El parque automovilístico español avanza hacia un futuro cada vez más envejecido. Según los datos presentados por José Luis Gata, responsable de desarrollo de negocio de Solera España, en su intervención en eXpoGanvam, la previsión es clara: en 2035, más del 50% de los coches que circulen por las carreteras españolas tendrá más de 15 años.
“Vendemos entre 1,2 y 1,5 millones de coches nuevos al año, pero achatarramos solo entre 600.000 y 700.000. Es decir, cada año añadimos coches viejos al parque”, señaló Gata.
Para el experto, la consecuencia directa es un parque automovilístico insostenible, que seguirá creciendo -de los 29,4 millones de vehículos actuales a más de 35 millones en 2035- si no se adoptan medidas efectivas. Pero lejos de limitarse a la crítica, Gata planteó una alternativa: “Hace falta un nuevo ‘Plan Prever’ -programa de ayudas a la renovación del parque automovilístico español, vigente entre 1997 y 2007- , pero enfocado en los coches usados viejos, no en los nuevos. El cliente con poder adquisitivo ya cambia de coche; hay que ayudar al que no puede”.
Un reto… y también una oportunidad
Aunque el envejecimiento del parque plantea problemas de contaminación y seguridad, también representa una oportunidad directa para la posventa. Los coches antiguos requieren más mantenimiento, más recambios y reparaciones más complejas.
Según las previsiones de Solera, en los próximos diez años la facturación total del mercado posventa crecerá de los 15.000 millones de euros actuales a 22.000 millones en 2035, es decir, un 47% más. Sin embargo, Gata matizó que ese crecimiento no será orgánico, sino que vendrá impulsado por el encarecimiento del recambio y los costes de reparación, no por un aumento real del volumen de trabajo.
Un dato que aprovechaba Gata para incidir en uno de los problemas endémicos del sector de reparación: el precio de la mano de obra. Desde 2007, explicó, el precio medio del recambio ha subido un 84 %, mientras que el coste medio de reparación solo ha crecido un 3,4 %, en línea con la inflación. “El taller defiende poco el margen en mano de obra, porque donde realmente generan beneficio es en el recambio. Pero si no gestionamos bien el negocio, cuanto más trabajo entre, más dinero se puede perder, porque los márgenes del los recambios también se están estrechando», advirtió Gata con tono autocrítico.
Recambios más caros y reparaciones más complejas
El incremento de precios se explica, en parte, por la complejidad creciente de los vehículos modernos. “Un coche de 2012 tenía unas 8.000 piezas. Hoy, un modelo equivalente supera las 12.000”, ilustró el experto. Los embellecedores, sensores, molduras y faros más sofisticados elevan los costes de reparación.
La iluminación, por ejemplo, se ha convertido en una de las piezas con mayor subida de precio año tras año. Y eso tiene impacto directo en los siniestros: “Cuando el coste de reparación supera el valor comercial del vehículo, ese coche pasa a ser siniestro total”, recordó.
Esta tendencia está alimentando otro fenómeno con potencial de negocio: el recambio ECO y la recuperación de vehículos siniestrados o de desguace. Según Gata, en España se desechan unos 90.000 coches al año que podrían ser reparados o reacondicionados, lo que representaría unos 600 millones de euros adicionales en facturación para el sector.
El coche eléctrico: un futuro inevitable, pero aún lejano
En cuanto a la electrificación, el análisis de Solera refleja una realidad muy alejada de los objetivos gubernamentales. En 2025, los coches eléctricos representan apenas el 0,8 % del parque, y alcanzar el millón de unidades en 2028 requeriría matricular más de 300.000 eléctricos al año.
Además, Gata advirtió que el eléctrico supondrá una reducción del 40 % en los ingresos de posventa, al eliminar gran parte de las piezas mecánicas tradicionales. “Solo en la parte delantera del vehículo desaparecen motores, radiadores y muchos componentes. Cada eléctrico nos hace perder unos 20.000 euros en piezas potenciales”, explicó.
Aun así, hay una parte del negocio que sí se mantendrá: los neumáticos, donde el eléctrico genera un desgaste mayor debido al peso y al par instantáneo. “Ahí habrá margen, pero en el resto tendremos que reinventarnos”, apuntó.
Los nuevos actores: las marcas chinas
El experto también se refirió a la llegada de marcas chinas, que ya representan un 0,5 % del parque y un 0,6 % de la facturación posventa. Aunque el crecimiento es incipiente, su impacto será progresivo. “Los chinos no vienen regalando nada. Pueden vender coches más baratos, pero en el recambio cobran al mismo nivel que los europeos”, subrayó.
En la parte final de su intervención, José Luis Gata resumió con claridad el diagnóstico y la hoja de ruta del sector: “Los coches siguen siendo viejos y de combustión. Cambiar eso no será rápido, pero el sector debe adaptarse. Tenemos que aprovechar el mercado inmigrante, el recambio ecológico y gestionar con precisión la posventa”.



