La demanda de vehículos eléctricos está experimentando una desaceleración significativa, marcando un impacto tangible en la industria del automóvil española. Según la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), a pesar de la recuperación general de la producción de vehículos en España, la fabricación de vehículos eléctricos ha sufrido una pronunciada caída a principios de este año.
Las perspectivas a corto plazo no son buenas para el vehículo eléctrico en Europa. Las ventas han caído de manera drástica en Alemania, principal mercado del continente (un 59% en enero respecto a diciembre); Renault ha decidido retrasar la salida a bolsa de su filial de vehículos eléctricos, Ampere; Volkswagen ha pospuesto la venta de una parte de su negocio de baterías, PowerCo (para no vender a la baja), y Volvo ya ha comenzado a dar pasos para desinvertir en Polestar (se quedará con tan sólo el 18% de casi el 50% que posee en la actualidad). Y estos son sólo algunos ejemplos…
Según Anfac, en España se han fabricado en enero un total de 230.959 vehículos, un 18,7% más que en 2023 y sólo un 3,9% por debajo de 2019, año previo a la pandemia. La mayoría fueron turismos (176.808, un 17,5% más que en el mismo mes de 2023), con un volumen de vehículos comerciales e industriales de 54.148 unidades (un 22,8% más que hace un año). Se percibe, por lo tanto, una evolución positiva que va de la mano con la recuperación de los mercados europeos: las matriculaciones han crecido un 12,1% en Europa en el primer mes del año, según los datos de la patronal europea de fabricantes (ACEA).
Caen los coches con enchufe
Pero otra cosa con los eléctricos. De los 230.959 vehículos fabricados en España en enero, el 18% de la producción, es decir, 42.275 unidades, se ha correspondido con vehículos de cero y bajas emisiones: eléctricos, híbridos enchufables, híbridos convencionales, de gas natural y de GLP. Esto supone un aumento del 11,9% respecto a 2023, aunque como veremos el crecimiento viene por el lado de los híbridos, que es por dónde realmente está creciendo el mercado nacional.
De hecho, la producción de eléctricos puros ha caído nada más y nada menos que el 34,4%, hasta las 9.274 unidades, mientras que los híbridos enchufables han visto reducida su fabricación un 20,2%, hasta las 11.040 unidades. Pero esto no es todo, ya que estos 9.274 eléctricos fabricados en enero de 2024 no sólo son menos que en 2023 (13.642 unidades y 7,1% de cuota), sino que también están por debajo de las cifras de 2022 (10.752, con una cuota del 6%) y de 2021 (12.356, con una cuota del 5,7%).
De los vehículos fabricados en enero, el 54,9% es de gasolina; el 26,8%, diésel; el 7,9%, híbrido no enchufable; el 4,8%, híbrido enchufable; el 4%, eléctrico puro, y el 1,6%, de gas. O lo que es lo mismo: el 96% de la producción sigue incorporando un motor convencional, principalmente de gasolina, así como toda la tecnología asociada.
Los que sí han aumentado su volumen, como decíamos, son los híbridos, que escalan hasta las 18.179 unidades, con una cuota del 7,9%. Es decir: suben los híbridos y bajan los eléctricos y los híbridos enchufables (estas dos últimas tecnologías han aglutinado el 8,8% de la producción en enero a pesar de que en el mismo mes de 2023 tenían el 14,4%).
La mayoría, para exportación
En enero se han enviado fuera de nuestras fronteras un total de 201.454 unidades (el 87,2% de nuestra producción), un 14,7% más que en el mismo mes del año anterior. Europa se mantiene como principal destino de exportación, con el 91% de los envíos, lo que representa un crecimiento del 16,4% respecto al año anterior.
Los vehículos enviados a destinos en América y África han aumentado un 13% y un 32,3%, respectivamente, mientras que Asia y Oceanía han registrado un descenso del 31,1% y 71,4%. En el ‘top 5’ de enero de destinos se mantienen Francia, Alemania, Reino Unido, Italia y Turquía, registrando, todos, un incremento en la exportación de vehículos.



