La posventa sigue atravesando un buen momento y los datos así lo atestiguan. Según el último estudio de actividad elaborado por Ancera, la distribución se anotó un crecimiento del 4% en su facturación en el segundo trimestre de 2025, un volumen de negocio inferior al registrado entre enero y marzo (+7%), pero que permite al sector cerrar el primer semestre con un significativo repunte del 5,4%.
Un buen dato que se sitúa sensiblemente por encima del IPC, estimado en el 2,2%, por lo que podemos hablar de crecimiento real más allá de la inflación por mucho que el informe no entre en cifras de rentabilidad.
Para Carlos Martín, secretario general de la patronal, este dato «aunque ligeramente desacelerado», no deja de ser «una buena noticia». No tanto por el incremento en sí, que también, sino porque «el 95% de los distribuidores ha declarado crecimiento en el primer semestre». La bonanza, por lo tanto, es generalizada en prácticamente todo el sector, con alguna excepción que no deja de ser minoritaria y que habría que analizar en profundidad para conocer las causas.
Optimista se muestra también la presidenta de Ancera, Nines García de la Fuente: “Los datos demuestran la fortaleza y capacidad de adaptación de la distribución». A pesar de ello, invita a no bajar la guardia y a cuidar «la eficiencia de los procesos» para afrontar un futuro que estará marcado por «un entorno regulatorio cada vez más exigente».
En un sector que sufre la falta de talento en toda la cadena de valor, De la Fuente aplaude unos datos de empleo que considera «alentadores», ya que la distribución de recambios ha incrementado su ocupación un 3,5% de media anual, «por encima de la media del sector automoción y de la economía general». Para la presidenta de Ancera, esto confirma que la distribución es «un motor de estabilidad y generación de empleo cualificado».
Lo que preocupa
La visión optimista de este informe no debe esconder algunas de las preocupaciones del sector, como la incertidumbre global, la presión sobre la rentabilidad, la digitalización de los procesos internos, la eficiencia de la logística, la gestión del personal, el absentismo –al que le pusimos números hace apenas unos días-, el entorno normativo o la evolución del parque, tanto en antigüedad como en la llegada de nuevas tecnologías y nuevas marcas procedentes, principalmente, de China.
Y a todo ello tenemos que sumar una transformación tecnológica que traerá consigo «una posventa más tecnológica, más exigente y con un parque cada vez más diverso», como señala Carlos Martín, quien considera que la colaboración entre empresas, asociaciones y administración será «clave» para fortalecer la posventa en su conjunto y garantizar su competitividad en el medio y largo plazo».
Positivo en 2025… y 2026
De cara al segundo semestre, la distribución espera una ligera ralentización para cerrar el año con un crecimiento del 4,7%, lo que dibujaría una línea prácticamente plana en lo que queda de ejercicio con crecimientos cercanos al 4% en el tercer y cuarto trimestre.
El estudio se aventura también a dar un primer vistazo a 2026, en el que el sector prevé una mayor moderación para cerrar con un 3,4% de crecimiento, «en línea con la maduración del ciclo de recuperación tras el impacto pospandemia y la inflación», explica la patronal.



