El presupuesto estimado por los conductores españoles para adquirir un vehículo nuevo se ha situado en 34.663 euros, una cifra que representa un incremento del 13% en comparación con los registros del año anterior. Este indicador procede del informe anual sobre automoción del Observatorio Cetelem, división de estudios de BNP Paribas Personal Finance, donde se analiza la brecha existente entre las previsiones de compra y el desembolso real efectuado en el mercado. Durante los últimos 12 meses, el gasto medio real de los usuarios en España fue notablemente inferior a las proyecciones de futuro, fijándose en 23.165 euros.
La evolución del mercado de segunda mano se convierte en uno de los factores más disruptivos del análisis sectorial. Los compradores que optaron por el vehículo de ocasión realizaron un desembolso real medio de 15.358 euros, lo que supone un encarecimiento del 83% respecto al periodo equivalente del ejercicio anterior. En contraste, quienes adquirieron un modelo a estrenar gastaron una media de 27.320 euros, lo que se traduce en una contracción del 15% en comparación con los datos de 2025. Esta dualidad del mercado refleja cómo la inflación y la escasez de determinados segmentos de precio desplazan los presupuestos tradicionales hacia el mercado de usados.
Por tecnologías de propulsión, el presupuesto estimado para los vehículos puramente eléctricos se sitúa en 33.927 euros, registrando una variación al alza de apenas el 1% frente al estudio precedente. En el segmento de las motorizaciones híbridas, la previsión de gasto escala hasta los 32.285 euros, un 11% más. El análisis pormenorizado de esta categoría muestra diferencias sustanciales según el nivel de electrificación: el importe previsto para un microhíbrido (MHEV) se sitúa en 28.255 euros, para un híbrido convencional (HEV) alcanza los 30.525 euros y para una opción híbrida enchufable (PHEV) asciende a 34.650 euros.
Este encarecimiento generalizado está teniendo un impacto directo sobre los flujos de matriculaciones y las decisiones de compra en los puntos de venta. El factor precio ya condiciona de forma directa la decisión del 47% de los conductores, lo que supone un crecimiento de 12 puntos porcentuales en comparación con las tasas del año anterior. Dentro de este colectivo de usuarios afectados por las tarifas del mercado, el 60% ha decidido paralizar su compra a la espera de que los precios bajen, mientras que el 40% restante se ha visto obligado a decantarse por un modelo de segunda mano a pesar de que su intención inicial era adquirir una unidad nueva.
Ante esta coyuntura de contención de la demanda por motivos económicos, las políticas públicas de incentivos se perfilan como un elemento dinamizador indispensable para la distribución. El 60% de los conductores encuestados por la entidad financiera afirma que la puesta en marcha de líneas de ayudas directas a la compra, como el nuevo Plan Auto+, incrementaría de forma notable su disposición a adquirir un vehículo electrificado, mitigando la barrera económica de acceso a estas tecnologías.



