Cerramos número de AUTOPOS, que presentamos en el Congreso del Grupo Serca en Sevilla. Y lo he disfrutado. Y he aprendido. Y he sido feliz compartiendo momentos con gente que merece la pena tratar y escribiendo sus historias, experiencias y conocimientos. Es mi privilegio por ser periodista de posventa, y por poder hacerlo en la revista en la que lo hago, veinticinco años después.
Entrevistar a Juan Tamarit, de Recambios Colón, con más de sesenta años dedicados al recambio (cuando yo nacía él empezaba a trabajar en una tienda en su Valencia natal), y conocerle realmente tantos años después, entrando en la persona que hay detrás del empresario, ha sido un diría que hasta inesperado regalo. Y pensar que va a ser la portada de AUTOPOS en el congreso del que ha sido siempre su grupo me hace especial ilusión.
Porque me gusta estar entre recambistas, como en Barcelona con cuatro de los distribuidores TAB. Otro día para disfrutar. Como disfruté compartiendo tertulia con directivos de empresas que tienen en la exportación buena parte de su negocio, profesionales con los que es un gusto coincidir. Pero también entrevistando al director general de KIA, un vasco nacido en Madrid, que supo darle importancia al medio y elevar nuestro orgullo de pertenencia a este trocito de la automoción que es la posventa.
Pero si escribo esto es para compartir, además de lo disfrutado, lo aprendido. Y he aprendido que se puede ser un líder de la distribución gestionando el negocio como se ha hecho toda la vida: dedicándole mucho trabajo y esfuerzo y limitando las inversiones a lo imprescindible y no a lo que se supone que es imprescindible.
Y he aprendido que hay recambistas que no van a lo fácil, sino que buscan marcas quizá más difíciles de introducir en el mercado pero que les dan la oportunidad de diferenciarse. Y creen en ello porque creen en esas marcas y especialmente porque creen en ellos, en la confianza ganada por ofrecer a sus talleres clientes siempre lo mejor para sus intereses.
Y he aprendido que el mundo es muy grande para las empresas exportadoras con origen en España, pero que hay un sentimiento de pertenencia que los engrandece y que se manifiesta en el modo en que se apoyan los nuestros más allá de nuestras fronteras y en el empeño y dedicación que le ponen a su mercado natal, porque prima el corazón (me viene a la mente ese as español de la fabricación que decidió tratar al mercado propio como uno más, despojándolo de todo privilegio, que siempre tiene que haber excepciones).
Y he aprendido especialmente que la apuesta de los políticos por la electrificación del parque automovilístico pone en peligro no sólo a la posventa sino a las propias marcas de automóviles, colocadas entre la espada y la pared por la inutilidad de los que mandan; que los negocios alrededor de la llamada movilidad, que nos venden como la panacea de oportunidades que se abren ante el nuevo escenario, están siendo un bluf; y por mucho que se hable de cómo las marcas de coches van a por el mercado del recambio, la realidad es que las que más venden siguen operando como era lo habitual: suministrando recambio oficial a sus redes, animándolas a que hagan venta externa de ese mismo recambio sin intervenir directamente y dejando bastante en paz al mercado multimarca.
Y eso os cuento…



