Los brazos de control son críticos para la seguridad y el rendimiento del vehículo, por lo que la atención meticulosa al diseño y la fabricación de estos componentes se vuelve esencial. Es precisamente lo que ha querido reivindicar MOOG poniendo en valor su gama de brazos de control, según los datos de un estudio que la marca menciona a continuación.
Los brazos de control, fundamentales en la estabilidad y maniobrabilidad del automóvil, enfrentan importantes desafíos durante su vida útil. Para abordar esta exigencia, el cuerpo de estos brazos debe diseñarse y fabricarse con buenas capacidades de resistencia. De esta manera, la forma, el perfil y las dimensiones específicas son imprescindibles para garantizar la resistencia necesaria frente a las fuerzas generadas durante la conducción, especialmente en curvas pronunciadas, al acelerar y al frenar, como señalan desde MOOG.
Un aspecto crucial en la confección de estos elementos, destaca la marca de DRiV, es la calidad de la chapa de acero empleada: «la elección del grado y el espesor adecuados son determinantes para su rendimiento».
En un reciente estudio comparativo recogido por MOOG se sometieron a rigurosas pruebas brazos de control de tres marcas destacadas: OE, MOOG y de la competencia. Las aplicaciones seleccionadas para estas evaluaciones incluyeron modelos populares como el Renault Megane II / Captur, Ford Fiesta VI, Volvo S40 / Ford Focus II, Volkswagen Golf V & VI / Audi A3, y Ford Transit.
Los resultados de las pruebas, como revela MOOG, indicaron que sus brazos de control de acero «superaron significativamente» a sus competidores del mercado de recambios. En particular, se destacó que los brazos de control MOOG exhibieron una resistencia hasta dos veces mayor, «asegurando una capacidad excepcional para soportar cargas y tensiones elevadas sin experimentar deformaciones permanentes».
Es por ello por lo que desde MOOG señalan que optar por sus brazos de control se traduce en «calidad y rendimiento superior, seguridad reforzada y durabilidad».



