Cuando se trata de analizar la realidad de nuestro sector tenemos muchas interrogantes, pero pocas certezas. Existe algún dato, sí -principalmente el de facturación que ofrecen de la mano Ancera y Sernauto-, aunque por sí sólo no sirve para realizar una fotografía exacta del momento que estamos viviendo. Porque es importante conocer el impacto de la inflación en esas cifras, la evolución real de las ventas, la rentabilidad que maneja la distribución, el reto tecnológico que está por llegar… en definitiva, falta materia prima para saber dónde estamos y hacia dónde vamos. Y había que buscarla en voces de prestigio. Voces como las que hemos reunido en el restaurante El Paraguas, en Madrid, donde se habló de todo. También de concentración, claro está -los gigantes nos observan desde un lugar cada vez más cercano-. En la mesa, David Bassas; director de Europa Occidental de Niterra; Nines García de la Fuente, directora de Operaciones de GAUIb y presidenta de Ancera; Chema Rodríguez, director general de Recalvi; Fernando Riesco, director general de Dipart; Gerard Alcalà, director comercial de Serca, y Javier Jiménez, director general de Pemebla. De sus palabras se deduce una visión del mercado que no encontrarán en los titulares de otros medios. Pónganse cómodos.
El mercado, hoy
Desde hace unos años -antes de la pandemia incluso- temas como la digitalización, la electrificación, la concentración de la distribución o los nuevos modelos de movilidad ocupan horas de debate en congresos, tertulias y jornadas organizadas por todo tipo de empresas y asociaciones, pero antes de analizar qué nos deparará el futuro es conveniente poner el foco en la situación actual del sector en un momento difícil para sacar conclusiones. Y es que la inflación dificulta, y mucho, saber a ciencia cierta en qué punto estamos, sobre todo si tenemos en cuenta su capacidad para desvirtuar las cuentas de resultados tanto de proveedores como de distribuidores. Que se ingresa más se da por hecho. Que se venda más es otra cosa.
Nines García de la Fuente, en su papel de presidenta de Ancera, intentaba establecer el punto de partida: “El sector ha tenido un comienzo de año positivo, con un quince por ciento de crecimiento en cuanto a la distribución, lo cual está por encima de la subida media ponderada de precios, por lo que es una buena noticia. Quitando el efecto precio, crecemos”.
“Hay un clima de euforia que tenemos que disfrutar, por supuesto, pero no podemos perder de vista que hay factores que invitan a la prudencia”. DAVID BASSAS (Niterra)
“Pero no para generar el clima de euforia que ahora tenemos”, intervenía David Bassas (Niterra, la nueva denominación de NGK Spark Plug), para el que ese escenario no era “del todo realista” precisamente por ese desequilibrio entre facturación e incremento real de la actividad: “Efectivamente estamos en una situación de bonanza, pero probablemente hay un efecto inflacionista en los precios en 2022 que cuando comparemos con 2023 ya no nos va a parecer tan buena la situación, porque el crecimiento orgánico existe, pero no es tan alto”. El director de Europa Occidental de Niterra tenía la impresión “de que estamos viviendo una especie de burbuja que no sabemos cuándo va a pincharse”, pero que terminará por hacerlo: “Hay un clima de euforia que tenemos que disfrutar, por supuesto, pero no podemos perder de vista que hay factores que invitan a la prudencia”. ¿El principal? Una posible recesión en Alemania: “El FMI decía que eso podría pasar a finales de este año, y si eso ocurre, los países que estamos alrededor también sufriremos algún tipo de impacto”.
“Hemos perdido actores que tenían un volumen muy grande, y es cierto que nos han dado a los demás un respiro para coger esa cuota de mercado que ellos tenían”.
NINES GARCÍA DE LA FUENTE (GAUIb)
Fernando Riesco (Dipart) matizaba también la euforia: “Hay otro factor que parece que no tiene importancia, pero en el primer trimestre de este año ha habido más días laborables que el año pasado y eso también ayuda. Y a las subidas de precios les doy mucha importancia, porque pueden estar en torno al once o doce por ciento, así que puede haber cierto crecimiento, pero ya en el último trimestre del año pasado las ventas bajaron en unidades…”.
