Forvia, el proveedor nacido tras la compra de Hella por parte de Faurecia, prepara un fuerte ajuste de su actividad en Europa con un recorte de 10.000 empleos (también en Hella) de aquí a 2028 (algo más del 13% de sus 75.500 trabajadores actuales). Un ajuste que también afectará a nuestro país, ya que la compañía cuenta con fábricas en Vigo, Valladolid, Tarazona (Zaragoza), Vitoria, Pamplona, Abrera (Barcelona), Almussafes (Valencia) y Villaverde (Madrid).
El motivo no es otro que la caída de la producción de vehículos -sobre todo en Europa- y las previsiones de estancamiento de aquí a 2030. Con este panorama a corto y medio plazo, la compañía ha presentado su plan de competitivad para Europa, bautizado como ‘EU-Forward’, que prevé también un importante ajuste en materia de empleo. La empresa se justifica argumentando que «el mercado automovilístico europeo no ofrece dinámica de volumen en los próximos años y sigue netamente inferior a su nivel de 2019».
Puestos sin renovar
¿Cómo harán este ajuste? Principalmente, no renovando los puestos vacantes de las personas que se jubilan y frenando «inmediatamente y de forma drástica la contratación en Europa». Lo explica el director financiero, Olivier Durand: «Nuestra tasa de bajas es de 2.000 a 2.500 personas al año -entre salidas y jubilaciones-. Así que, de hecho, el plan no significa en absoluto despedir a 10.000 personas. Lo que sí significa es que debemos garantizar que la contratación se limite a lo estrictamente necesario».
Para Forvia, la región formada por Europa, Oriente Medio y África (EMEA) ha reducido su peso en la actividad total del grupo del 50% en 2019 al 46% en 2023 en términos de ventas. Y lo explican con datos: de 2019 a 2023 la producción europea cayó un 16% -frente al crecimiento del 12% en Asia- y «las últimas previsiones contemplan un crecimiento casi nulo de la producción automovilística europea entre 2023 y 2030». Un periodo (2023-2030) en el que se prevé que el resto del mundo crezca un importante 9%, lo que demuestra la pérdida de competitividad de la industria europea en el ámbito de la nueva movilidad, con el coche eléctrico y conectado impulsando el crecimiento de Asia a costa de Europa.
500 euros anuales de ahorro
Y precisamente por eso la compañía quiere reducir su tamaño en nuestro continente para crecer en otros mercados. De hecho, espera que las ventas en EMEA pasen del mencionado 50% en 2019 al 40% en 2028, con un objetivo de rentabilidad en la región del 7% -en 2023 fue de apenas el 2,5%-. Para conseguirlo, este proyecto aumentará sus cargas de reestructuración en un 50%, hasta unos 1.000 millones de euros. La empresa espera con este ajuste un ahorro de unos 500 millones de euros en base anual en 2028.


