La facturación de los proveedores y los distribuidores de recambios cerrará el primer trimestre en positivo, aunque con incrementos menos llamativos que en los últimos años. Así lo asegura el último Observatorio de la Actividad de la Posventa elaborado por GiPA para Ancera y Sernauto, que no solo adelanta sus previsiones para el periodo enero-marzo, sino que también presenta los datos del último trimestre de 2025 y, por extensión, del ejercicio completo.
Si empezamos por ahí, por 2025, los números confirman las sensaciones: los fabricantes cerraron el año con un incremento de la facturación del 4% respecto al año anterior, mientras que los distribuidores elevaron esa cifra hasta el 8,5%. Datos que superan ampliamente el IPC, ajustado al 2,7%.
Eso sí, el cuarto trimestre dejó una evolución dispar entre ambos lados del negocio, ya que mientras la distribución se anotó un importante repunte del 8,4%, los proveedores tuvieron que conformarse con un crecimiento del 2,3%. Un comportamiento del mercado que obliga a los proveedores a «reforzar la eficiencia y la propuesta de valor», como señala Benito Tesier, presidente de la Comisión de Recambios de Sernauto.
El propio Tesier prevé que entramos en una fase de cierto enfriamiento, aunque con los números en positivo: «El crecimiento deja paso a un entorno más equilibrado, donde el verdadero diferencial para los fabricantes estará en la gestión y en la capacidad de anticipación». Y es que «en este contexto» -añade- «el sector de recambios debe seguir evolucionando para dar respuesta a una movilidad en transformación, apostando por la innovación, la sostenibilidad y la competitividad como ejes estratégicos».
Más optimista se muestra Nines García de la Fuente, presidenta de Ancera, para quien el crecimiento del 8,5% registrado por la distribución en 2025 «confirma la fortaleza de la posventa independiente y su capacidad para adaptarse a un entorno cambiante y exigente». No obvia, sin embargo, que la distribución sigue enfrentando retos «relevantes» como «la gestión eficiente de los stocks, la optimización de procesos y recursos o el control de los niveles de impago».
Un crecimiento menos pronunciado en 2026
Pero ¿qué dicen las previsiones? En lo que respecta al primer trimestre, Ancera y Sernauto esperan un crecimiento del 1,2% para los fabricantes y del 3,5% para los distribuidores respecto al mismo periodo del año pasado -habrá que ver, sin embargo, cómo evolucionan las tarifas como consecuencia del incremento de los costes de la energía debido a la guerra en Oriente Medio-. En cualquier caso, se prevé un mercado en positivo, pero mucho más estable de lo que hemos presenciado desde la pandemia.
Lo que no cambian son los retos para el futuro, que los proveedores reducen en la rentabilidad, los márgenes o el suministro, principalmente, mientras que los distribuidores hablan de rentabilidad y márgenes, pero también de personal o stock.
Y hablando de stocks, el 41% de los distribuidores afirma haberlos incrementado en 2025, una cifra que es mucho menor en el caso de las empresas especializadas en vehículo industrial (14%).



