Publicado en el número 110 de la revista AUTOPOS
De familia de representantes –hijo de Javier Romero y sobrino nieto de Germán Ferrero, reconocidos agentes comerciales extremeños–, Javier Romero Jr. se encontró con tan solo dieciocho años con la responsabilidad de asumir el negocio de su padre, por una grave enfermedad que lo apartó de su trabajo en enero de 2023. A pesar de la dureza de la situación, no pasó por su cabeza arrugarse, y gracias a su actitud, determinación y trabajo ha logrado salir adelante. Dos años después, se siente plenamente integrado en el sector y orgulloso de continuar el legado paterno, ejerciendo una profesión que considera ya su vocación.
Lucas Prieto | Fotos: Piero Schiavo
Eras un chico con una vida normal… y de repente te cambia la vida.
Ya estaba terminando bachillerato y tenía decidido prepararme para opositar a bombero, pero efectivamente la vida me cambió de un día para otro. En enero de 2023 mi padre empezó a tener fiebre, pero como puede tener cualquiera. Y allí estaba, tirado en la cama, con el termómetro puesto para ver si bajaba. Pero con los días fue empeorando hasta terminar en la UCI. Tenía una infección cerebral. Mi madre ni siquiera quiso que lo fuera a ver en los siguientes tres meses por la condición en la que se encontraba. Y cuando por fin le vi comprendí por qué no tenía que haberle visto antes. Fue una situación muy complicada, sobre todo por la incertidumbre. Ningún médico sabía decirnos cómo iba a quedar mi padre: si iba a volver a ser el que era o si quedaría en estado vegetativo… No tenían ni idea. No nos quedaba más que rezar porque quedara lo mejor posible. Hoy en día, y gracias a Dios, puedo contar con él para muchas cosas.
Entonces decides hacerte cargo de la empresa de tu padre…
Mi padre tenía muy complicado volver a trabajar, eso sí lo sabíamos. Y mi madre me planteó apoyarme en los compañeros de profesión de mi padre para ver si podía ser válido y si me gustaba el trabajo y el sector. Lo consulté con mis amigos, con mi madre, con mi abuela… y todos coincidieron en lo mismo: que lo intentara. Que viera si era capaz y si iba a disfrutar con ese trabajo. Y así lo hice. Mi padre tiene compañeros representantes de diferentes puntos de España que son muy amigos suyos… y ellos me prestaron todo su apoyo. Estuve una o dos semanas con cada uno de ellos visitando a sus clientes, aprendiendo todo lo que podía de ellos. Y con el tiempo me fui sintiendo cada vez más integrado. Gracias a estos compañeros de mi padre, que me ayudaron lo que no está escrito. El caso es que me encantó pasar la semana en la carretera visitando clientes. Yo tenía claro que, si no me gustaba, no lo iba a hacer. Al final me acabó gustando mucho más de lo que yo esperaba.
“Ya estaba terminando bachillerato y tenía decidido prepararme para opositar a bombero, pero en enero de 2023 mi padre empezó a tener fiebre, y con los días fue empeorando hasta terminar en la UCI. Tenía una infección cerebral. No nos quedaba más que rezar”.
¿Qué sabías sobre su trabajo?
Me contaba cosas de su trabajo, y mi idea de niño era que vendía piezas de coches, pero lo que no sabía era hasta qué punto estaba mi padre metido en este sector. Me he dado cuenta de que va mucho más allá de lo profesional, siendo algo mucho más personal de lo que yo tenía en mente. Hay gente maravillosa, que se quiere entre ella. Es un sector muy acogedor.
“Les debo todo”
Tú no pudiste sentirte mejor acogido, al menos por sus compañeros.
Yo les debo todo, porque he dormido en su casa, han compartido su trabajo conmigo y han dejado días de trabajar por enseñarme. Estoy hablando de Daniel Pérez Sotillo (Sevilla), Armando Horrillo (Madrid), Juan Carlos Villar (Galicia), Paco Aznar (Alicante) y Pablo Romero (Málaga). Estas personas se han portado conmigo a unos niveles que yo no me hubiera esperado, y lo que ellos me cuentan es que simplemente han hecho lo que mi padre hubiera hecho por ellos. Yo lo único que puedo hacer es agradecérselo de por vida.
