La presentación de la Memoria de Actividades de la Asociación Española de Lubricantes (Aselube), celebrada en la sede de la CEOE el pasado viernes, ha dejado un diagnóstico nítido para toda la cadena de valor de la posventa. En los próximos meses, la competitividad y los márgenes del sector dependerán de tres variables: la vulnerabilidad del suministro, la volatilidad de los precios y la retención del talento técnico. El análisis de la patronal revela que, aunque el negocio mantiene una sólida tendencia de crecimiento orgánico, los distribuidores y las redes de talleres independientes se ven obligados a operar en un escenario de creciente complejidad comercial y geopolítica.
Nivel prepandemia, superado
Los datos económicos confirman la fortaleza de la demanda. El mercado nacional de lubricantes cerró el pasado ejercicio con un volumen total de 439.000 toneladas comercializadas (un 2,16% más), logrando superar los niveles previos a la crisis sanitaria y consolidando la normalización de la actividad general. El segmento de automoción volvió a erigirse como el principal motor de la categoría al alcanzar las 147.000 toneladas, lo que supone un incremento interanual del 4,7% que estuvo respaldado por el repunte de las matriculaciones y un uso más intensivo del parque automovilístico. Sin embargo, esta evolución positiva coincide con un notable estrechamiento de los márgenes comerciales debido a la mayor sensibilidad al precio por parte del usuario final y del propio taller mecánico, un escenario que tensiona la rentabilidad de las tiendas de recambios tradicionales frente a los costes logísticos y de asesoramiento técnico.
A esta presión sobre los precios se suma un cambio drástico en el mapa competitivo: el espectacular incremento de las importaciones de lubricantes de origen extranjero, especialmente de marcas asiáticas, que entraron al mercado nacional con tarifas muy agresivas. Esta irrupción de producto de bajo coste pone a prueba la fidelidad de los canales de distribución y sitúa a los talleres ante una línea muy delgada en términos de calidad y trazabilidad. El sector advierte de que recurrir a referencias que carecen del soporte técnico o de las homologaciones de los fabricantes tradicionales multiplica el riesgo de averías mecánicas y reclamaciones por garantías, comprometiendo de forma directa la reputación y la confianza del cliente final en el mostrador del taller.
Ormuz, la principal preocupación
En el plano estratégico, el foco de preocupación se desplaza hacia el impacto de los conflictos internacionales en la cadena de suministro global. El presidente de Aselube, José Luis Zuazola, centró su intervención en advertir de que las tensiones geopolíticas en el estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico mantienen bloqueados los flujos de determinados subproductos y bases refinadas esenciales para la formulación de los lubricantes. Para los fabricantes, este estrangulamiento logístico implica retrasos en el aprovisionamiento, la necesidad de reconfigurar mezclas en laboratorio y, en último término, un encarecimiento de las gamas de producto final. A pie de taller, el efecto dominó ya se traduce en un incremento de la incertidumbre sobre los plazos de entrega y en un adelanto masivo de pedidos por parte de los distribuidores para blindar sus stocks.
Pese a este panorama de incertidumbre, la patronal descarta un escenario de desabastecimiento crítico y vaticina que el mercado iniciará un ajuste paulatino. Si se cumplen las previsiones técnicas del sector, el suministro de lubricantes recuperará la estabilidad hacia finales de año, estimándose un horizonte de relativa normalización operativa para el último trimestre. «La situación de suministro debería volver a ser estable dentro de seis meses para pasar unas Navidades tranquilas», apuntó Zuazola. No obstante, los analistas de la industria recuerdan que la superación del bache logístico dará paso a una segunda ronda de consecuencias económicas, que impactarán directamente en los índices de inflación y retrasarán la bajada de los tipos de interés, obligando al recambio independiente a extremar la gestión de sus inventarios y diversificar sus fuentes de suministro para proteger su rentabilidad.