Nines García de la Fuente volvía a intervenir: “Y no debemos olvidar cómo ha influido en la marcha del mercado la gente que se ha quedado por el camino -refiriéndose a la desaparición de Coll, Impormovil o Cecauto-. Hemos perdido actores que tenían un volumen muy grande, y es cierto que nos han dado a los demás un respiro para coger esa cuota de mercado que ellos tenían. Pero esto es finito: ya hemos cogido esa cuota…”.

Y Chema Rodríguez (Recalvi) incidía en ello: “Yo creo que la euforia que tenemos ahora es irreal. Efectivamente no podemos olvidar que se han caído 260 millones de euros de facturación que se han repartido entre muchos actores que estamos ahora mismo en el sector. Pero lo que hay que medir es en unidades, y ahí no estamos creciendo. Estamos más o menos a la par. Ese crecimiento del quince por ciento del que se habla es irreal porque en unidades no estamos creciendo. Y en algunas familias importantes, sobre todo de mantenimiento, se está incluso decreciendo”.
“Ese crecimiento del quince por ciento del que se habla es irreal porque en unidades no estamos creciendo. Y en algunas familias importantes, sobre todo de mantenimiento, se está incluso decreciendo”. CHEMA RODRÍGUEZ (Recalvi)
“También hay que decir que en el primer trimestre acumulamos muchas compras de cierre de año”, señalaba Gerard Alcalà (Serca), quien entendía que este crecimiento -que es mayor de ese quince por ciento en el caso de su grupo- “viene influido por los precios y también por un ‘sobrestock’, aspectos que se irán corrigiendo porque no estamos sufriendo tantos problemas de suministro por parte de los proveedores y la estabilidad de precios está llegando”.
¿Y hasta cuándo?
Más allá de los motivos que han provocado este periodo de bonanza, era importante conocer hasta cuándo durará esta estabilidad… aunque nadie tenía la apuesta clara. “Llevamos tiempo escuchando ‘verás cuando llegue el verano, verás cuando acabe el año, va a ser un invierno muy duro…’, pero estamos en un momento de querer vivir, la gente quiere disfrutar”, comentaba Javier Jiménez, director general de Pemebla, que hablaba de un descenso paulatino: “No creo que la burbuja estalle, sino que se irá desinflando”.
Fernando Riesco, por su parte, invitaba a disfrutarlo mientras dure: “He recibido llamadas de proveedores preguntándome cómo íbamos porque notan que está empezando a ir raro. Es decir, el flujo de pedidos no está entrando al mismo nivel que en el primer trimestre. No podemos saber una fecha exacta de cuándo se va a acabar esto o cuándo va a haber un frenazo, pero por eso mismo lo más importante es que lo disfrutemos”.
David Bassas miraba fuera para darle normalidad a la situación en España: “En los países de Europa que están bajo mi responsabilidad está pasando lo mismo. En Francia e Inglaterra estamos viendo crecimientos de facturación que son muy positivos. Reino Unido ha sufrido bastante durante los últimos doce meses y se ha recuperado bastante bien en los últimos cuatro. Por lo tanto, no es una coyuntura del mercado español, sino que es global”. Y concluía: “La burbuja tendrá que desinflarse, pero no va a ser de golpe, sino que va a ser de forma progresiva”.
Próximamente, la segunda parte de nuestro debate…
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Si descontamos inflación y descontamos subida de precio de fabricante ese 15% de crecimiento se convierte en más menos dos… Y los gastos operativos han crecido bastante, la gasolina sigue disparada y cada vez piden más repartos: mándame un filtro, mándame una bujía mándame las pastillas todo del mismo coche en un intervalo de una hora y eso no hay economía que lo aguante por muy grande que seas. O empezamos a penalizar el servicio a los talleres que abusan de él o lo vamos a pasar mal todos desde desde el más pequeño al más grande.