Los fabricantes de componentes para automoción atraviesan un momento de transformación profunda. La competencia global, el cambio tecnológico y la incertidumbre regulatoria están redefiniendo las reglas del juego, y desde Sernauto, su presidente, Javier Pujol, ha advertido que mantener la resiliencia y la competitividad que han caracterizado a la industria española exigirá “hacer las cosas distintas”.
Lo ha hecho durante su intervención en el I Foro de Automoción organizado por La Tribuna de Automoción, donde se mostraba tajante: “Se deben hacer las cosas distintas para competir contra China. Hay que trabajar con China, para China, desde China y asociados con China para ser competitivos a nivel mundial. Hay que espabilar, correr, ser ágil, flexible, diligente…”. Una llamada a la acción que refleja la tensión que vive el sector ante la irrupción de los productores asiáticos, cada vez más presentes en el mercado europeo.
El presidente de Sernauto situó el foco también en la creciente competencia de Marruecos, que está ejecutando “una política perfectamente pensada” para consolidar su posición en mercados estratégicos para España, como el norte de África y Europa, con una oferta basada en costes más bajos. Un escenario que, según Pujol, exige una revisión profunda de las estrategias empresariales y de la política industrial española y europea: “Estamos ante un momento en el que hay que moverse rápido”, advirtió. “El sector está sometido a una presión enorme para reducir costes frente a la competencia de China, lo que compromete la rentabilidad y genera incertidumbre sobre el futuro de muchas empresas”.
En riesgo miles de puestos de trabajo
Más allá de la competencia internacional, Pujol puso sobre la mesa otro problema estructural: la sobrecapacidad productiva de la industria europea. “La Unión Europea tiene una sobrecapacidad del 45%, que o se corrige o supondrá el cierre de entre ocho y diez plantas, lo que equivaldría a entre 60.000 y 80.000 puestos de trabajo”, alertó.
Según explicó, el mercado europeo aún está dos millones de vehículos por debajo de los niveles previos a la pandemia, de los cuales unos 850.000 corresponden al impacto de la crisis de los aranceles. A ello se suma el crecimiento de los fabricantes chinos, cuya cuota ha pasado “del 5% al 7%” en el mercado europeo.
Pujol se mostró no obstante moderadamente optimista, confiando en que la Comisión Europea “tome cartas en el asunto en cuanto a neutralidad, plazos de aplicación de las normativas de 2035 y ayudas a la sustitución de vehículos”. Para el presidente de Sernauto, la respuesta institucional será clave para preservar el empleo y dar estabilidad al tejido industrial, especialmente a las pymes, que constituyen la base del sector.
Electrificación y realismo
Uno de los temas que centraron su intervención fue el desfase entre las expectativas y la realidad del mercado eléctrico: “Los que crecen más no fabrican aquí”, señaló, subrayando que las previsiones iniciales “eran un 50% más elevadas que las actuales”. Este desajuste obliga a replantear las estrategias de inversión: “O se hacen amortizaciones aceleradas o hay que esperar a que el cliente extienda la plataforma”, explicó, recordando que el “punto de referencia del cliente es el competidor más agresivo, que son los chinos”.
Esta situación, dijo, no solo plantea un desafío tecnológico, sino también financiero y de modelo de negocio. Las empresas europeas, y en particular las españolas, deben “repensar su forma de competir” y asumir que la globalización del suministro y la producción ya no es una opción, sino una necesidad.
En ese sentido, defendió un enfoque pragmático hacia China, que incluya la cooperación industrial y tecnológica. “Si eres competitivo en China para China, podrás ser competitivo a nivel mundial”, afirmó. Y añadió: “Hay que generar asociaciones con chinos, buscar proveedores, conseguir socios tecnológicos, aprender a desarrollar como ellos”.
Productividad y responsabilidad
En su intervención, Pujol no evitó referirse al debate nacional sobre la reducción de la jornada laboral y el absentismo, cuestiones que consideró desalineadas con la situación real del mercado. “Hablar hoy de reducir horas de trabajo y de no abordar el tema del absentismo es una irresponsabilidad”, señaló.
El presidente de Sernauto hizo un llamamiento a la responsabilidad colectiva, insistiendo en que España tiene un “gran potencial” y una “reputación” que debe protegerse. “Hay que poner a los equipos en alerta para ganar la guerra con nuestros competidores”, afirmó, utilizando una metáfora deportiva: “Es como si el Barcelona o el Real Madrid van a la Champions y a los entrenadores les dicen que se relajen y que tienen tiempo. Hay que salir a morder y dejarse de tonterías”.
Adaptarse o quedar atrás
El mensaje de fondo que dejó Javier Pujol es que el sector de componentes debe adaptarse con rapidez a una realidad industrial que cambia más deprisa que nunca. La combinación de factores -competencia asiática, transición energética, sobrecapacidad, regulación exigente y tensiones en la cadena de suministro- configura un escenario de enorme presión sobre las empresas, pero también de oportunidades para quienes sepan anticiparse.
En esa línea, Sernauto aboga por reforzar los mecanismos de financiación que faciliten a las pymes avanzar en digitalización, sostenibilidad y diversificación: “La transformación no puede dejar a nadie atrás”, enfatizó Pujol, reclamando una política industrial coordinada que ayude al sector a sobrellevar la transición y a mantener su peso en el empleo y las exportaciones.
“Hay que dejar de mirar atrás”, resumió. “Tenemos que seguir siendo un país industrial, pero eso solo será posible si nos movemos rápido y con inteligencia”.



