Tras superar uno de los episodios más difíciles de su historia y salir del concurso de acreedores en 2023 -como contamos en profundidad en AUTOPOS-, MEGA comienza a mirar al futuro con estabilidad y ambición de la mano de una nueva propiedad que le ha dado estabilidad económica y estructural. El fabricante vizcaíno, que ha sido durante décadas un referente en el mercado de equipamiento hidráulico, ha vuelto a situarse en una posición sólida, con procesos internos ordenados, tiempos de entrega reducidos y un equipo plenamente integrado.
Dos años después de salir a flote había que pulsar la situación de la empresa, y para ello hemos vuelto a hablar con su cara más reconocible, Javier Garay, director comercial en España, quien explica en esta entrevista cómo ha cambiado la compañía tras la crisis, cómo se está consolidando su posición en el mercado y qué pasos están dando para conseguirlo. Una conversación que refleja una MEGA recuperada, estable y preparada para afrontar nuevos retos.
¿En qué situación está MEGA en la actualidad?
La situación ahora es de total estabilidad. Llevamos dos años saliendo de una etapa complicada, pero ya estamos completamente estables. Los nuevos propietarios forman parte de la familia, conocen todo el proceso y la empresa está sólida y en crecimiento.
¿Estables también en producción y suministro?
Sí, todos esos problemas están totalmente solucionados. Como vengo diciendo desde que volvimos a salir al mercado, el objetivo era llegar a niveles de servicio de dos o tres días, algo que para un fabricante es muy positivo pero muy complicado. La distribución está habituada a plazos de entrega bajos porque su función es dar servicio inmediato, y ahí es donde estamos trabajando para alinearnos con ellos. El fabricante debe centrarse en fabricar bien, eso es evidente, pero consideramos que el servicio también debe ser esencial. Ahora estamos sirviendo pedidos en 2-3 días, lo cual es formidable para un fabricante de maquinaria.
Antes del concurso, ¿qué tiempos de entrega manejaban?
Justo antes del concurso teníamos plazos de entrega de hasta un mes, pero incluso antes de llegar a ese punto los plazos eran de 15 a 20 días porque ya teníamos problemas económicos.
«Ahora estamos en una situación muy positiva, invirtiendo en materia prima, en stocks, en servicio, etc. Los recelos que puedan seguir existiendo son absolutamente injustificados».
El cambio es radical…
Estamos muchísimo mejor, lo que habla también de la estabilidad de la empresa. Llevábamos años muy limitados por los bancos y con recursos muy escasos, y eso generaba tensiones en nuestros clientes. Ahora estamos en una situación muy positiva, invirtiendo en materia prima, en stocks, en servicio, etc. Los recelos que puedan seguir existiendo son absolutamente injustificados.
¿Qué ha cambiado para alcanzar ese nivel de servicio?
Básicamente, la capacidad económica y sobre todo, el compromiso de todos los trabajadores que confiaron en el proyecto y se quedaron en la empresa. Llevamos muchos años en el mercado y sabemos lo que tenemos que hacer, pero teníamos un problema grave de falta de recursos que hoy ya no tenemos. Ahora, con la estabilidad económica que tenemos en la empresa, unido al compromiso de los trabajadores, podemos hacer previsiones a medio plazo y eso lo cambia todo porque nos permite ofrecer un nivel de servicio muy alto a nuestros clientes, que es lo que realmente nos importa.

¿Han recuperado la confianza de los clientes?
Estamos en ello. Aunque las noticias son buenas y yo lo repito por activa y por pasiva, y los clientes ven que las cosas van bien, todavía queda cierta desconfianza. Es como un mal de amores: aunque lo superes, siempre queda la espinita.
Hay clientes que a veces se quejan por el servicio, pero cuando les envías las estadísticas donde mostramos las fechas de pedido y entrega y ven que la media es de 3-4 días, se sorprenden y reconocen que sí, que ya estamos en una muy buenas situación.
