Lizarte, el proveedor navarro especializado en la remanufacturación de componentes de dirección, ha decidido adentrarse en la comercialización de producto nuevo. Y Lizarte New es el rótulo de esta nueva línea de negocio. Hizo su debut en el mercado el año pasado con tres gamas: árboles de transmisión, juntas homocinéticas y cardán. La oferta inicial incluye más de mil referencias listas para entrega, evitando la necesidad de retorno de casco y cubriendo las aplicaciones más demandadas en España.
Este giro en su estrategia de mercado tiene un objetivo claro: hacerse más competitivos para responder a las necesidades del mercado ampliando la oferta donde existe demanda, pero sin renunciar a la esencia del remanufacturador: la de una empresa familiar que tiene por valores la calidad, el suministro continuo y el servicio.
Así escribe el siguiente capítulo de su historia la nueva Lizarte.
Por: Claudia Villegas Fotos: Piero Schiavo
“Estamos en un momento de transformación”. Así define Laura Alba, directora general de Lizarte, la etapa que vive actualmente la compañía: un cambio cuidadosamente planificado dentro de su marco estratégico, con el objetivo de crecer sin renunciar a su esencia de empresa familiar, cercana, flexible, con gran capacidad de respuesta y volcada en el servicio a sus clientes. Hoy, Lizarte es una empresa de referencia en el mercado español, con presencia en veinte países, un 65% de sus ventas en el exterior y una fuerte especialización en remanufacturado -direcciones, bombas de dirección, compresores de aire acondicionado e inyectores diésel-, con productos homologados por los principales grupos de compra europeos, un catálogo de unas siete mil referencias y una tasa de servicio superior al 96%.
La Lizarte de mañana mantendrá todo este legado, pero irá un paso más allá: ofrecerá también producto nuevo y soluciones innovadoras desarrolladas internamente para cubrir necesidades específicas del mercado. “Estamos cruzando un puente que une todo nuestro legado de más de cincuenta años -con un profundo conocimiento del sector y una gama de producto de alta complejidad técnica- con el futuro que soñamos para Lizarte. Un futuro en el que seguiremos siendo referentes en producto remanufacturado, ampliaremos nuestra oferta con producto nuevo en líneas en las que ya somos especialistas y aprovecharemos nuestro conocimiento para desarrollar soluciones innovadoras en el ámbito de la electrónica, impulsadas por nuestras inversiones en I+D y el talento de nuestra gente”, subraya Laura Alba.
Ese futuro exige renunciar al ‘status quo’ y escuchar al mercado. Miguel Ruiz, responsable comercial para España y Portugal, lo resume así: «Aunque Lizarte ha sido históricamente muy fuerte en la familia de dirección, el mercado demanda proveedores con múltiples familias de producto y mayor diversidad. Ampliar el abanico les permitirá ser más competitivos y dar al cliente lo que realmente necesita», «pero no se trata de crecer por crecer”, matiza Laura Alba, sino de hacerlo «solo en aquellas familias en las que la empresa cuenta con el conocimiento suficiente para garantizar la misma calidad, asegurar el suministro y mantener el nivel de servicio que los clientes asocian a Lizarte«.
Lizarte New
Lizarte New es la respuesta de la compañía a una demanda clara de sus clientes y del mercado: disponer también de producto nuevo, una apuesta que Miguel Ruiz resume como “la respuesta de la compañía a lo que sus clientes y el mercado venían demandando”. La nueva línea arranca con tres gamas -árboles de transmisión, juntas homocinéticas y cardán-, con más de mil referencias listas para entrega, sin necesidad de retorno de casco y cubriendo alrededor del 70% del parque en España, Francia y otros mercados donde opera la empresa. Esta línea se trabajará con la misma estrategia que la gama reman: “lo vamos a trabajar como cualquier otro producto de Lizarte”, a través de los trece representantes que cubren todas las comunidades autónomas, manteniendo el servicio y la calidad que los clientes ya asocian a la marca.
