Son ya muchos meses de tensión en el seno de GAUIb. Y si en febrero informábamos de que un grupo representativo de socios mantenía serias discrepancias con la central y sus órganos de administración, la situación ahora, lejos de solucionarse, parece cada vez más grave. Después de las últimas juntas generales de GAUIb y de Eurotaller celebradas el pasado 22 de junio, Recambios Nafer, Recambios Valladares, Repuestos Ramiro, Mafecar, Suvima y Voltamper firman un comunicado conjunto al que AUTOPOS ha tenido acceso en exclusiva.
Seis socios que representan más del 15% de las acciones de GAUIb y del 21% de Eurotaller y que lamentan lo vivido en las citadas juntas: «Evidencia la estrategia de los actuales administradores de GAUlb: abocarnos a un modelo de gobernanza presidido por la falta de transparencia y el trato desigual, hasta acabar con una sociedad nacida para aprovechar la fuerza de compra de sus partícipes y favorecer a todos y cada uno de ellos sin excepción”.
Así, quieren trasladar al sector “su enérgica protesta y profunda decepción tras lo acaecido”, pero antes de hacerlo relatan de forma breve los motivos que los han llevado hasta esta situación. Y es especialmente interesante conocerlos, ya que de forma pública hasta ahora no se habían pronunciado.
El contexto
“Llevamos tiempo denunciando la opacidad que informa la gestión de GAUIb y el trato de favor que, a nuestro entender, su órgano de administración viene dispensando al socio con mayor participación relativa (un 20%, AAG), en detrimento de los restantes socios, particularmente de aquellos a los que ahora se nos considera díscolos”.
Y pasan a enumerar: “Entre otros hechos noticiables, la presión a fabricantes y proveedores para no desvelar los términos y condiciones de sus ventas con GAUlb (especialmente en lo relativo a sus contribuciones al grupo); el hermetismo imperante respecto de las aportaciones de AAG a GAUlb (si es que las hay); la permisividad para con AAG a la hora de comerciar directamente, al margen de GAUlb, con sus proveedores; o la interesada y perjudicial confusión de roles de AAG (socio, administrador y proveedor, todo al mismo tiempo) en el seno de nuestra central de compras”.
Según consideran, el objetivo era impedirles “conocer cómo son obtenidos los recursos y gestionados por la central”, así como “saber si el consejo delibera y actúa verdaderamente como órgano colegiado y en interés de GAUlb, o si se limita a seguir instrucciones de AAG, ya directas o a través de la Sra. García de la Fuente (directora general en GAUlb y administradora única representante en Eurotaller), velando por intereses que, con toda seguridad, no son los de GAUlb ni los de sus restantes socios”.
A juicio de los seis firmantes, “GAUlb ha tomado una deriva preocupante y va camino de convertirse en una estructura jerárquica, de integración vertical, que desnaturaliza el espíritu cooperativo y de equidad que había presidido esta central desde su origen”.
A primeros de marzo, estos seis socios solicitaron al grupo la celebración de una junta general extraordinaria: “En la que se nos informase y, en su caso, pudiesen adoptarse decisiones sobre: el posible conflicto de interés de socios/administradores -en clara referencia a AAG-; los sueldos y retribuciones asignados a consejeros y directivos -entre ellos la Sra. García de la Fuente-; las relaciones contractuales vigentes -especialmente con proveedores-; la gestión de las aportaciones comerciales, rappels y bonus de los fabricantes al grupo -cuya opacidad asusta-; y el eventual ejercicio de las acciones legales correspondientes”.
“Lejos de ello, tras denegar injustificadamente nuestra solicitud y ante el inmediato anuncio de acudir al Registro Mercantil o a los Tribunales de Justicia con competencia para imponer la celebración de esta junta, los administradores tuvieron que añadir los puntos sugeridos en la junta ordinaria de GAUlb del pasado 22 de junio”.
Las juntas… y acciones legales
Una vez en las citadas juntas tanto del propio grupo como de la red Eurotaller, sintieron su “derecho de información como socios, ejercido en tiempo y forma, drásticamente cercenado”: “Administradores (entre los que se cuenta AAG) y presidencia (Grupo Peña y la Sra. García de la Fuente) limitaron el debate a si la información solicitada (dirigida a tratar de aclarar el conflicto de interés que alcanza a AAG, entre otros extremos de importancia) debía ser proporcionada o no, en un claro abuso de posición. Como resultado: no se nos facilitó absolutamente nada de lo pedido ni se nos permitió debatir sobre ninguno de los puntos interesados”.
