Ignacio Naranjo, presidente del negocio ‘Automotive’ de Schaeffler en Iberia y vicepresidente en el sur de Europa; Jeremy de Brabant, director general de Operaciones B2B de PHE; y Miguel Ángel Gavilanes, director de Conceptos de Taller en Groupauto International, protagonizaban la mesa redonda del congreso de Ancera, celebrado en Valencia el pasado 13 de mayo.
Carlos Martín, secretario general de la patronal de recambistas, haría de conductor. Y lanzaba la primera pregunta: “¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta el sector?”.
Para Ignacio Naranjo (Schaeffler) el principal reto es la propia transformación: “La pregunta es cómo nos vamos a adaptar todos nosotros: analizar nuestros puntos fuertes y débiles y ponernos en marcha. Lo más complejo tendrá que ver con el acceso a los datos, la complejidad logística y la transformación de la propia legislación”.
Jeremy de Brabant (PHE) empezaba poniendo el foco en la distribución, asegurando que el gran reto será gestionar la cada vez mayor complejidad operativa: “Se multiplican las marcas en el parque, los modelos e incluso las tecnologías. Esto no es un problema a corto plazo, pero no podemos dejarlo de lado porque de lo contrario el día de mañana puede ser demasiado tarde”.
Hablaba también del envejecimiento del parque, asegurando que “lo complejo será ofrecer soluciones que se adapten a unos menores valores venales de los vehículos y a unos usuarios más sensibles al precio”; de la regulación, del incremento de los costes logísticos, “que no van a dejar de crecer”; de la importancia de atraer y retener talento…
Lo que no veía el director general de Operaciones B2b de PHE es que el mercado europeo vaya a ser nunca un modelo común: “PHE está en seis países y cada mercado guarda sus peculiaridades, no hay dos mercados iguales. En PHE creemos en la identidad de cada país: el modo de abordar el mercado de AD Parts en España no tiene nada que ver con lo que hace Autodistribution en Francia, y así va a seguir siendo.
Sólo quedaba Miguel Ángel Gavilanes (Groupauto International): “En el futuro habrá una electrificación fuerte y la llegada de un cliente más digital que demanda mucha transparencia”. Mirando al taller, será necesaria una mayor especialización: “Urge una profesionalización del taller para poder ser más rentable con el empleo de las herramientas digitales a su alcance. España es un país en el que cuesta que estas tecnologías se adapten en el taller. Es importante que los reparadores se enfoquen en el servicio, en poner en valor su mano de obra y menos foco en el recambio”.
Es lo que ya sucede en algunos mercados internacionales: “Ya hemos visto cómo algún proveedor de trabajo -no especificó si aseguradora, rénting, flota, etc.- paga únicamente la mano de obra al taller, dejando fuera el recambio”. Si esto llega, vino a decir, habrá que ajustar muchas cosas: “Es importante que el taller sea cada vez menos dependiente del margen del recambio, cada actor deberá poner cada vez mayor atención sobre lo que aporta de forma directa en el servicio que se ofrece”. Y en el caso del taller es su trabajo, venía a decir.
La forma de colaborar
¿Y cómo pueden colaborar todos los actores de la cadena?, era la siguiente pregunta. Naranjo (Schaeffler) pensaba que “debe pasarse de un modelo transaccional a una relación colaborativa”: “Hay un gran riesgo en comprar sólo por precio, eso nos empobrece a todos, hay que trabajar juntos para generar valor”.
Y Jeremy de Brabant (PHE) exponía su opinión: “No creemos en el oportunismo sino en las alianzas duraderas basadas en la confianza recíproca”. Y pasaba a enumerar algunos aspectos que creía que los proveedores y los distribuidores debían afrontar juntos: “Es importante realizar un análisis de la demanda, así como trabajar para hacer más eficiente la cadena de suministro gracias al intercambio continuo de información”. Y puntualizaba algo en este sentido: “Es fundamental la correcta identificación de las piezas: el coste y las ineficiencias ligadas a esto son enormes”.
Finalizaba su intervención poniendo el foco en el valor de la digitalización como vehículo para que la información fluya lo mejor posible y destacando que la distribución no vende un producto sino un servicio: “No solo hay un margen sino también un coste y por ello las políticas de precios deben adaptarse a cada mercado, porque no hay un único mercado”.
Gavilanes (Groupauto International) recogía el guante de la digitalización: “Tenemos que hacer una integración más tecnológica, llegar al cliente final de forma más organizada”. En este sentido, cada eslabón de la cadena debe, según explicaba, hacer de forma eficiente su función: “El fabricante suministrando conocimiento; el distribuidor como facilitador tecnológico y el taller como nodo en el que todo se une para dar servicio al cliente”.
En este punto, el único fabricante de la mesa intervendría para puntualizar algo relevante: “Parece que el producto pase a un segundo plano, pero hay que hacer una protección de la calidad: tenemos que proteger las marcas, no caigamos en el error de devaluar el producto, de retarle importancia”, señalaba Ignacio Naranjo (Schaeffler).
Los datos
Los modelos predictivos de demanda coparían el siguiente punto del debate. E Ignacio Naranjo (Schaeffler) abría el turno de intervenciones: “El dato por sí mismo no vale para nada. No hacen falta más datos, los datos ya existen y los tenemos, lo que hace falta es trabajar con ellos para que nos ayuden a hacer las cosas lo mejor posible”.
Muy en sintonía con el representante de PHE presente en la mesa: “Lo que tiene valor es saber utilizar el dato”. Y hablaba Jeremy de Brabant (PHE) de aplicar además la IA en ese proceso de predicción de demanda: “Todo para garantizar la disponibilidad, que es la prioridad”.
Y matizaba: “Hablamos de logística eficiente y de datos, pero no nos olvidemos de las personas, que son fundamentales en todo esto”. Añadía una reflexión interesante más: “Se está hablando del cambio y de adaptación… y tengo claro que hay que moverse, pero a la velocidad adecuada: sin pasarse de velocidad y sin quedarse parado”.
Miguel Ángel Gavilanes (Groupauto International) cerraría el debate: “Más que el dato es importante convertir ese dato en un servicio que ofrecer”.




La verdad es que me parto de la risa. El taller que se olvide del margen del recambio, ¿y quién se lo queda? ¿El fabricante? ¿El distribuidor? ¿Qué servicio ofrece el distribuidor? ¿Le tendrá que aleccionar al distribuidor el fabricante para que centre su propuesta de valor en otra cosa que no sea el margen del recambio?
En fin, tremenda la tomadura de pelo, claro.