La Asociación Europea de Fabricantes de Vehículos (ACEA) ha editado su tradicional informe ‘Vehículos en las carreteras europeas’ en el que analiza de manera detallada la estructura del parque de los principales países de nuestro continente, entre ellos España. Y los datos (actualizados a 2022) dan para una reflexión en profundidad: el parque sigue creciendo, pero el 63,3% ya tiene más de diez años. Prácticamente dos de cada tres. Eso sí, el diésel y la gasolina tienen cuerda para rato…
Según el informe, hay 252 millones de coches en las carreteras europeas, de los que algo más del 10%, 25,64 millones, están en España. Una cifra que sigue creciendo a pesar de que las matriculaciones llevan cuatro años seguidos por debajo del umbral del millón de operaciones anuales, lo que demuestra que las bajas de vehículos están también en mínimos: se vende poco, pero se achatarra menos. De hecho, y según los datos de ACEA, el parque español ha pasado de 24,5 millones de unidades en 2018 a los mencionados 25,64 millones en 2022. O lo que es lo mismo: 1.140.000 coches más en apenas cuatro años, una buena tendencia para nuestro mercado, al menos a priori.
Otra cosa es el estado de ese parque. Y es que 16,23 millones de coches tienen más de diez años, el 63,6%, lo que sitúa la antigüedad media en 13,9 años, muy lejos de la media de la Unión Europea (12,3). Es cierto que ‘ganamos’ a países como Hungría (14,6 años), Lituania (14,7), Eslovaquia (14,7), Polonia (14,9), Rumanía (14,9), Letonia (15,2), República Checa (15,9), Estonia (16,6) o Grecia (17,3), pero estamos por detrás de los principales mercados de Europa occidental, que debería ser nuestro espejo natural: Alemania (10), Francia (10,8), Italia (12,5) y Portugal (13,6).
Eso sin mencionar a los líderes de la tabla: Luxemburgo (7,9 años), Austria (8,9), Dinamarca (8,9), Irlanda (9,1), Bélgica (9,8), Suiza (10), Reino Unido (10,3), Suecia (10,7) o Noruega (10,8). Incluso países balcánicos como Eslovenia (11,2) o Croacia (13,3) mejoran nuestros guarismos.
El eléctrico, testimonial
Donde también estamos en el vagón de cola es en la penetración del coche eléctrico, aunque esta lectura es mucho más positiva para nuestra posventa. En 2022, sólo el 0,4% del parque español era 100% eléctrico (unos 100.000 coches), cifra similar a la italiana, pero por debajo de la de países como Dinamarca (4%), Suecia (4%), Holanda (3,7%), Luxemburgo (3,1%), Austria (2,1%), Alemania (2,1%), Finlandia (1,6%), Irlanda (1,2%), Bélgica (1,5%), Francia (1,5%) o Portugal (0,9%). También nos superan países de la Europa del este como Hungría (0,7%), Letonia (0,5%), Lituania (0,5%), Eslovenia (0,6%).
La media de la Unión Europa (1,2%) está lejos. Y también lo están los principales países de fuera de la UE, principalmente Noruega, con el 20,8% del parque eléctrico, pero no sólo: Islandia (7,3%), Suiza (2,3%) y Reino Unido (2,1%) también nos superan por mucho.
Con el coche eléctrico cocinándose a fuego lento, es la tecnología híbrida la que realmente se está abriendo paso en nuestro país: los híbridos ya suponen el 3,6% del parque, a los que tenemos que sumar un 0,5% de híbridos enchufables. Es decir, hablamos ya de un volumen ligeramente superior al millón de unidades entre ambas tecnologías, por lo que el esfuerzo a corto plazo de los distribuidores y los talleres debería estar ahí más que en el eléctrico. Por su parte, el GLP representa el 0,3% y el GNC, el 0,1%, añadiendo a la ecuación otros 100.000 coches.
El diésel domina
Y luego está el diésel, que mantiene un 55,7% del parque (unos 14,3 millones de turismos), y la gasolina, con el 39,5% (algo más de 10,1 millones). Es decir, las tecnologías convencionales representan más de 24,4 millones de coches de un parque de 25,5 millones. Y el millón que falta es híbrido. La lectura es clara: no podemos ser ajenos a las tendencias, sobre todo a las que tienen que ver con el coche híbrido, pero tenemos posventa tradicional para largo. Y al ritmo de matriculaciones de coches eléctricos no parece que se vaya a producir un cambio sustancial ni a corto ni a medio plazo.



