Ayer, 11 de junio, Sernauto presentaba ante los medios las cifras de negocio del sector de componentes correspondientes a 2024 –leer noticia-, y cómo no podía ser de otra forma, la guerra arancelaria iniciada por el ejecutivo de Donald Trump salía a la palestra como uno de los principales riesgos para las exportaciones de las empresas de nuestro país. José Portilla, director general de la patronal, le ponía números a esta preocupación: “El año pasado exportamos a Estados Unidos 1.021 millones de euros en componentes; esta cifra se verá afectada por los aranceles, pero estamos esperanzados con el diálogo iniciado entre la Unión Europea y la Administración norteamericana”.
Para Portilla, estas políticas proteccionistas -que prevén unos aranceles del 25% para la importación de componentes y vehículos fabricados en Europa- encierran un riesgo adicional para la industria nacional de componentes, ya que pondrían en peligro parte de las exportaciones a dos de nuestros socios comerciales más importantes dentro de la UE como son Francia y Alemania, a los que se envían componentes por valor de 3.840 y 3.950 millones de euros, respectivamente: “Hay preocupación porque están en riesgo esas exportaciones de componentes para la fabricación de vehículos que se exportan a Estados Unidos”.
Aunque el país norteamericano sólo representa el 4% de la exportaciones mundiales de las empresas españolas, la patronal ya ha comenzado a buscar alternativas -mediante acciones comerciales directas- en mercados emergentes como los de Rumanía, Bulgaria, Turquía, India, Brasil o Emiratos Árabes Unidos. A pesar de esta búsqueda de alternativas, el director general de Sernauto mantiene la confianza en la labor de mediación de Bruselas con la Administración Trump: “Soy moderadamente optimista de que no se llegue al planteamiento del 25% de aranceles y que podamos seguir exportando a EE.UU.”.
¿Y China?
Llamaba la atención que no se mencionara a China como posible destino de las exportaciones españolas, sobre todo si tenemos en cuenta que uno de cada tres vehículos que se producen en el mundo lo hace en el gigante asiático. Y más aún con la decisión de varios fabricantes de abrir plantas en Europa, como es el caso de Chery en la Zona Franca de Barcelona, donde fabricará modelos de marcas como Omoda, Jaecco o Ebro.
Y en esa dirección apuntaba precisamente la pregunta de AUTOPOS a José Portilla y al presidente de la patronal, Francisco J. Riberas, que era quien respondía: “Nos interesa que esos coches se fabriquen aquí, pero hay que hacer un llamamiento para que esos vehículos sean europeos; no es suficiente con que vengan únicamente a ensamblar. Siempre y cuando fabriquen aquí con las mismas armas no hay problemas, de hecho, puede ser una oportunidad. Es cierto que los primeros modelos que están llegando ya tienen unos años y están viniendo con sus contratos y sus proveedores chinos, pero lo lógico sería que a futuro podamos competir y entrar en ese mercado. Insisto, lo veo como algo positivo: lo malo sería la mera importación de coches fabricados en China”.
Componentes para defensa
Uno de los temas recurrentes de los últimos meses es el aumento del gasto en defensa, algo que los fabricantes de componentes ven como una oportunidad: “No estamos hablando de reconvertir nuestra industria porque estamos fuertes en automoción, pero sí se pueden generar sinergias en algunas empresas”, añadía Riberas. “Estamos en contacto para ver cómo podemos articular las necesidades que hay en defensa con nuestras capacidades”.
Y Portilla iba más lejos: “Ya ha habido contactos y una primera reunión con proveedores interesados. Es cierto que los volúmenes son mucho menores que en automoción, pero para algunas empresas puede tener algún interés”.



