El informe publicado por El Español con nuevos datos sobre el accidente de tráfico que le costó la vida a José Antonio Reyes, y a uno de sus primos en Utrera (Sevilla) el 1 de junio de 2019, revela que el entorno del futbolista sabía, a través de un informe de un taller de Mérida, que la rueda trasera izquierda de su vehículo estaba dañada, lo que causó una bajada de presión del neumático y el posterior reventón y salida de la autovía.
Según la misma fuente, el viernes 31 de mayo, un día antes del accidente mortal, uno de los primos de José Antonio Reyes llevó el Mercedes Brabus a un taller de Mérida advertido por un problema en una rueda. Tenía conocimiento del error en el vehículo porque semanas atrás había pasado revisión en un taller de Utrera y, además, este modelo de coche lleva un sistema que alerta al conducir de diversos errores mecánicos.
Concretamente, uno de los especialistas del taller, según El Español, señaló que la rueda trasera izquierda tenía “una llanta rajada”, una grieta que sólo puede detectarse con máquinas de precisión, lo que había causado la bajada de presión del neumático, asegurando haber advertido al entorno del futbolista del peligro que suponía. Aseguran que la respuesta fue: “Ya lo arreglaremos mañana en Sevilla” en referencia a su taller de confianza en Utrera, destino al que desgraciadamente nunca llegaron.