La calidad es uno de los pilares de Lizarte New. “Así como garantizamos la calidad de nuestra línea remanufacturada, también garantizamos la calidad del producto nuevo que comercializamos bajo la insignia Lizarte New”, subraya Laura Alba. La compañía ha llevado a cabo una selección muy cuidada de proveedores: “antes de decidirnos por uno, hemos sometido su producto a pruebas de calidad y rendimiento muy exigentes, diseñadas y ejecutadas por nuestro propio departamento de calidad y producción”. Además, “también son ellos quienes realizan las pruebas de cada lote que llega a nuestras instalaciones, para asegurar la calidad de lo que sale rumbo a nuestros clientes”. Lizarte se posiciona, además, como almacén regulador: “el cliente no tiene que armarse de un stock enorme, porque nosotros somos su almacén regulador”.
Aunque el lanzamiento oficial de Lizarte New se produjo en el verano pasado y aún es pronto para un balance definitivo, las primeras reacciones de la distribución están siendo muy positivas. “Lizarte New se ha recibido realmente bien. Lo estamos introduciendo entre nuestros clientes, lo están probando y estamos muy contentos con la respuesta”, afirma Miguel Ruiz, responsable de su comercialización en España y Portugal. Al mismo tiempo, advierte que “no nos confiamos; con el equipo comercial seguimos trabajando para que se conozca el producto y sabemos que es algo que no va a pasar de la noche a la mañana”, si bien parten con una ventaja clara: “el distribuidor que trabaja con Lizarte sabe que su cliente va a estar bien atendido, y ese nivel de servicio lleva muchos años de inversiones y experiencia conseguirlo”.
En paralelo al trabajo comercial, el equipo de desarrollo analiza ya nuevas familias de producto para futuras incorporaciones a Lizarte New, con el objetivo de lanzar “una o dos más a lo largo del próximo año”. “Queremos hacerlo de manera ordenada y sostenible”, precisa Miguel Ruiz. “Nuestra estrategia es implantar bien cada familia de producto antes de incorporar la siguiente, permitiendo que el mercado conozca esta nueva faceta de la empresa y se familiarice con ella de forma gradual”. No se trata de un giro radical, sino de una evolución natural: “no estamos cambiando radicalmente nuestra esencia, sino evolucionando de manera natural: seguimos siendo remanufacturadores y ahora también comercializamos producto nuevo”. Cada nueva familia implica “ampliamos o reestructuramos almacenes, formamos equipos, diseñamos nuevos procesos y adaptamos otros”, por lo que la compañía prefiere “un crecimiento medido y bien ejecutado, lanzando una o dos familias por año, en lugar de una expansión precipitada”.



MINI K-Adapt
El otro motor de la transformación de Lizarte es su línea de innovación aplicada, centrada en desarrollar soluciones propias para cubrir demandas de mercado que no pueden atenderse por las vías tradicionales. Un ejemplo es el MINI K-Adapt, “una bomba de asistencia para la dirección de los MINI R50, R52 y R53, desarrollada enteramente por ingenieros de Lizarte”. “Notamos que esta bomba tenía una altísima demanda […], y debido a la escasez de casco para la remanufacturación de este componente no había forma de servirlas”, recuerda Miguel Ruiz, quien resume el origen del proyecto en una pregunta clave: “teníamos una demanda altísima, pero una tasa de servicio bajísima, ¿qué podíamos hacer?”.
A partir de ahí comenzó casi un año de trabajo intenso, marcado por la investigación, la prueba y el error. “Montamos un taller y compramos un MINI para poder hacer las pruebas, hemos ido desarrollando la pieza hasta que ha funcionado electrónicamente”, explica Miguel Ruiz. “Hemos tenido casi un año la bomba montada en el MINI, yendo de un lado para otro haciendo casi cincuenta mil kilómetros de pruebas. Incluso, le enviamos el prototipo a un mecánico en Francia que se especializa en coches de esta marca y la ha montado y probado en su propio coche. Y lo que hemos conseguido es que una bomba que no es específicamente del MINI funcione en un MINI. Una bomba de la que hay tantos cascos como queramos y que se adapta perfectamente”.
