Un 2022 de transición y un 2023 complejo, ese es el titular que deja la Presentación Datos Proveedores de Automoción 2022 y Previsiones 2023, organizada por Sernauto, y que reveló el comportamiento de la industria de componentes de automoción durante el año pasado y lo que se espera de aquí a que finalice el 2023.
Luego de un 2021 marcado por la incertidumbre y la complejidad de la recuperación tras la pandemia, el 2022 se planteaba como el año de la recuperación, sin embargo el estallido del conflicto en Ucrania echaba por tierra las previsiones y embarcaba a la industria en un «año de transición» marcado por la crisis inflacionaria. Y es precisamente esa crisis la que está detrás del incremento de la facturación del sector durante el 2022, la cual registró un incremento de 17,4% respecto al 2021, producto del aumento generalizado en los costes -materias primas, energéticos, logísticos, laborales- y la inflación.
El año pasado los proveedores de componentes de automoción facturaron en total 37.668 millones de euros, de los cuales 22.669 millones correspondieron a exportaciones, esto es un 60,1% de la facturación anual. En este apartado, otro de los datos relevantes es que las exportaciones experimentaron un incremento del 15,3% con respecto al 2021, algo que demuestra el enorme peso que tienen los mercados internacionales para los proveedores españoles.
Pasando a la facturación del mercado nacional -los 14.999 millones restantes-, 5.889 millones de euros corresponden al mercado de recambios -un 14,9% más que el 2021-, mientras que los 9.110 millones de euros restantes corresponden al suministro de equipos y componentes a los fabricantes de vehículos -24,9% más-. Si bien a lo largo del 2022 se ha recuperado parte del negocio perdido durante los años de pandemia, en ningún caso se ha logrado volver a las cifras previas al 2020, al menos en el caso del negocio de proveedores de automoción vinculado a la cadena de suministro.
El caso del recambio, sin embargo, es diferente, pues sus fabricantes han visto su facturación volver a cifras pre pandemia, pero al mismo tiempo están teniendo que hacer frente a las constantes presiones inflacionistas y a la incertidumbre del mercado.
Un 2023 complejo
La demanda retenida será un factor determinante a lo largo del 2023, es decir, la capacidad de los fabricantes para dar salida a pedidos retrasados desde el año pasado debido a la crisis de suministro, impulsará la facturación en un año que Sernauto define como complejo. Las previsiones de la patronal ubican el incremento de la facturación del 2023 en torno a un 6% respecto a 2022 y se seguirán manteniendo los niveles de empleo del sector, con un ligero aumento del 1%, debido a la necesidad de continuar incorporando perfiles especializados y más tecnológicos para responder a la digitalización del sector.
Los tres temas que preocupan al sector de cara a los próximos años son: el aumento de la inflación, que sigue impactando en la rentabilidad; la disminución de los volúmenes debido a las bajas matriculaciones, la llegada de modelos chinos y el cambio de paradigma en la movilidad personal; y por último, la presión por mantener los ritmos de inversión en I+D+i, a pesar de que ya la liquidez de las empresas no es la misma de otros años. Los fabricantes se encuentran ante una una disyuntiva y es que, aunque no es el mejor momento para invertir debido a la incertidumbre del mercado, el no hacerlo retrasaría notablemente los nuevos desarrollos y pondría a la industria en una desventaja competitiva con respecto a los proveedores del gigante asiático.
Con todo y esto, según Sernauto el año pasado la inversión del sector en I+D+i (Investigación, Desarrollo e Innovación) aumentó un 5,8%, alcanzando un total de 1.231 millones de euros, mientras que por el lado de las capacidades productivas, las inversiones alcanzaron los 1.520 millones, esto es casi un 12% más que en el 2021.
Para Francisco J. Riberas, presidente de Sernauto, estas cifras en son el resultado del «esfuerzo y el compromiso» de la industria española de proveedores de componentes de automoción para seguir «afrontando una transformación tecnológica sin precedentes», sin embargo, insistió en la necesidad de contar con el «apoyo firme y decidido de la Administración» para poder continuar siendo un «sector estratégico» para el país.
Por su parte, José Portilla, director general de Sernauto, hacía énfasis en la importancia de activar medidas de apoyo a la industria desde las administraciones públicas para hacer frente al contexto de incertidumbre actual: «Es imprescindible contar una estrategia país que apoye a nuestras empresas y genere confianza tanto en los inversores como en los consumidores. Por eso, para cumplir con las previsiones de crecimiento y seguir siendo una industria competitiva, en 2023 será fundamental la llegada de los fondos europeos a las empresas, lo que les permitiría contar con un cierto margen en cuanto a financiación se refiere”, declaró.



