La situación que atraviesa Tesla sigue dejando titulares. Si hace apenas unos días la compañía de Elon Musk anunciaba el despido del 10% de su plantilla, hoy hemos conocido sus resultados económicos del primer trimestre… y los números, aunque siguen en positivo, demuestran una clara tendencia a la baja. La ralentización en la demanda de coches eléctricos, junto con la competencia asiática, están causando estragos en las cuentas del fabricante norteamericano.
Según las cuentas presentadas por la compañía, la facturación de Tesla ha alcanzado los 21.301 millones de dólares entre enero y marzo, un 9% menos que en el mismo periodo de 2023, cuando su volumen de negocio se situó en 23.329 millones de dólares. Una caída importante, pero que esconde una lectura aún más negativa, ya que el beneficio neto se ha desplomado desde los 2.513 millones de dólares del primer trimestre de 2023 a los 1.129 millones del mismo trimestre de 2024. Un 55% menos.
Asimismo, el margen operativo de la compañía cerró el primer trimestre en el 5,5%, muy por debajo del 11,4% del año pasado (5,9 puntos porcentuales menos). El resultado bruto de explotación (EBITDA) se ha reducido un 21%, de 4.267 millones de dólares a 3.384 millones en 2023.
Tesla justifica esta caída en la facturación y el beneficio a la actualización de su rampa de producción del Model 3 en la fábrica de Fremont (California) y a los «cierres de fábrica resultantes de los desvíos de envíos causados por el conflicto del Mar Rojo y un ataque en la gigafactoría de Berlín».
Modelos más baratos
Sea como sea, la preocupación se ha instalado en la central de la compañía, que ya ha anunciado su interés por lanzar una serie de modelos «más asequibles» a finales de este año o principios de 2025, según palabras del propio Elon Musk durante la presentación de los resultados financieros. Modelos más asequibles para competir en un mercado que no termina de despegar y al que comienzan a llegar con fuerza un buen puñado de marcas chinas, cuyos precios son sensiblemente inferiores.
Estos vehículos «podrán producirse en las mismas líneas de fabricación que nuestra actual gama de vehículos» y, sobre todo, permitirá a Tesla aumentar su producción y reducir sus costes: «Esto nos ayudaría a utilizar plenamente nuestra capacidad máxima actual prevista de cerca de tres millones de vehículos, lo que permitiría un crecimiento de más del 50% respecto a la producción de 2023 antes de invertir en nuevas líneas de fabricación», señalan.


