El Gobierno ha aprobado en el Consejo de Ministros de este martes el anteproyecto de la Ley de Movilidad Sostenible, que vuelve a la palestra después de que el anterior trámite legislativo se interrumpiera debido al cambio de legislatura. Un texto que si bien no presenta cambios significativos respecto al anterior, sí plantea modificaciones que podrían tener su impacto en nuestro sector.
Y es que, como viene siendo habitual en las últimas normativas de movilidad, el coche privado es uno de los enemigos a batir. Ya no se trata únicamente de reducir las emisiones, sino de desplazar el coche de las ciudades para dejar espacio a los nuevos modelos de movilidad. Lo resumía el ministro de Transportes, Óscar Puente, en una frase: el objetivo es «avanzar de las ciudades de los coches a las ciudades de las personas». Ese es el fin de un texto que «reconoce la movilidad como un derecho ciudadano»… siempre y cuando no se muevan en coche, habría que añadir.
¿Qué pasa con los peajes?
El anteproyecto de Ley aprobado por el Consejo de Ministros ya no incluye ninguna mención al pago por uso de las carreteras. Según el titular de Transportes, esta medida «no se contempla» una vez que Bruselas ha aceptado el ‘canje’ del Gobierno: en lugar de establecer un sistema de peaje en las autovías, el Ejecutivo se ha comprometido a trabajar para que el transporte de mercancías por tren alcance una cuota del 10% (en la actualidad es del 4%). No habrá peajes, pero se eliminarán camiones de las carreteras, y eso también afectará a la posventa.
Al mismo tiempo, el texto habilita a los ayuntamientos a establecer peajes urbanos para controlar el acceso a áreas más amplias que las actuales zonas de bajas emisiones. Óscar Puente ha recalcado que esta norma «solo habilita, no obliga», dejando en manos de cada ayuntamiento la decisión final. Lo que incluye la ley es una «habilitación legal» para que «los municipios que así lo deseen puedan introducir una tasa por la circulación de vehículos que superen los límites o categorías máximas de libre circulación estipuladas en las zonas de bajas emisiones», explicaba.
El ministro también aprovechó su intervención tras el Consejo de Ministros para criticar a aquellas ciudades que están «destruyendo» carriles bici para recuperar espacio para los coches. Y expresaba que veía «con un serio disgusto» esta «cierta rebelión» por parte de algunas localidades que están dando «marcha atrás» a estas medidas encaminadas a reducir el tráfico. Pero ¿cuál sería el problema desde un punto de vista medioambiental que los actuales espacios reservados para el tráfico sean ocupados por vehículos cero emisiones? Lógicamente, ninguno. No se trata, por lo tanto, de reducir la contaminación -o no únicamente- sino de sacar al coche de la ciudad para sustituirlo por otros medios de transporte.
Movilidad sostenible en el trabajo
Asimismo, el texto establece que los centros de actividad y las empresas con más de 500 empleados por centro (o al menos 250 por turno) deberán poner en marcha un plan de movilidad sostenible. El plan deberá promover el uso del coche eléctrico y el transporte compartido y tener en cuenta la flexibilidad horaria y el teletrabajo con el objetivo de reducir la huella ambiental y mejorar la calidad de vida de los trabajadores.


