El autor de este reportaje, con casi trece años de experiencia en la posventa, no vivió la época dorada de Bendix. Cuando empecé en AUTOPOS, la marca, que dominó los años noventa hasta convertirse en un referente -al nivel de ‘Bimbo’ o ‘Kleenex’-, había prácticamente desaparecido.
A pesar de ello, sabía de su impacto, pues Bendix formaba parte del imaginario colectivo del sector. Fue una marca que dejó huella. Ahora, en manos de Pemebla, Bendix busca retomar su lugar en el mercado español, basándose en su legado de calidad OEM y prestigio premium, mientras añade nuevos valores: diferenciación y un sólido compromiso con la distribución que los represente.
El inicio
Históricamente, Pemebla ha sido reconocida como especialista en recambio asiático, sobre todo en carrocería. Sin embargo, la incorporación de Bendix a su portafolio marcó un cambio importante y una oportunidad: “Somos fieles a nuestra esencia, pero hace unos años vimos que para Pemebla podía haber vida más allá de lo que tradicionalmente habíamos trabajado”.
En 2018, a través de otra marca que comercializan en España, comenzaron a introducir filtros, amortiguadores y embragues, y luego ampliaron con iluminación, dirigiéndose al mercado generalista, más allá de los coches japoneses, coreanos y americanos. Y funcionó: “Fue entonces cuando supimos que Bendix quería volver a España”.
Tras semanas de contactos, en 2021 lograron el acuerdo para ser su distribuidor exclusivo. Sabían que competirían en un mercado complejo: “La fricción es uno de los puntales en el negocio de la distribución, y competimos con empresas potentes y afianzadas. Pero veníamos de desarrollar otras gamas y de abrir nuestro negocio, así que creímos que podíamos aprovechar la oportunidad de entrar en la fricción ‘generalista’ de la mano de TMD Friction”.
Desde entonces, Pemebla asegura contar con el respaldo necesario de este gigante para consolidar la marca en el mercado: “Y tenemos todas las armas necesarias para ello”.
¿Hay hueco?
Javier Jiménez, director general de Pemebla, no solo cree que hay espacio para una nueva marca premium en el segmento de fricción; está seguro de que la distribución la necesita: “En muchos casos, por el propio éxito de algunas marcas en nuestro mercado, dos competidores terminan compartiendo el mismo producto. Esto indudablemente abre la puerta a considerar otras opciones”.
La propuesta de Pemebla es clara: “Les ofrecemos una marca diferente, suya, que podrán desarrollar y posicionar en su zona entre sus clientes”. Además, Jiménez subraya la exclusividad del proyecto: “En España, Pemebla lidera Bendix, de modo que no existirán duplicidades. Queremos cuidar la marca y hacerla crecer, que puedan trabajarla bien”.
Jiménez también destaca los cambios del mercado, con la llegada de gigantes europeos como AAG y PHE y la posible entrada de LKQ, que podrían impulsar la necesidad de diferenciación: “Habrá recambistas que busquen alternativas para distanciarse de estos macro distribuidores. Es una tendencia que ya hemos notado”. Y añade: “La fricción es uno de los pilares del negocio, al igual que las baterías, lubricantes y neumáticos, con alta rotación. La entrada de estos grandes actores traerá movimientos importantes, y los cambios siempre generan oportunidades”.
Con Bendix, asegura Jiménez, están preparados para aprovechar estas oportunidades.
Premium, con argumentos
Los argumentos no faltan, asegura el equipo. La marca cuenta con un terreno ganado que sería difícil lograr desde cero: “El legado de lo que fue Bendix es un valor enorme. Todo el mundo la conoce y todos la valoran”. Su reto actual es revitalizar esta memoria colectiva.
La calidad del producto es clave: “Bendix es una marca de TMD Friction y eso ya habla por sí mismo. La calidad es máxima”. Además, refuerzan el apoyo a la distribución: “El soporte que Pemebla está recibiendo de los directivos de TMD Friction es el que trasladamos a nuestros clientes. Ya estamos realizando jornadas de formación, eventos con talleres, campañas de márketing, y acciones comerciales”. La apuesta es clara y sin restricciones.
La disponibilidad también es prioritaria: “En nuestro almacén de Coslada (Madrid) contamos con el 50% de las 4.000 referencias del catálogo de Bendix. Entregamos en cualquier punto de la Península en menos de 24 horas, con dos repartos diarios. En Levante y Cataluña, un almacén satélite nos permite cumplir con este compromiso”. Incluso, cuando se requiere algo de fábrica, el plazo es de 48/72 horas.
Con una tasa de suministro del 96,2%, están satisfechos: “Nos sorprende incluso a nosotros, ya que es muy complejo alcanzar este nivel con una marca que empieza en el mercado”. Este éxito se debe al equipo de Jesús Ortiz, director de Logística y Operaciones, y a su sistema de reaprovisionamiento basado en inteligencia artificial, que optimiza los niveles de stock para garantizar el servicio: “Analiza qué se vende, cuánto y con qué frecuencia para mantener el stock óptimo”.
Con precios competitivos y la garantía de Pemebla, la relación con los distribuidores es prioritaria: “Una herencia de Narciso Jiménez (fundador) es que, en nuestra empresa, la palabra dada es lo que más valor tiene. Un distribuidor que se comprometa con nosotros no se va a encontrar a nadie compitiendo en su plaza con esta marca. Queremos trabajar de forma muy cercana con ellos”.
La meta está clara
No habla de cifras, pero el objetivo es claro: devolver a Bendix “al lugar que merece en nuestro mercado” en “cinco o seis años”.
Javier Jiménez cuenta con el respaldo de TMD Friction y un equipo comercial en Pemebla muy comprometido. Bilal Jaadar, responsable de Análisis y Gestión Comercial, y tres agentes comerciales —Jordi Màs en Cataluña, Félix Mera en Extremadura y Miguel Martínez Sastre en Castilla y León— son “la punta de lanza de la empresa en la calle”. Jiménez no duda en destacar su labor: “Es de su trabajo del que nacen las oportunidades que luego se traducen en negocio”.
Actualmente, Bendix tiene clientes en Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra, La Rioja, Gerona, Tarragona, Baleares y Alicante.
Aun así, Jiménez admite que el camino no es fácil: “Estamos compitiendo con marcas muy potentes, somos conscientes de ello, pero estamos muy motivados. Cumplimos con nuestros objetivos iniciales, aunque hay que reconocer que está siendo difícil”. La marca sigue ganando tracción: “Vamos creciendo desde cero, desde tierra baldía, pero no al ritmo del mercado ni de otras marcas de nuestro portafolio. Es una carrera de fondo; luchamos frente a auténticos gigantes”.
A corto plazo, buscan “crear una red de distribución que alcance el mayor número de clientes posible”. Para ello, evalúan si homologarse en grupos de compra para 2025 y cubrir las necesidades del mercado nacional por áreas de influencia. Este primer paso, afirma Jiménez, los llevará “al renacer de Bendix”. Ese es el objetivo.



