La durabilidad del vehículo se ha convertido, por primera vez, en el principal criterio de compra para los conductores españoles. Así lo revela el Estudio Motor 2026 elaborado por El Observatorio Cetelem, según el cual el 66% de los compradores sitúa la vida útil del automóvil entre los factores determinantes de su decisión, por delante incluso del precio, mencionado por el 59% de los encuestados.
Este cambio pone de manifiesto cómo el encarecimiento de los vehículos, la incertidumbre derivada de la transición tecnológica y el progresivo envejecimiento del parque automovilístico están transformando la forma de comprar un coche en España. La decisión ya no gira únicamente en torno al precio de adquisición: aspectos como la fiabilidad, los costes de mantenimiento, la disponibilidad de recambios o el valor residual ganan protagonismo a medida que los conductores buscan una inversión capaz de ofrecer garantías a largo plazo.
La fiabilidad gana protagonismo
Aunque el precio continúa siendo uno de los principales factores de elección, el estudio demuestra que los compradores conceden cada vez más importancia a la capacidad del vehículo para mantener sus prestaciones y su valor a lo largo del tiempo.
La convivencia de diferentes tecnologías de propulsión -gasolina, diésel, híbrida y eléctrica- también influye en esta tendencia, ya que muchos usuarios buscan minimizar el riesgo asociado a una inversión que, en la mayoría de los casos, mantendrán durante un periodo más prolongado que hace unos años. Para el comprador la durabilidad deja de estar relacionada únicamente con la resistencia mecánica del vehículo para incorporar otros aspectos como la fiabilidad, la cobertura de la garantía, la disponibilidad de recambios o los costes de mantenimiento.
La posventa, presente desde la venta
El estudio deja entrever otra consecuencia que afecta de lleno a la posventa. Si cada vez más conductores compran un coche pensando en cuánto tiempo podrán conservarlo, el mantenimiento deja de ser un gasto inevitable para convertirse en una parte esencial de la inversión.
En ese escenario, el papel del taller gana peso. Contar con profesionales cualificados, disponer de recambios cuando hacen falta y ofrecer un mantenimiento transparente son aspectos que influyen cada vez más en la confianza del cliente, incluso antes de que el vehículo salga del concesionario.
La tendencia abre además una oportunidad para toda la cadena de la posventa. Fabricantes de componentes, distribuidores y talleres tienen margen para reivindicar el valor de un mantenimiento preventivo bien hecho, de recambios de calidad y del asesoramiento técnico como las mejores herramientas para alargar la vida útil del vehículo y mantener sus prestaciones durante más tiempo.
El papel del mantenimiento
La creciente preocupación por la durabilidad también refleja la realidad del parque automovilístico español, donde los coches acumulan cada vez más años en circulación. En este contexto, mantener el vehículo en buen estado deja de ser una cuestión de mantenimiento rutinario para convertirse en la mejor forma de garantizar su fiabilidad y controlar el coste de uso a lo largo del tiempo.
Eso explica que aspectos como la disponibilidad de recambios, la rapidez de las reparaciones o la especialización de los talleres adquieran un peso cada vez mayor en la experiencia del conductor. Ya no basta con reparar un coche; el cliente busca soluciones que le permitan seguir confiando en él durante muchos años.
Lo que viene a confirmar los datos del Estudio Motor 2026 es que la forma de comprar un automóvil está cambiando. El precio sigue siendo importante, pero cada vez pesa más la capacidad del vehículo para ofrecer muchos años de servicio sin sobresaltos. Una realidad que sitúa a la posventa en un lugar protagonista, no como un servicio complementario, sino como una pieza clave durante toda la vida útil del automóvil.



