
Una vez allí los clientes gozaron de unas lujosas instalaciones y de la mejor gastronomía, pero sobre todo las actividades en equipo que se llevaron a cabo en el viaje, eran el principal objetivo del viaje para conseguir una relación más estrecha entre los asistentes. Por supuesto tuvieron tiempo de hacer distintos trayectos turísticos, a Melilla, a las Islas Chafarinas, y de combinarlo con unos 4×4 y unos dromedarios que dieron algún recado en forma de bocado a los más despistados. Cada aventura la culminaban con un buen restaurante con comida típica marroquí, a veces acompañada incluso de algún concierto privado.
Para la empresa fue un éxito porque cumplieron con su objetivo y disfrutaron de un divertido viaje en equipo.



