Las exportaciones españolas en su conjunto lograron cerrar el primer semestre del año con un crecimiento del 1%, pero detrás de esa resistencia hay un sector especialmente castigado: el del automóvil. Entre vehículos y componentes, las ventas al exterior se han reducido en 2.500 millones de euros en comparación con el mismo periodo de 2024, lo que supone un retroceso del 8,9%.
Según los datos del último Informe de Comercio Exterior, pubicado esta misma semana, de enero a junio España ingresó 18.808 millones de euros por exportaciones de vehículos, frente a los más de 20.500 millones del año anterior (-8,4%). En componentes, la caída ha sido todavía más acusada: 10,3% menos, hasta los 6.852,6 millones de euros -fueron 7.639,4 hace un año, es decir, una diferencia negativa de 786,8 millones-.
La explicación no está en la relación directa con Estados Unidos -España apenas exporta vehículos terminados a ese mercado-, sino en el efecto dominó de los aranceles impuestos por Washington desde abril. Alemania y Francia, grandes clientes de la industria española, sí se han visto golpeados por esas medidas y han reducido tanto la producción como la demanda de componentes. Si a ello se suma la incertidumbre regulatoria en torno a las nuevas tecnologías de propulsión, el resultado es un escenario en el que el automóvil español pierde terreno en sus principales mercados europeos.
Una caída esperada
Desde hace meses, Sernauto viene advirtiendo del riesgo que suponen los desequilibrios internacionales y la caída de pedidos de países clave como Alemania y Francia -también de México-, donde el enfriamiento de la demanda está teniendo un impacto directo en la cadena de suministro. Así lo advertía la patronal en el mes de julio, cuando mostraba su preocupación por el acuerdo arancelario acordado por Donald Trump, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
También se mostraba preocupado en junio su director general, José Portilla, en una reunión con los medios en la sede de la patronal, donde señalaba el riesgo que corren parte de las exportaciones a dos de nuestros socios comerciales más importantes dentro de la UE como son Francia y Alemania, a los que se envían componentes por valor de 3.840 y 3.950 millones de euros, respectivamente: “Hay preocupación porque están en riesgo esas exportaciones de componentes para la fabricación de vehículos que se exportan a Estados Unidos”.
Aunque el conjunto de las exportaciones españolas marca un segundo mejor registro histórico semestral, el dato del automóvil refleja un punto de inflexión preocupante. A la vez que Italia (+2,1%) o Reino Unido (+11%) logran avanzar en sus ventas al exterior, España constata cómo su sector más estratégico pierde fuelle en un contexto global de tensión comercial y transición tecnológica.



