Miguel Ángel Jiménez, director general de CDN Consultoría Logística, se apoyaba en los datos de los informes que realiza de forma periódica de la mano de Ancera para poner el foco sobre diferentes ‘paradigmas’ que deben cambiarse -o al menos reformularse- en el sector para que la cadena de suministro funcione de la mejor forma… y lo más destensionada posible.
“Lo que más diferencia a dos empresas es aquello que una y otra consideran imposible”. Venía a decir Jiménez que hay paradigmas que deben ser replanteados en las empresas de distribución: “La cuestión es: ¿Cómo sabemos qué paradigmas son buenos y cuáles son malos?”. Y se respondía a sí mismo: “Saliendo de nuestro sector, para ver otros modelos”.
Lo que está claro es que el servicio es muy importante para la distribución: “El 60,7% de los recambistas encuestados asegura que es lo más importante para su cliente. Por encima de las condiciones comerciales (23,3%), ser atendidos por profesionales (14,3%), la relación con los vendedores (1,8%) o incluso las condiciones de pago (0%)”. ¿Y cómo creen los distribuidores que es su servicio? “El 62,5% cree que mejor que la media, pero siendo así más del 40% considera subcontratar parte de su servicio, lo que significa que hay aspectos complejos que son conscientes de que podrían hacer mejor”.
En cualquier caso, decía Jiménez, siendo tan importante falta inversión en logística (“Sólo el 37% de las empresas han digitalizado el área de transporte y logística”), así como una mayor apuesta por la contratación y formación de directores específicos de esta área en las compañías de distribución. Una tarea que parece continuamente pendiente para el sector (ya aparecía en anteriores informes de logística de Ancera como una asignatura a mejorar): “Es difícil encontrarlos para contratar porque no los hay, por eso es importante apostar por formarlos en las empresas, los grupos, etc. Hoy, sólo un 10% de las empresas cuenta con un director de Logística”. Apostar por esta figura sería clave para mejorar en dicha parcela.
Paradigmas a cambiar
La parte final de la ponencia de Jiménez se centraría en algunos paradigmas que deben cambiarse. Empezando por cómo son las propias entregas: “Hay que empezar a racionalizar el servicio y hay empresas que lo están queriendo hacer, pero es difícil porque los talleres presionan para mantener unos niveles muy altos. La única manera de hacerlo es estableciendo unas ventanas horarias fijas para los repartos, algo que es una forma de trabajar que sólo existe en un 26% de las empresas. El resto lo hace a demanda (7,1%) o de una forma mixta, combinando esas ventanas fijas con esas otras exigencias puntuales de los talleres”.
El siguiente paradigma a cambiar era el de los comúnmente denominados ‘ABC’. “No existen”, señalaba tajante: “Todas las empresas que están utilizando el ‘ABC’ tienen el doble de referencias de las que necesitan y eso significa el doble de estanterías ocupadas, el doble de metros de almacén… el doble de coste. Es un paradigma duro en el sector, muy difícil de cambiar, pero hay que hacerlo”.
A continuación se centraba en los proveedores: “La tensión en el servicio no existe en los proveedores, a lo largo de toda la cadena de suministro la tensión aparece en la distribución”. Y lo apoyaba en datos: “La distribución valora la calidad de los productos (77%), los criterios del grupo de compra (45%), el costo y el margen (55%), la fiabilidad de entrega (55%) y otros (7%)… Hay muchos criterios valorados por la distribución más allá de los relativos al servicio, algo diferente de lo que sucede con el taller, cuyos primeros criterios a la hora de elegir recambista tienen que ver con el servicio que reciben”. Y esto tensiona a las empresas de distribución: “Por eso es importante que los proveedores apoyen en este sentido. Más servicio nunca es más coste, es hacer mejor las cosas”.



