La descarbonización del parque automovilístico español sigue avanzando y uno de los principales damnificados en este proceso es el coche diésel. Las ventas de turismos y todoterrenos con este tipo de motorización han caído un 40% en mayo, según los datos de matriculación, situando su cuota de mercado en un mínimo histórico del 5,2%. Esta cifra supone un desplome significativo si se compara con los máximos alcanzados en 2010, cuando el diésel representaba el 71% de todas las matriculaciones en España.
La palabra que pronunció hace casi siete años Teresa Ribera, entonces ministra para la Transición Ecológica —“el diésel tiene los días contados”—, parece más vigente que nunca. A pesar de los avances tecnológicos en la reducción de emisiones contaminantes en los modelos más recientes, la preferencia del consumidor ha cambiado radicalmente, favorecida por las normativas medioambientales, las restricciones en las ciudades y el impulso a los modelos electrificados.
El coche diésel, superado incluso por los de gas
Uno de los datos más reveladores del actual panorama es que, por primera vez, los coches de gas han superado en ventas a los diésel. En mayo se matricularon 6.478 unidades de vehículos propulsados principalmente por GLP, un 183% más que en el mismo mes del año pasado. Modelos como el Dacia Sandero GLP, con 12.952 unidades acumuladas hasta mayo, lideran este crecimiento.
En comparación, el coche diésel más vendido en España es el Volkswagen Tiguan, con 2.477 unidades en los primeros cinco meses del año. Junto a modelos como el Renault Clio, el Seat León y el Volkswagen Golf, forman el reducido grupo de excepciones que aún mantienen cierto dinamismo en un segmento en retroceso.
El consumo de gasóleo también empieza a resentirse
La caída en las ventas de coches diésel comienza a reflejarse en el consumo de gasóleo. Según datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores), el consumo descendió un 0,7% en abril, y acumula una bajada del 0,8% en el primer cuatrimestre del año. Mientras tanto, las gasolinas siguen al alza, con un incremento interanual del 6,2%.
Pese a todo, el gasóleo sigue siendo el carburante más utilizado en España gracias a su uso intensivo en vehículos comerciales, camiones, autobuses y maquinaria profesional. Cerca del 59% del parque móvil español funciona con diésel, lo que equivale a más de 18 millones de unidades, muchas de ellas con una antigüedad considerable: la edad media del parque español se sitúa en 14,5 años, una de las más elevadas de Europa.
Los coches eléctricos y alternativos toman el relevo
El declive del diésel coincide con el ascenso de los vehículos alternativos. En mayo, las matriculaciones de coches eléctricos puros se duplicaron, alcanzando las 8.965 unidades, lo que representa un crecimiento interanual del 104%. Su cuota de mercado escaló hasta el 7,95%, y si se suman los híbridos enchufables, el conjunto de vehículos electrificados alcanzó el 19,38%, su mejor dato hasta la fecha.
El mercado general de turismos creció un 18,6% en mayo, superando las 112.800 unidades vendidas, gracias en parte al impulso de los planes de ayudas como el Moves III y el Plan Reinicia Auto+. No obstante, desde Faconauto y Ganvam insisten en la necesidad de acelerar la activación del Moves 2025 para mantener el ritmo de crecimiento del mercado electrificado.
Aunque los eléctricos avanzan, la adopción en España aún está por debajo de la media europea, penalizada por el precio de los modelos y la escasa red de puntos de recarga. Aun así, el giro del mercado parece definitivo. Las ventas de diésel no solo pierden protagonismo frente a los eléctricos, sino también frente a los híbridos enchufables (11,4%) y a los híbridos no enchufables (39,9%).
En este nuevo contexto, el diésel ha pasado de ser la opción predilecta por su eficiencia y autonomía, a convertirse en la última alternativa para los conductores españoles. Un cambio de paradigma que redefine el futuro del automóvil en nuestro país y plantea nuevos retos para la posventa, desde la reparación hasta el suministro de recambios. La transición energética, ahora sí, es una realidad tangible.




No se puede decir que consumir más gasolina que diésel implica una descarbonización. Básicamente porque hay que explicar que por km recorrido genera más CO2 la gasolina.
Yo entiendo que es un tema técnicamente complejo, pero antes de escribir, uno debería saber lo que escribe.