La patronal de los distribuidores de vehículos (Ganvam) reunía a la prensa en su sede de Madrid para adelantar sus previsiones de mercado para el periodo 2024-2030. Un periodo en el que esperan un “crecimiento sostenido, pero moderado” en las ventas de turismos en un escenario de “cierto optimismo”. Eso sí, el sector tendrá que esperar hasta el final de la década para alcanzar cifras de matriculaciones similares a las conseguidas antes de la pandemia.
Fernando Miguélez, director general de la patronal, era el encargado de presentar el diagnóstico: “Estamos en un momento de recuperación económica progresiva, aunque el crecimiento será moderado. El consumo se está ralentizando como reflejo de la bajada de la confianza de los consumidores y las empresas. Estamos en un contexto de guerra, tanto en Ucrania como en Israel, por lo que el entorno macroeconómico es complejo”.
En este entorno de crecimiento moderado, las datos de Ideauto para Ganvam prevén un repunte del 5,1% para este año en las matriculaciones de turismos y 4×4, aunque en volumen seguirán por debajo del millón de unidades: 998.150. Habrá que esperar a 2025 para superar esa barrera psicológica (1.050.593) y a 2029 para alcanzar 1,2 millones de unidades vendidas, fijadas como “nivel natural” para nuestro país. En 2030 la patronal prevé unas matriculaciones de 1.234.583 unidades, ligeramente por debajo de las registradas en 2019, año previo a la pandemia, cuando se firmaron 1.258.251 operaciones.

El crecimiento será, por lo tanto, lento, y no precisamente por falta de vehículos: “Vamos a un escenario de oferta ilimitada, pero la demanda no estará al mismo nivel por una variable fundamental como es el nivel de renta disponible”. A pesar de eso, “el crecimiento va a estar impulsado por los particulares”, añadía, con repuntes progresivos de entre el cuatro y el seis por ciento en toda la década (Ganvam espera que el canal de particulares pase de 419.528 unidades en 2023 a 584.009 en 2030, un 39% más, por encima del acumulado previsto para el mercado en su conjunto: 30%).
Este aumento de la oferta vendrá por parte de los fabricantes tradicionales, pero también de las marcas chinas, que poco a poco se van abriendo camino en el mercado europeo gracias a una política de precios bajos. “Los fabricantes europeos sufren y tienen que buscar alternativas para ser más competitivos en precio, como las ayudas por parte de los gobiernos”, añadía Miguélez, consciente de que “la movilidad tiene que ser accesible” para alcanzar todas las capas de la sociedad. Según la patronal, el 30% del mercado europeo estará en manos de las marcas asiáticas en 2025, una cifra llamativa si tenemos en cuenta que actualmente se sitúa por debajo del umbral del 20%.
¿Qué pasa con los eléctricos?
En el caso de los vehículos electrificados, la demanda seguirá creciendo en la próxima década, pero no al ritmo esperado por las administraciones. Según los datos de Ideauto, uno de cada tres coches vendidos en 2030 será electrificado (33,7%), es decir, eléctrico puro o híbrido enchufable, con un reparto prácticamente al 50% entre ambas tecnologías. O lo que es lo mismo, los eléctricos puros representarán aproximadamente el 17% de las ventas, unos 210.000 vehículos de un total de 1.234.000. En 2030, por lo tanto, se seguirán vendiendo un millón de coches con motor de combustión, ya sea exclusivo o combinado con algún tipo de tecnología eléctrica (microhíbridos, híbridos e híbridos enchufables).
El impacto en los talleres, por tanto, será limitado: «En 2030, aproximadamente el 7% del parque será electrificado, pero aquí también hay que incluir a los híbridos enchufables. Y si hablamos de un parque de 25 millones de coches, está claro que en el taller su impacto no será relevante».

Ante este panorama, Miguélez llamaba a establecer planes de rejuvenecimiento que se adaptaran a las necesidades reales del mercado: “El coche eléctrico no va a despegar por imposición, sino por accesibilidad. Lo acabamos de ver en Francia con el ‘leasing social’ del Gobierno [del que hablamos recientemente en AUTOPOS], que ha superado todas las previsiones porque permitía acceder a un coche eléctrico a un precio muy competitivo. Y en países donde se han eliminado las ayudas, como en Alemania, se ha conseguido el efecto contrario: las ventas se han desplomado”.
Su receta pasa por “utilizar otras palancas” para reducir la antigüedad media del parque una vez que la apuesta por la electrificación no está cuajando: “Tenemos que reducir las emisiones, no las tecnologías. Y para ello debemos apoyarnos en los vehículos seminuevos de hasta cinco años e incorporarlos a los planes de renovación. Ésa es la única forma de reducir la contaminación y rejuvenecer el parque”.


