La Alianza Europea de Distribuidores y Reparadores de Automóviles (AECDR) ha remitido hoy una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, alertando de los peligros que las normativas de emisiones tienen para la industria y los puestos de trabajo. La misiva, firmada por el presidente de la patronal, el español Gerardo Pérez Giménez (expresidente de Faconauto), solicita una relajación en las medidas, una aplicación más lenta de la movilidad eléctrica y un enfoque multitecnológico.
Y es que en el aire está el futuro de nada más y nada menos que 4,5 millones de puestos de trabajo, que son los que actualmente soporta el sector de los concesionarios en el ámbito comunitario, incluyendo los talleres oficiales: «Nuestro sector es una piedra angular de la economía europea; somos el mayor empleador de la industria del automóvil y desempeñamos un papel fundamental en la movilidad tanto de las empresas como de los consumidores».
Para la patronal, el sector está soportando «una inmensa presión» debido a la imposición de la movilidad eléctrica en el continente por parte de las administraciones europeas y nacionales, con objetivos, señalan, que «están resultando extremadamente difíciles de cumplir». El motivo, sencillo: «Las condiciones del mercado simplemente no están preparadas para un cambio tan rápido».
«Un enfoque más pragmático»
Es por ello por lo que piden «una transición gradual», pero también un «enfoque más pragmático», que pasa por incluir en la ecuación los biocombustibles y los combustibles sintéticos. De esta forma, arguyen, se garantizaría el cambio «hacia una movilidad de cero emisiones netas de una manera sostenible y equilibrada» y, por lo tanto, «garantizando los puestos de trabajo y el futuro del sector sin poner en peligro la estabilidad económica».
Porque una cosa son las políticas y otra bien distinta es la decisión del usuario: «Los clientes siguen dudando en adoptar [la electrificación] debido a los altos costes, la rápida innovación, el bajo valor residual, la autonomía limitada y la falta de infraestructura de recarga». De hecho, a pesar de la estabilidad del mercado de matriculaciones, las ventas de eléctricos no sólo no crecen, sino que están a la baja…
Ojo a 2025
Y a esto tenemos que sumar las sanciones millonarias que a partir de 2025 tendrán que soportar los fabricantes de vehículos ante la imposibilidad de cumplir con los objetivos de emisiones, lo que provocará, según la patronal de los concesionarios, que «se reduzca drásticamente la producción». Algo que, de ocurrir, «afectará gravemente al número de vehículos que nuestras redes pueden vender» y, en consecuencia, al empleo: «Amenazará miles de puestos de trabajo y la sostenibilidad de las empresas en toda la cadena de suministro». Y es que la caída de la producción no sólo afectaría a las fábricas de vehículos, sino también a los fabricantes de componentes, concesionarios, talleres y toda la red de logística.
Por todo ello, la AECDR, en voz de su presidente, insta a la Comisión Europea «a considerar ajustes legislativos que reflejen las realidades actuales del mercado», así como a «iniciar la revisión de la normativa Target CO2 lo antes posible con el fin de definir medidas y calendarios más ajustados a las tendencias reales del mercado». De este modo, señalan, se podrá garantizar «que la transición beneficie a todas las partes interesadas» y no se produzca «a costa de dificultades económicas y sociales generalizadas», salvaguardando a su vez a la propia industria.



