El sector de la automoción en España ha cerrado 2024 con un balance positivo que marca un cambio de tendencia tras varios años de inestabilidad. Así lo confirma el informe técnico anual publicado el pasado 16 de junio de 2025 por el Ministerio de Industria y Turismo, en el que se analiza el comportamiento de los principales sectores industriales del país. El documento, de carácter técnico y hasta ahora no difundido públicamente en medios, presenta una radiografía alentadora para una industria clave por su peso en el PIB, el empleo y las exportaciones.
De acuerdo con los datos recogidos, la producción de vehículos en España experimentó un incremento del 6,2% respecto al ejercicio anterior. Este repunte, acompañado de la creación neta de más de 12.000 empleos vinculados al sector, se produce tras un periodo marcado por la crisis de suministros, el impacto de la pandemia y las tensiones internacionales. El informe destaca que esta recuperación no es coyuntural, sino que se apoya en un conjunto de factores estructurales, como la mejora de la demanda exterior y el aumento de las inversiones industriales.
Las exportaciones y la inversión, ejes del crecimiento
Uno de los motores de este crecimiento ha sido el buen comportamiento del sector exterior. Las exportaciones de vehículos y componentes registraron un crecimiento interanual del 8,7%, impulsadas por la reactivación de mercados clave como Alemania, Francia e Italia. Esta evolución no solo refleja una mejora del entorno económico europeo, sino también la capacidad de adaptación de los fabricantes españoles a las nuevas demandas tecnológicas.
En paralelo, el informe subraya un aumento sostenido en la inversión productiva, tanto nacional como extranjera. Destacan las actuaciones en instalaciones industriales situadas en Cataluña, Navarra y Castilla y León, regiones que están reforzando su papel en la cadena de valor europea de la movilidad eléctrica. A ello se suma un mayor volumen de inversión extranjera directa, especialmente en proyectos ligados a la electrificación, la automatización de procesos y la producción de baterías.
Formación, innovación y normativa: retos pendientes
Pese a los resultados positivos, el Ministerio advierte de varios desafíos estructurales que deben abordarse con urgencia si se quiere consolidar esta recuperación. En primer lugar, destaca la necesidad de fortalecer la formación técnica, particularmente en nuevas tecnologías aplicadas al mantenimiento y reparación, así como en áreas clave como la electrónica y la gestión de datos.
El informe también señala la escasa participación de la industria nacional en el desarrollo de componentes electrónicos y baterías, un eslabón estratégico dentro del ecosistema de la automoción electrificada. La dependencia tecnológica de terceros países en estos segmentos limita la competitividad del sector a medio plazo.
Ante un nuevo ciclo
El documento del Ministerio de Industria identifica 2024 como un punto de inflexión para la automoción en España. La consolidación de estos avances dependerá, en gran medida, de la continuidad de los programas de apoyo público —como los fondos del PERTE VEC— y del establecimiento de una estrategia industrial estable que garantice la integración del tejido empresarial nacional en la transformación ecológica y digital del sector.
La evolución del mercado posventa, la modernización de la red de concesionarios, la adecuación al Reglamento Euro 7 y la digitalización de los procesos son algunos de los vectores estratégicos que marcarán la evolución del sector en los próximos años.



