de China alcanzaron los 5.000 millones de euros, un 23% más que un año antes. Según Clepa -homóloga de Sernauto en Europa-, es un crecimiento que no iguala ningún otro socio de suministro de la Unión Europea.
El dato adquiere mayor dimensión si se amplía la perspectiva. En el primer semestre de 2020, la UE importaba alrededor de 1.800 millones de euros en componentes desde China, una cifra similar a la procedente entonces de Reino Unido y Japón. Seis años después, el proveedor chino ha aumentado de forma muy significativa su presencia en la cesta de importaciones europea, mientras los proveedores tradicionales han ido perdiendo cuota. Para la patronal europea, la cuestión ya no es únicamente cuánto producto chino entra en Europa, sino cómo está cambiando la posición de los distintos actores dentro de la cadena de suministro.
China gana peso… y Europa pierde terreno
La evolución de las importaciones de componentes forma parte de un movimiento más amplio. Clepa señala que Europa está importando más productos de automoción mientras reduce sus exportaciones, deteriorando progresivamente su posición comercial. Las exportaciones europeas de automoción se situaron en el primer semestre de 2026 en 24.000 millones de euros, frente a los 28.900 millones registrados dos años antes.
El deterioro es especialmente visible en la relación con China. Las exportaciones de automoción de la UE hacia el país asiático prácticamente se han reducido a la mitad en dos años: pasaron de 5.000 millones de euros en el primer semestre de 2024 a 3.200 millones en el mismo periodo de 2026. En sentido contrario, las importaciones procedentes de China continúan creciendo.
El efecto sobre el superávit comercial europeo es significativo. Después de alcanzar un máximo de 14.200 millones de euros en el segundo semestre de 2023, se redujo hasta 8.600 millones en el primer semestre de 2026. Y si se mira exclusivamente la relación con China, el cambio es todavía más acusado: de un superávit de 1.900 millones de euros en el primer semestre de 2024 se ha pasado a un déficit de 1.800 millones apenas dos años después.
Para la patronal europea de proveedores, estos datos apuntan a algo más estructural que una simple fase de debilidad económica. Clepa considera que Europa está reestructurando su industria del automóvil precisamente cuando su posición dentro de la cadena global de valor se está debilitando.
Se destruye empleo, pero a menor ritmo
El impacto de esta transformación también aparece en las cifras de empleo. Los proveedores europeos anunciaron 18.900 despidos durante el primer semestre de 2026, un 35% menos que los 29.250 registrados en la segunda mitad de 2025. Es, por tanto, un ritmo de ajuste inferior al de los dos años anteriores, aunque Clepa advierte de que sigue siendo una reducción de plantilla significativa y que 2026 se encamina a convertirse en el tercer año consecutivo con importantes pérdidas de empleo.
Al mismo tiempo, los proveedores anunciaron 5.440 nuevos puestos de trabajo en el semestre, más de un 40% por encima de los 3.800 de la segunda mitad de 2025 y el registro semestral más elevado desde finales de 2023. La creación de empleo, sin embargo, continúa claramente por debajo de la destrucción de puestos.
Hay además un cambio relevante en el tipo de actividad que está generando esos nuevos puestos. El 66% del empleo creado durante el primer semestre de 2026 estuvo relacionado con segmentos vinculados a la electromovilidad. Para Clepa, esta proporción muestra que los proveedores están modificando sus redes productivas y sus decisiones de inversión hacia las nuevas tecnologías, incluso mientras el empleo total del sector continúa descendiendo.
El informe considera que, con los datos disponibles hasta junio, las pérdidas de empleo de 2026 deberían quedar por debajo de los niveles excepcionalmente elevados de 2024 y 2025. Pero deja abierta la posibilidad de que el proceso de reestructuración vuelva a acelerarse durante la segunda mitad del año.
Clepa reclama una respuesta industrial
La lectura que hace la patronal de todos estos datos va más allá de las cifras de comercio y empleo. Clepa interpreta que Europa está afrontando una transformación industrial mientras pierde posición dentro de la cadena de valor mundial. En su opinión, sin una estrategia industrial dirigida a recuperar producción y con políticas e incentivos que favorezcan el concepto de “Made in Europe”, el actual proceso de reestructuración puede terminar debilitando la base industrial europea.
El informe, por tanto, dibuja una doble transición para el proveedor europeo. Por un lado, la industria está desplazando empleo e inversión hacia actividades relacionadas con la electromovilidad. Por otro, debe afrontar una competencia internacional creciente, con China aumentando su peso tanto en el suministro de componentes al mercado europeo como en la propia cadena de valor.