¿De qué manera afronta uno el empezar a trabajar como representante con dieciocho años y prácticamente sin ninguna experiencia?
La clave está en echarle ganas y dedicación. Por muy joven que seas, si haces lo que tienes que hacer, al final nadie te va a poder negar ese esfuerzo. Lo que hay que hacer es estar al pie del cañón día tras día dejándote la piel. Eso es lo que se te va a valorar.
“Mi padre tiene compañeros representantes de diferentes puntos de España que son muy amigos suyos… y ellos me prestaron todo su apoyo. Estoy hablando de Daniel Pérez (Sevilla), Armando Horrillo (Madrid), Juan Carlos Villar (Galicia), Paco Aznar (Alicante) y Pablo Romero (Málaga). Yo lo único que puedo hacer es agradecérselo de por vida.
¿Cómo han respondido las marcas representadas?
La mayoría se ha portado muy bien conmigo, incluso ha habido quien, por sus propias urgencias, se ha visto obligado a recurrir a otras opciones, pero portándose muy bien y dejando además la puerta abierta. Aunque también he de decir que ha habido algunas que no han reaccionado de la manera en que mi padre hubiera esperado dada su relación de años y amistad, ya sea con los dueños de la marca o con sus directores comerciales. Y es que en estas situaciones es cuando se ve quiénes realmente están a tu lado en las buenas y en las malas y quiénes no.
Dos años después… ¿consideras que ya estás totalmente hecho a tu trabajo?
Estoy muy contento porque me está yendo mucho mejor de lo que esperaba. Los clientes también me han arropado mucho, y me he dado cuenta de que mi padre tenía, más que clientes, amigos. No hay día en que no me pregunten por él. Siento que le quieren. A él y a mi tío abuelo Germán. Me he dado cuenta de que su trabajo y el afecto que les han dado a sus clientes no han sido en vano. En cuanto al trabajo, creo que lo estoy haciendo bien, es lo que me transmiten los clientes, pero sigo aprendiendo. Al final llevo lo que llevo en el sector, tengo el conocimiento que tengo y sí, me mato a trabajar, pero al final la experiencia es la experiencia, y eso es algo que solo voy a poder ganar con los años.
“La mayoría de las representadas se ha portado muy bien conmigo. Aunque también he de decir que ha habido algunas que no han reaccionado de la manera en que mi padre hubiera esperado dada su relación de años y amistad”.
¿Qué es lo que más te ha llamado la atención de este sector?
Me gusta mucho. Nunca me lo imaginaba tan personal y mucho menos pensaba que las personas se iban a llevar tan bien, incluso siendo competencia. A mí la inmensa mayoría de las personas de este sector me ha recibido y tratado muy bien. Es un sector en el que la gente disfruta de verdad con su trabajo, que le apasiona, que no lo cambiaría por nada. Lo cierto es que me llena de satisfacción el trabajar en un sector que funciona de esta forma. Disfruto mucho formando parte y espero que siga siendo así durante muchos años.



“Tenerle así ahora es una bendición”
Tu padre poco a poco ha ido recuperándose…
Para como ha estado, tenerle así ahora es una bendición. Yo nunca me habría esperado que su recuperación hubiera llegado hasta este punto. Es increíble: a nivel físico está casi mejor que yo, pero lo que más sorprende es a nivel mental: la agilidad que tiene, las cosas de las que se acuerda… es algo que nunca hubiéramos llegado a esperar y que sorprende a todos los que hemos vivido este proceso junto a él. Pero lo que más me ha llamado la atención es que no hay ni un solo día en el que le haya visto cabizbajo, lamentándose de su situación. Ni una sola vez. Siempre está mirando cosas que hacer, con ganas de rehabilitarse, de estar bien, de ser la mejor persona posible y de estar disponible para su familia y sus amigos. Y en ello anda. Con lo mal que lo hemos pasado, es una alegría verlo con ese ánimo. Y pienso mucho en mi madre, que es una guerrera y tiene el cielo ganado. Nunca hubiera imaginado que ella podía llegar a ser tan fuerte, cargando con más cosas de las que debería. Pero gracias a Dios poco a poco estamos recuperando la familia que éramos.
