La Unión Europea ha establecido a lo largo de los años diferentes normativas para regular las emisiones contaminantes de los vehículos, conocidas como normativas Euro. La más reciente, la Euro 7, representa un paso adelante en el control de emisiones con el objetivo de reducir la contaminación del aire en toda la Unión Europea. Aprobada en abril de 2024, la Euro 7 introduce importantes novedades tanto para los fabricantes de vehículos como para sus proveedores.
La normativa Euro 7 comenzará a aplicarse a partir del 29 de noviembre de 2026 para turismos y furgonetas (categorías M1 y N1) que sean nuevos lanzamientos. A partir del 29 de noviembre de 2027, esta regulación se extenderá a los modelos en producción. Para los vehículos industriales y autobuses (más de 3.500 kg), todavía no se han definido los límites específicos de emisiones. Estos serán establecidos en una fase posterior, marcando una evolución progresiva de la normativa.
Principales cambios introducidos por la Euro 7
Las principales novedades tienen que ver en primer lugar con las restricciones a las emisiones de gases y de partículas, cuyos límites permanecen iguales a los establecidos en la Euro 6-D vigente hasta ahora, pero ahora se amplían las áreas de control. Así, las emisiones máximas de CO₂ serían de 120 g/km para los motores gasolina y 90 g/km para los diésel, mientras que las partículas máximas de NOx son de 60 mg/km para los gasolina y 80 mg/km para los diésel.
La segunda novedad importante afecta a las partículas de frenos y neumáticos. Por primera vez, se regularán las emisiones de partículas provenientes de los estos componentes, incluyendo los vehículos eléctricos. Las partículas de PM10 se medirán a través del Reglamento Técnico Mundial de las Naciones Unidas (UN GTR) n.º 24, empleando el procedimiento de ensayo WLTP.
El tercer punto a tener en cuenta es el de la durabilidad de las emisiones y baterías eléctricas. Hasta ahora, los vehículos debían mantener los niveles de emisiones homologados entre un mínimo de 5 años o 100.000 km, y a partir de ahora se dobla para establecerse en 10 años o 200.000 km. En el caso de los coches eléctricos, será obligatorio que sus baterías conserven un 80% de su capacidad hasta los 5 años o 100.000 km, y un 72% de capacidad hasta los 8 años o 160.000 km.
Todos los vehículos nuevos deberán incluir un pasaporte medioambiental digital con información detallada sobre el rendimiento ambiental del vehículo, desde emisiones contaminantes hasta consumo energético y durabilidad de componentes.
Implicaciones para la posventa
Aunque la Euro 7 afectará inicialmente a los componentes utilizados en la fabricación de vehículos nuevos, su impacto en el mercado de recambio independiente está en proceso de definición. Se prevé que la flota total de vehículos se divida en categorías específicas para establecer estándares adecuados a cada familia de productos.
En este sentido, el especialista en materiales de fricción Icer Brakes ya trabaja en soluciones para cumplir con la normativa Euro 7. Por eso colabora con la Federación Europea de Fabricantes de Material de Fricción (FEMFM) para definir estándares que impacten positivamente al aftermarket, y está implicado activamente en proyectos europeos como NEEVE y Eureka, además de estar desarrollando discos de freno con tratamientos avanzados como Plasma spraying y materiales NAO, así como soluciones como el laser cladding y nitrocarburación NFC, cuyos resultados comprueban con sistemas de medición de partículas PM10 mediante bancos de ensayo propios.