Y más: “Los responsables de GAUlb también negaron información y documentación esenciales para poder votar legítimamente. Así, se negaron a informar de extremos tan elementales como las relaciones vigentes con partes vinculadas, las transferencias bancarias realizadas a directivos y/o consejeros, las condiciones de compra con proveedores, el personal actualmente en plantilla y sus funciones, e incluso rehusaron facilitar copia de los acuerdos contenidos en actas de junta y consejo so pretexto de ser confidenciales o, peor aún, de poder usarse en contra del propio grupo”. En este sentido, sentencian: “Cada uno juzga a los demás según su propia naturaleza”.
“Mención especial merece la hora de celebración de la junta de GAUlb a las 16:00h (horario inusual respecto de años anteriores) y la de EUROTALLER solo dos horas después, a las 18:00h, con la intención de restar tiempo y protagonismo a los 11 puntos incluidos en el orden del día de la primera (de los que 7 habían sido pedidos por los socios críticos con la gestión); o la fijación, por primera vez en la historia de las compañías, de un único turno de palabra”.
Además, aseguran, los actuales responsables de GAUIb “se encargaron de poner en marcha una estrategia para desincentivar la asistencia de los restantes socios y dificultar cualquier debate (no fuese que les convenciéramos de algo)”. La estrategia para conseguir tal fin, añaden, pasó por una petición previa y masiva de delegación del voto de los socios a favor de AAG, articulada a través de consejeros como Grupo Peña, Barreiro y AAG, y secundada, cómo no, por la directora general”.
“Curiosa la forma esta última de ‘limar asperezas’ mientras siguen favoreciendo a una de las partes del conflicto”, añaden, remitiendo en este punto a la entrevista que la propia Nines García de la Fuente protagonizaba en febrero en AUTOPOS, en la que una vez ‘destapada’ la crisis explicaba su postura: “Mi trabajo es conseguir limar todas las posibles asperezas”, era el titular de aquella charla.
“Más le valdría haber facilitado la información que le fue legalmente solicitada y aclarar, si es que puede, el posible conflicto de interés de AAG”, escriben a continuación en el comunicado.
Antes de terminar, “los ahora ‘díscolos’ no nos resignamos y, por ello, tenemos encomendado al despacho MONTERO ARAMBURU & GOMEZ-VILLARES ATENCIA el estudio y consecuente ejercicio de las acciones legales procedentes, ya sea contra la sociedad o contra sus administradores y directivos, al fin de depurar posibles responsabilidades y restaurar la transparencia, lealtad y diligencia que todos los socios merecen”.




A este paso, al amigo NACHO no le van a recibir ni un en su casa, ¿o es que ni pasa por ella?
Por desgracia esto no es nada nuevo. Eurotaller, al cual pertenecí en su día, empezó con buen pie respecto a los valores que se aportaba al taller, pagando por supuesto, pero que poco a poco se les empezó a ver el plumero. Cuando entro AAG ya se veía como cazaba la perrita, como se dice en mi pueblo. Solo les interesa la pasta y lo demás les da igual, tanto proveedores como talleres, etc. En cuanto discrepas se te echan encima, una lastima.
Cuando en una central de compras se habla más de abogados que de estrategias comerciales, el problema ya no es jurídico. Es de gobernanza.
No me corresponde juzgar quién tiene razón. Eso les tocará a los socios y, si llega el caso, a los tribunales. Pero sí hay algo que cualquier directivo debería tener claro: cuando una organización deja de generar confianza entre sus propios accionistas, el coste acaba llegando al mercado.
Como decimos en Galicia, «cando o río baixa revolto, non sempre é culpa da chuvia; ás veces alguén abriu unha presa augas arriba.»
Las centrales de compras nacieron para concentrar poder de negociación, generar economías de escala y crear valor colectivo. El día que los socios empiezan a preguntarse quién controla realmente la organización, el foco deja de estar en el cliente y pasa a estar en el poder.
Y eso nunca es una buena noticia.
The Domu Vision: el mayor activo de una central no es su volumen de compra. Es la confianza de quienes la forman. Sin transparencia no hay confianza; sin confianza no hay cooperación; y sin cooperación, una central deja de ser una alianza para convertirse en una estructura donde unos mandan y otros simplemente acatan.
En el Aftermarket europeo veremos cada vez más procesos de concentración y entrada de grandes grupos internacionales. Eso puede aportar inversión, profesionalización y escala. Pero también exige algo irrenunciable: reglas de gobierno corporativo claras, gestión de los conflictos de interés y el mismo nivel de información para todos los socios.
Porque la verdadera fortaleza de una organización no se mide cuando todos votan a favor. Se mide cuando quienes discrepan siguen sintiendo que las reglas del juego son iguales para todos.
En el Aftermarket, las piezas se pueden sustituir. La confianza, cuando se rompe, no tiene referencia de recambio.