LKQ Corporation afronta varias demandas colectivas en Estados Unidos por presunto fraude bursátil relacionado con la adquisición de Uni-Select -de la que dimos buena cuenta a principios de 2023- y la integración de FinishMaster, su negocio especializado en pintura y carrocería. Las acciones legales, impulsadas por despachos especializados en litigios financieros, sostienen que el grupo no informó adecuadamente a los inversores sobre los problemas operativos y la pérdida de clientes que habrían afectado a la compañía tras el cierre de la operación -e incluso antes de esta-.
La compra de Uni-Select, valorada en aproximadamente 2.100 millones de dólares, fue presentada por LKQ como una operación estratégica para reforzar su posición en el mercado norteamericano de posventa, especialmente en el segmento de pintura y reparación de carrocería. FinishMaster, que contaba con cerca de 200 centros en Estados Unidos y representaba alrededor del 40% de la facturación anual de Uni-Select, era uno de los principales activos de la adquisición -«LKQ sumará este mismo año a uno de los principales distribuidores de recambios y productos de repintado de Norteamérica», decíamos entonces-.
Sin embargo, la demanda sostiene que la compañía ya arrastraba un deterioro operativo antes incluso del cierre de la compra. Según los demandantes, competidores de FinishMaster habrían aprovechado el proceso de integración para captar clientes mediante políticas de precios más agresivas, provocando una pérdida progresiva de cuentas.
200 millones de desviación
Las acciones judiciales aseguran que estos problemas impactaron directamente en el rendimiento financiero de la división Wholesale North America de LKQ. Entre las cifras citadas en la demanda figuran un descenso interanual del EBITDA del 9% en abril de 2025 y del 11% en julio del mismo año, además de desviaciones frente a los objetivos internos de aproximadamente 200 millones de dólares en ingresos y 24 millones en EBITDA.
Los inversores acusan además a la dirección de haber atribuido públicamente el deterioro del negocio a factores coyunturales, como una menor demanda o condiciones meteorológicas más cálidas que reducían la actividad de reparación, sin revelar el impacto de la presión competitiva y la pérdida de clientes durante la integración.
Las demandas afectan a los accionistas que adquirieron títulos de LKQ entre febrero de 2023 y julio de 2025. Por el momento, las acusaciones deberán ser analizadas por los tribunales estadounidenses y no existe ninguna condena contra la compañía. LKQ tampoco ha realizado una respuesta pública detallada sobre el fondo de las alegaciones.
El caso vuelve a poner el foco sobre los riesgos asociados a las grandes operaciones de consolidación en la distribución independiente. En los últimos años, tanto en Norteamérica como en Europa, los grandes grupos han acelerado sus adquisiciones para ganar escala, optimizar redes logísticas y reforzar su presencia en áreas estratégicas, pero no siempre con los resultados esperados -importantes accionistas de la propia LKQ están empujando para salir del mercado europeo-. La situación del grupo americano podría aumentar ahora el escrutinio de los inversores sobre la complejidad real de integrar grandes redes de distribución dentro de la posventa.