¿Te ayuda con tu trabajo a día de hoy?
La verdad que me hubiera gustado mucho haber aprendido de la mano de mi padre, haber empezado a trabajar con él y que me fuera enseñando hasta que yo pudiera coger el negocio, como es lo normal en el mundo de los representantes y como hizo su tío Germán (Ferrero) con él. Gracias a Dios he tenido la ayuda de sus compañeros, pero a la hora de visitar mi zona no he tenido ese apoyo. Últimamente ya me ayuda cada vez que puede y de verdad espero llegar a parecerme algo a él. Me gusta mucho recibir sus consejos, preguntarle y que me de algunas soluciones. En cuanto tengo la más mínima duda sobre como actuar voy a mi padre y él me guía en casi todos los casos. Al final ha recuperado muchísimo y como mejor me puede ir es siguiendo sus directrices.
“Pienso mucho en mi madre, que es una guerrera y tiene el cielo ganado. Nunca hubiera imaginado que ella podía llegar a ser tan fuerte, cargando con más cosas de las que debería. Pero gracias a Dios poco a poco estamos recuperando la familia que éramos”.
¿Qué lección sacas de lo vivido?
La situación con mi padre ha sido muy dura y tengo claro lo que he aprendido: a no quejarme de nada. Más que la vida, ha sido mi padre el que me lo ha enseñado. No me puedo quejar, nunca me ha faltado de nada en la vida, y además, de poco serviría si lo hiciera. Quejarse no va a hacer que cambien las cosas, no va a hacer que tu vida sea mejor, ni que te sientas más aliviado. Lo que cambia las cosas es que hagas algo al respecto. Y eso es lo que ha hecho mi padre, atarse los machos y hacer algo al respecto. Al final, siempre va a haber alguien que esté mucho peor que tú, así que pon una sonrisa y lleva lo tuyo lo mejor que puedas. Pienso que hasta la circunstancia más mala que te pueda traer la vida hay que cogerla con cariño e intentar sacarle las cosas buenas, porque creo que es la mejor manera de vivir.
“Mi padre hubiera hecho lo mismo”
¿Qué te ha dolido sacrificar de tu juventud?
Lo que más me ha costado sacrificar realmente ha sido el pasar tiempo con mis amigos. Yo antes salía por ahí como cualquier chaval normal y no había ningún problema porque sólo tenía que ir a clase. Pero esta situación me ha hecho madurar de golpe. Tengo veinte años, pero parecen más. Porque la vida me ha cogido, me ha dado un revés y presentado dos opciones: o espabilar o quedarme tal cual. Y sé que mi padre hubiera hecho lo mismo que yo. Así que, si me he tenido que espabilar, ponerme a trabajar y quedarme en casa por la noche con veinte años y no con treinta, pues es lo que hay. Yo he cogido esto con cariño y lo afronto bien. Nada de lo que lamentarme.
¿De qué te sientes más orgulloso?
De haber seguido con el legado de mi padre. Podría haberme desentendido, pero una vez que vi que me podía gustar me puse a trabajar de la mejor manera de la que podía ser capaz. Estoy orgulloso de haberme hecho cargo de su empresa. Probablemente si hubiera sido algo más joven no hubiera sido así. Directamente no me hubiera complicado la vida como me la he acabado complicando. Pero decidí tirar hacia delante, que en ello sigo, y eso me hace sentirme muy orgulloso, sí.
“Esta situación me ha hecho madurar de golpe. Porque la vida me ha cogido, me ha dado un revés y presentado dos opciones: o espabilar o quedarme tal cual. Y sé que mi padre hubiera hecho lo mismo que yo”.
¿Crees que ha valido la pena?
Ojalá no hubiera pasado, mi padre estuviera bien y yo estuviera de fiesta y en la universidad. Pero en vez de llevar la vida de un chaval normal de veinte años con todo hecho he tenido que salir a ganarme las habichuelas de una manera que me ha hecho crecer como persona y cambiar de mentalidad completamente respecto a la vida. Y me gusta que sea así, porque mi mentalidad es ahora más positiva y más sana que la de la gente de mi edad.