«Hay clientes que a veces se quejan por el servicio, pero cuando les envías las estadísticas donde mostramos las fechas de pedido y entrega y ven que la media es de 3-4 días, se sorprenden y reconocen que sí, que ya estamos en una muy buenas situación».
¿Ha ayudado la vuelta a Motortec a recuperar esa confianza?
Sí porque necesitábamos que nos vieran, que el taller supiera que estamos ahí, que el distribuidor volviera a confiar en nosotros. Queríamos mostrar que MEGA ha renacido para quedarse y qué mejor que hacerlo en Motortec. Pero también queríamos mostrar novedades, porque ahora estamos en una fase de expansión con nuevos productos y nuevos proyectos que queremos que el mercado conozca.
Más allá de Motortec, es casi imposible ir a una feria local y no ver a MEGA…
Intentamos estar cerca del taller porque su opinión es muy importante para nosotros: con su experiencia diaria nos indican hacia dónde ir. La mayor parte de las ideas de mejora nos llegan del taller, por eso estamos presentes en muchas ferias de distribuidores por todo el país. Queremos que el taller nos vea como sus socios y colaboradores. MEGA tiene que ir de la mano del distribuidor para cumplir las necesidades del taller, colaborando para mejorar su trabajo, en eso no vamos a cambiar.
«Queremos ser un proveedor cercano y ágil en la toma de decisiones para resolver los asuntos de manera rápida».
¿Qué hacen mejor que nadie?
La atención personal: quien llama a MEGA habla directamente conmigo o con Miguel, sin intermediarios. Queremos ser un proveedor cercano y ágil en la toma de decisiones para resolver los asuntos de manera rápida.
¿Cuál es vuestra propuesta después de estos últimos cambios?
Fabricamos el 100% de nuestro catálogo y queremos que el taller sepa que cuando compra un producto MEGA, no sólo compra un gato o una grúa, sino también una experiencia de más de 80 años que le va a solucionar cualquier problema que pueda tener dentro de 20 años.

¿Y los clientes que perdieron esa confianza están volviendo?
Sí. Porque ven que lo estamos haciendo bien y aportando soluciones que no tienen otros fabricantes.
¿Cómo es la estrategia comercial? ¿Salen a la calle con la misma filosofía de siempre?
Eso no ha cambiado. Queremos mantener una estrategia humilde: que sea el producto el que fidelice al cliente, no tanto las acciones de márketing paralelas, que también tienen su importancia. Nuestro abanderado debe ser el producto y el que hará que el mercado vuelva a MEGA.
¿Qué tienen ahora entre manos?
«Queremos mantener una estrategia humilde: que sea el producto el que fidelice al cliente. Nuestro abanderado debe ser el producto y el que hará que el mercado vuelva a MEGA».
El mercado cambia y la competencia empuja. Estamos trabajando mucho en el sector del camión, que antes teníamos un poco abandonado. Es un mercado muy profesional que valora la calidad por encima del precio. Por eso estamos desarrollando productos específicos para camiones, como gatos de gran tonelaje o herramientas para cambios de ruedas y cajas de cambio. Tenemos mucho margen de crecimiento en este segmento y vamos a apostar por él para posicionarnos como un socio de referencia.
Más allá de la automoción, MEGA siempre ha fabricado cilindros y bombas para la industria. Durante el concurso de acreedores abandonamos esa familia, pero ahora la hemos recuperado. En noviembre, en la feria MetalMadrid, vamos a presentar esta nueva gama. Es un canal diferente, más dirigido al suministro industrial y la ferretería, aunque en automoción también lo demandan puntualmente. En cualquier caso, invertir de nuevo en esta línea de productos demuestra que la empresa está fuerte, con capacidad para afrontar nuevos proyectos, que es lo que queremos transmitir desde hace dos años.
¿Qué podemos esperar de MEGA en el futuro?
Queremos ventas de calidad, no sólo volumen. Queremos que cuando alguien compre un producto MEGA se sienta contento y vuelva a confiar en nosotros. Ese es el objetivo: recuperar y consolidar la confianza.



