Altísimas cargas de trabajo, largas listas de espera, etc. son las consecuencias de la falta de mano de obra que amenaza al sector, especialmente en las islas de Ibiza y Formentera. Y es que la llegada de turistas en verano las ha saturado, impidiéndolas recibir la nueva mano de obra que tanto necesitan los talleres. Los reparadores de las islas han vuelto a denunciar esta situación, y otros condicionantes que tanto afectan al sector…
Algunos de ellos son la inflación disparada, que, por ejemplo, complica la permanencia de los mecánicos en las islas, dificulta la estabilidad de las plantillas e influye en los precios de las naves, haciendo que abrir un taller sea casi imposible y fomentando la apertura de talleres ilegales.
La asociación de talleres de Ibiza y Formentera denunciaba además que la falta de espacios industriales en las islas está impidiendo a muchos talleres desarrollar su actividad; así como la falta de profesionales seguía alargando las listas de espera -de hasta seis meses en algunos casos-, obligando a los usuarios a llevar a reparar el coche a la península provocando, como lamenta Francisco de la Cruz, vicepresidente de la asociación, que “el dinero salga de la isla, pero no hay más opción”.
El taller Cruz Motor, apunta, no obstante, que el problema de la falta de profesionales parece estar mejorando en las islas: “Nos consta que algunos mecánicos han encontrado vivienda y van a quedarse en la isla», dice su gerente.
Esto es una buena noticia, pero no es suficiente. Aunque parece, en su opinión, que la carencia de falta de profesionales podría estarse “estabilizando”, lo cierto es que todavía es una realidad para estos negocios. Lo ven a diario en las largas listas de espera de sus talleres.
Aunque en este sentido el taller cree que la situación ha mejorado un montón frente al pasado mes de agosto: si las averías están relacionadas con la mecánica, los vehículos, afirma, ahora podrán entrar a taller «en dos o tres días, o incluso en uno si es urgente» y en el caso de la carrocería las esperas oscilan los 15 días.
Su testimonio, sin embargo, contrasta con el de Talleres Jiménez, para quien la situación ha variado poco en estas últimas semanas: «Si es un simple cambio de aceite, ahora estamos dando las citas para dentro de un mes. Si es una avería urgente y se quedan tirados con el coche, pueden dejarlo en el taller con la grúa y se intenta solucionar antes», indica.
En su caso, un cliente, para una cita normal tiene que esperar unas tres semanas. Y es que, no hay que olvidar que a la falta de mano de obra se le suman las dificultades para recibir determinadas piezas, lo que influyen también en esta situación porque retrasa las reparaciones.



El problema de base es la vivienda. Si no hay residentes que se formen, tienen que venir de la península, y los costes de los alquileres, están disparados. Estoy convencido de que si el propietario de un taller pudiera reconvertirlo en uno de esos hoteles de cápsulas que hay en Japón, obtendría mucho más beneficio.