“Una bomba que no solo replica la funcionalidad de la original, sino que la supera en varios aspectos”, destaca Laura Alba. “Hemos mejorado significativamente el proceso de instalación, haciéndolo mucho más sencillo para el mecánico. Es prácticamente un ‘plug and play’: se retira la bomba antigua, se instala la nueva con un soporte que permite atornillarla en el mismo punto, se conectan los cables y listo. Además, según nos ha confirmado el mecánico especialista en Francia que probó el prototipo, genera menos ruido que la bomba original”. Todo ello es fruto de “partir de una bomba con características físicas diferentes y adaptarla electrónicamente para que no solo funcione como la original, sino que la mejore”.
El lanzamiento de este componente llena de orgullo al equipo de Lizarte, especialmente porque el desarrollo del software necesario para su correcto funcionamiento se ha realizado internamente. “Tenemos un equipo de cinco ingenieros que se han encargado de diseñar los chips y programar el funcionamiento de la bomba. El resultado es una bomba nueva, desarrollada en nuestra planta a partir de un casco recuperado y con el 95% de sus componentes —mecánicos y electrónicos— nuevos”.
Un plan de cinco años
Lo que está ocurriendo hoy en Lizarte es el resultado de un proceso cuidadosamente planificado dentro de un plan a cinco años. “Llevamos varios años acometiendo inversiones muy altas para acompañar la visión de lo que queremos conseguir: aumentar en un 80% nuestra capacidad en nuestra gama mecatrónica, tanto de producción como de almacenamiento. Han pasado ya tres años y vamos por el 50% de crecimiento en esta categoría de producto, así que tenemos dos años para conseguirlo y estoy segura de que lo lograremos”, afirma Laura Alba.
La clave para avanzar en este plan está en hacer lo que mejor saben: rediseñar su planta de Pamplona para adaptarla a las nuevas necesidades productivas y a líneas como Lizarte New. “Hemos cambiado la disposición de nuestros almacenes aquí en Pamplona para conseguir más capacidad de almacenaje. Conseguimos aumentarla en un 50%. Además, pensando en Lizarte New, hemos invertido en un sistema de almacén vertical digital. También hemos rediseñado la planta, porque hace unos años la electrónica era una parte pequeña de nuestra producción, alrededor del 10% de las piezas que hacíamos, pero es que hoy la electrónica ya es un 40% de lo que vendemos. Y todos estos cambios los hacemos para poder dar el mejor servicio a nuestros clientes”. En la práctica, esto se traduce en una capacidad de almacenamiento de 940 metros cuadrados en su centro logístico de Pamplona, más 220 en su almacén de Barcelona y el espacio adicional de sus almacenes reguladores en Valencia y Alicante.
Todo este esfuerzo se está notando ya en el mercado. “Estamos, como empresa, en un buen momento, sería muy frustrante para mí, como comercial, vender y no servir, pero los cambios que se han hecho se notan, en la producción, en las ventas, en la tasa de servicio, que ha mejorado casi un 7% este año con respecto al año pasado. Se nota que nuestra gente está comprometida y que muchas personas están haciendo bien su trabajo”, señala Miguel Ruiz. Y la directora general coincide: “Es verdad que estamos en un momento dulce. Estamos arrancando con estos nuevos proyectos, pero manteniendo de base nuestra filosofía de siempre. Iremos sin prisa, pero sin pausa para garantizar a nuestros clientes esa calidad y servicio que distingue a nuestra marca. Lógicamente, crecer genera muchas complicaciones y pasamos por momentos puntuales y pequeñas crisis que nos estresan un montón, pero seguiremos trabajando con ilusión y animados por los resultados que ya se están empezando a dejar ver”.



