Cambios en la normativa y nuevas regulaciones, coche eléctrico y coche conectado –que no son lo mismo aunque tendemos a confundirlos-, un parque móvil cada vez más viejo, unos coches nuevos cada vez más tecnológicos, menos clientes particulares entrando por la puerta y más flotas tocando a la misma, y el taller oficial queriendo su parte de la tajada. Estos son algunas de las amenazas a las que se enfrentan los dueños de los talleres cuando miran a los ojos a la nueva movilidad. Esa de la que todo el mundo habla, que parecía un escenario lejano, pero que ya está aquí.
O sino que lo diga Ana Ávila, recientemente nombrada directora corporativa de Conepa, y Ramón Casas, miembro de la ejecutiva de Cetraa, quienes fueron invitados para participar en la mesa redonda “Nueva movilidad, sostenible y segura, en la posventa de la automoción” que tuvo lugar en el marco del Global Mobility Call, el encuentro de movilidad sostenible que se celebra por estos días en Ifema Madrid.
Y no estaban solos, juntos a ellos, Benito Tesier, presidente de la Comisión de Recambios de Sernauto –en representación de los fabricantes de componentes-, y Nines García de Fuente, presidenta de Ancera, la patronal de los distribuidores y recambistas nacionales. Vamos, toda la cadena de valor de la posventa representada. Y es que esto de la nueva movilidad impacta a cada uno de los eslabones allí representados, y es por esa razón que uno de los mensajes que más se repitió a lo largo de la discusión fue el de unión. Hay que trabajar unidos, hoy más que nunca.
Digitalización, normativa y formación
Pero, ¿Qué es lo que preocupa al taller sobre la nueva movilidad? Ana Ávila, de Conepa, respondía a esa pregunta al inicio de su intervención comparando lo que comúnmente se entiende por sostenibilidad con lo que, para ella, significa ser sostenible a través de los ojos de un taller: “Si yo tuviera un taller, la sostenibilidad significaría asegurarme el presente y asegurarme el futuro abriendo mi puerta todos los días, teniendo rentabilidad y llegando bien a final de mes”.
Y aunque ese es el objetivo final de tener un negocio, según Ávila, para los dueños de taller varios escollos se les presentan en el camino que se abre frente a ellos con la llegada del nuevo modelo: digitalización, adaptación de los talleres para las nuevas reparaciones, normativa y regulación y, como no, la crisis de profesionales del sector de la reparación de cara al futuro de la mecánica.
Frente a la llegada de coches eléctricos y conectados, el taller se enfrenta al principal de sus retos, que además, tiene muchas aristas: normativas –como la Ley de Datos-, que en palabras de la representante de Conepa llegan a “cargar aún más a los talleres, que ya tienen mucha normativa que cumplir”; o la adaptación de los talleres para la reparación de estos coches, algo que según Ávila no será posible para todos, pues “habrá talleres que no podrán invertir en esa nueva maquinaria”. A todo esto se suma el que es desde hace ya tiempo uno de los grandes problemas del sector: la falta de profesionales, que visto a futuro significa la supervivencia misma de la profesión de la mecánica: “Para el empleo de hoy nos hacen falta profesionales y para el del futuro nos faltan estudiantes en las escuelas de formación”.
Ramon Casas, miembro de la ejecutiva de Cetraa, iba más allá en este tema: «Evidentemente hay que trabajar para conseguir un talento mejor, y lo primero es trabajar arduamente en los programas formativos porque están muy alejados de la realidad del mundo laboral. Pero también hay que formar a los trabajadores que están actualmente en el taller y hay que formarlos en esa nueva proceso de digitalización de la reparación», afirmaba. Tocaba también Casas el tema de la digitalización, señalando que no se trataba de «digitalizar el taller, sino digitalizar la propia reparación y la técnica del vehículo», en la práctica esto significa que «cada vez se hará más necesario para el taller disponer de información del vehículo para enfrentarse a una reparación, pero no sólo, también necesitará recursos para poder acceder y ver esa información».
Sin embargo, y a pesar del complejo escenario, daba Ana Ávila parte de tranquilidad: “Para nosotros es fundamental lanzar el mensaje de tranquilidad, porque esto va a ser un proceso largo y paulatino, los mecánicos van a tener tiempo para formarse, para ser mejores empresarios”, y continuaba -ahora con el foco en la labor de acompañamiento de las asociaciones-: “Nosotros estamos ahí para dar esa formación y para informarles de todas estas normativas, de las que además estamos pendientes de que a ellos no les afecte excesivamente y que tampoco les conlleven muchos gastos. Así que: tranquilidad, formación e información”, concluía.



