La Comisión Europea ha presentado su nuevo Plan de Acción Industrial para el sector del automóvil en un momento crítico para la industria, presionada por las sanciones de Bruselas, pero también por la competencia china y los probables aranceles en Estados Unidos. Los fabricantes de vehículos han aplaudido las primeras decisiones, sobre todo la intención de flexibilizar los plazos para la consecución de los objetivos de emisiones, pero los proveedores de componentes siguen sin verlo claro. La Asociación Europea de Proveedores de Automoción (Clepa, la Sernauto del continente) ha acogido la iniciativa con cautela, reconociendo avances, pero advirtiendo que la falta de medidas concretas pone en riesgo el futuro del sector en Europa.
Esto no quiere decir que Clepa vea el vaso medio vacío: la asociación valora positivamente la intención de la Comisión de adelantar a 2025 la revisión de la regulación de emisiones de CO2, un año antes de lo previsto. Además, celebra la intención de adoptar un enfoque tecnológicamente neutral, algo que el sector lleva tiempo reclamando para garantizar la viabilidad de soluciones como los híbridos enchufables (PHEV) o los combustibles renovables. Sin embargo, la asociación alerta de que el documento presentado por Bruselas no recoge compromisos claros ni estrategias concretas para implementar esta neutralidad tecnológica en la práctica.
“La cuestión clave sigue siendo cómo se garantizará la neutralidad tecnológica en el futuro», ha declarado Benjamin Krieger, secretario general de Clepa. «Para mantener la competitividad y preservar el empleo, la UE debe apostar por un amplio abanico de tecnologías sostenibles. Es fundamental que la electrificación no sea la única vía, sino que se complementen otras soluciones hasta 2035 y más allá”.
Incertidumbre por el acceso a los datos
Uno de los puntos positivos del plan, a ojos de Clepa, es el compromiso de la Comisión de avanzar en un marco legislativo para el acceso a los datos de los vehículos, un elemento que la patronal considera «clave» para la innovación en el sector de los proveedores. Tras más de ocho años de debate, Clepa considera que este es un paso significativo para fomentar nuevos servicios y la digitalización de la industria. No obstante, la asociación advierte que los retrasos en su implementación podrían frenar inversiones: “La voluntad de establecer un marco para la compartición de datos es positiva, pero si las directrices no son suficientes, será imprescindible una regulación adicional”, ha señalado Krieger.
Clepa también ha recibido con optimismo la revisión del Reglamento de Exención, que regula la competencia en el mercado de la posventa, aunque el plan no establece plazos concretos para su implementación. En cuanto a la regulación de vehículos autónomos, la Comisión ha dado un paso adelante al respaldar la creación de un mercado único para esta tecnología, una decisión aplaudida por Clepa, que urge a la UE a acelerar el proceso con una regulación clara y un calendario definido para la homologación de flotas: “Un enfoque armonizado permitirá reducir costes, mejorar los procedimientos de prueba y desarrollar la infraestructura digital necesaria para su despliegue a gran escala”, señala la patronal.
Urgencia en la acción
En este contexto de transformación, Clepa insiste en que la UE debe actuar con «rapidez y contundencia», aplicando incentivos específicos, fondos estratégicos y herramientas de defensa comercial para evitar la pérdida de capacidad industrial en el continente.
En las últimas semanas, Clepa ha intensificado su diálogo con la Comisión Europea, presentando propuestas concretas para afrontar los desafíos del sector. Con reuniones programadas hasta el verano, la asociación seguirá presionando para que el Plan de Acción Industrial se traduzca en medidas reales y efectivas: “El tiempo apremia. No podemos quedarnos en declaraciones de intenciones. Europa necesita políticas valientes y decididas que garanticen el futuro del empleo y la competitividad industrial en la automoción”, ha concluido Krieger.



