La facturación de los fabricantes y distribuidores de recambios se modera en el tercer trimestre. Así lo pone de manifiesto la última oleada del Observatorio del Estado de la Opinión de los Profesionales de la Posventa, que cada trimestre elaboran Ancera y Sernauto en colaboración con GiPA. Los datos de facturación siguen en positivo, aunque algunas variables nos obligan a mantener la cautela…
Según las opiniones de las empresas consultadas por GiPA, los fabricantes de componentes han aumentado su facturación un 6% en el tercer trimestre en comparación con el mismo periodo de 2022. En el caso de los distribuidores ese crecimiento es del 8%. Buenos datos a priori, aunque muestran una ligera tendencia a la baja después de un comienzo de año mucho más esperanzador.
Y es que el estudio del primer trimestre arrojaba un balance positivo del 15% para la distribución y del 10% para los proveedores, una cifra que cómo vemos se ha ido suavizando a medida que pasaban los meses -en el caso concreto de los distribuidores, el aumento de la facturación ha pasado del 15% en el primer trimestre al 12% en el segundo y al 8% en el tercero-.
Previsión moderada
Esta tendencia a la baja se mantendrá en el cuarto trimestre del año, ya que desde Ancera y Sernauto estiman un crecimiento del 3% para los fabricantes y del 4% para los distribuidores. De cumplirse esta previsión, 2023 cerraría con un repunte del 6% para los proveedores y de un 10% para los recambistas respecto a 2022, una cifra que, aunque muestra una clara desaceleración respecto al inicio del ejercicio, se sitúa en cualquier caso por encima de la inflación, que en octubre presentaba una tasa interanual del 3,5%.
Otra cosa es la rentabilidad: porque una cosa es facturar más (tampoco podemos afirmar que se esté vendiendo más en unidades porque el estudio no entra en esta profundidad) y otra es ganar más dinero, algo de lo que tampoco se habla. Aunque las palabras de Benito Tesier, presidente de la Comisión de Recambios de Sernauto, dan bastantes pistas: “Aunque las cifras de crecimiento en la facturación son un indicativo de los deberes bien hechos, no debemos olvidar que nos enfrentamos un parque vehicular muy envejecido, con una edad promedio de 14 años, y a la necesidad de seguir fomentando el adecuado mantenimiento y reparación de los vehículos”.
En el parque, por lo tanto, está la respuesta: hay actividad, pero con un nivel de rentabilidad muy bajo debido al envejecimiento. De hecho, la rentabilidad aparece como uno de los principales desafíos que apuntan tanto proveedores como distribuidores, preocupados por los márgenes y el mantenimiento de las ventas.
Se disparan los impagos
Pero el dato que mejor ilustra esta preocupación es el de los impagos. Según el estudio, el 17% de las empresas del sector han declarado un aumento de los impagos o retrasos en los cobros en el tercer trimestre, lo que expone bien a las claras la creciente preocupación en torno a la liquidez (en el segundo trimestre sólo citaba este problema el 2% de los proveedores y el 9% de los distribuidores). Se está vendiendo, pero cada vez son más los distribuidores y talleres que tienen dificultades para afrontar los pagos. Y la situación va a peor…
Esta tercera oleada nos deja, por lo tanto, con un sabor agridulce: las cifras de facturación bruta siguen en positivo, pero la rentabilidad sigue cayendo debido a un parque extremadamente antiguo. La presión sobre los márgenes, además, impide a muchas empresas afrontar sus obligaciones de pago con sus proveedores directos.
En este contexto, que Benito Tesier califica “de incertidumbre”, Nines García de la Fuente, presidenta de Ancera, pide unidad al sector: “Creemos firmemente en el necesario y positivo trabajo conjunto entre los distintos eslabones de nuestro sector, que nos permite enfrentar los desafíos en común, fomentando la innovación y la búsqueda de soluciones efectivas”.



