La industria europea de proveedores de automoción atraviesa uno de los momentos más delicados de las últimas décadas. Según los últimos datos publicados por Clepa -homólogo de Sernauto en Europa-, en solo dos años -2024 y 2025- el sector ha anunciado 104.000 recortes de empleo -54.000 en 2024 y 50.000 en 2025- debido a la caída en la producción de vehículos y a la mayor competencia de China.
Una cifra que supera incluso el impacto registrado durante la pandemia, ya que según la patronal, entre 2020 y 2021 se perdieron 53.700 empleos. “Tenemos que detener la hemorragia: más de 100.000 personas han perdido o están a punto de perder sus puestos de trabajo, lo que supone 140 familias afectadas cada día”, señala Benjamin Krieger, secretario general de Clepa.
Lejos de tratarse de una corrección puntual, Clepa advierte de que la combinación de una demanda débil, una enorme presión sobre los costes y un marco regulatorio todavía poco adaptado está empujando a la cadena de suministro europea hacia un gran reset industrial. Krieger apunta a la necesidad de desarrollar un paquete de medidas que permita «salvaguardar los medios de vida», así como «mantener el talento de ingeniería en Europa». Para ello, la patronal aboga por «restablecer la competencia leal», algo que considera que se ha perdido por la desigualdad de costes entre la industria europea y la asiática, principalmente por el precio de la energía: «Debemos reducir los costes operativos y dotar a las empresas de una flexibilidad normativa real».
La creación de empleo, en mínimos
El dato más preocupante no es solo el volumen de despidos, sino la incapacidad del sector para compensarlos. En 2025 apenas se anunciaron 7.000 nuevos puestos de trabajo, muy lejos de los 50.000 recortes comunicados ese mismo año. El saldo neto confirma que la transformación tecnológica -especialmente hacia el vehículo electrificado- no está generando, al menos por ahora, suficiente empleo alternativo dentro de Europa.
Y es que la producción de vehículos electrificados sigue muy por debajo de las previsiones iniciales a pesar de que entre 2025 y 2024 se ha registrado un incremento interanual del 23% en la fabricación de este tipo de modelos. Sin embargo, este avance no está compensando el retroceso estructural del volumen total. En 2025 se produjeron 3,3 millones de vehículos eléctricos en la UE, muy por debajo de los 4,8 millones que se proyectaban apenas dos años antes. Más relevante aún: la producción total de vehículos sigue un 20% por debajo de los niveles de 2019, lo que equivale a 3,1 millones de unidades menos al año.
Clepa alerta de que, si no se corrige esta tendencia, Europa corre el riesgo de “normalizar” un nivel de producción permanentemente más bajo a partir de 2026.
Rentabilidad insuficiente
El resultado de este desfase no es solo la pérdida de empleo -ya suficientemente grave-, sino también la caída de la rentabilidad de las empresas. La encuesta Clepa/McKinsey Pulse Check del otoño de 2025 muestra una leve mejora frente a 2024, pero insuficiente para hablar de recuperación. No en vano, el 34% de los proveedores sigue operando en pérdidas o en el umbral del equilibrio, y solo un tercio espera alcanzar márgenes EBIT superiores al 5%, el nivel considerado mínimo para sostener inversión, innovación y transformación industrial.
La erosión de la rentabilidad se prolonga ya durante tres años consecutivos, debilitando -según la patronal- la capacidad de los proveedores para afrontar simultáneamente electrificación, digitalización, sostenibilidad y exigencias regulatorias. En este escenario, muchos actores -incluidos fabricantes con fuerte presencia en el aftermarket– podrían verse obligados a priorizar su supervivencia financiera frente a desarrollo de nuevos negocios.

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