La industria de proveedores de automoción en Europa atraviesa un momento crítico, y Benjamin Krieger, secretario general de Clepa -la homóloga europea de Sernauto-, ha lanzado un mensaje a los responsables políticos de la Unión Europea pidiendo medidas urgentes para salvar un sector que se desangra al ritmo de las políticas comunitarias -sólo Bosch, ZF Friedrichshafen y Schaeffler han anunciado recientemente más de 25.000 despidos en Europa-.
En una carta reciente, Krieger advierte de que las políticas vigentes podrían seguir generando pérdidas masivas de empleo y debilitando la competitividad del sector en beneficio de otras regiones: “La industria automovilística europea se encuentra en una situación difícil. Los aranceles son elevados, los costes energéticos altos y el acceso a las tierras raras está sometido a una presión extrema. Los puestos de trabajo están desapareciendo a un ritmo alarmante: solo el año pasado se anunciaron decenas de miles de pérdidas”, subraya Krieger, quien insta a actuar con rapidez para evitar que se pierda la ventaja económica y el crecimiento futuro.
Palabras para España: «Es una contradicción»
El secretario general de Clepa pone de relieve la paradoja en las decisiones políticas recientes: “Un grupo de 19 líderes europeos adoptó un llamamiento al presidente del Consejo para mejorar la competitividad europea, mientras que Francia y España confirman en gran medida la normativa vigente sobre CO₂. Apoyar ambas cosas es, francamente, una contradicción en sí misma”.
Krieger señala que la competencia internacional avanza a ritmo acelerado, especialmente en Estados Unidos y China, donde las estrategias de movilidad incluyen diferentes alternativas, como los híbridos e híbridos enchufables, que, a juicio de la asociación, deben cumplir un papel clave en el futuro de la descarbonización. “Los consumidores siguen queriendo híbridos. Los proveedores están dispuestos a invertir. Las políticas deben ayudar a los usuarios a conducir de forma eficiente y asequible”.
La importancia de producir en Europa
Sobre los riesgos de la transición hacia los vehículos eléctricos, advierte que la descarbonización no puede implicar la deslocalización de la producción: “El riesgo es perder cadenas de valor. Europa debe ser más que una sala de exposición de tecnologías limpias: debe ser la planta de producción. La producción local no se limita a los puestos de trabajo, sino que tiene que ver con resiliencia, innovación y soberanía industrial”.
Krieger también aboga por un enfoque gradual y flexible en la adopción de nuevas tecnologías, advirtiendo que la prohibición anticipada de motores de combustión podría descarrilar la industria y frenar la aceptación por parte de los consumidores: “Ni Estados Unidos ni China han prohibido el mercado de los motores de combustión, y nuestra ambición por sí sola no será suficiente para permitir un recorte drástico en 2035”.
Finalmente, Krieger llama a la Comisión Europea a actuar con urgencia para reparar las “grietas estructurales” del sector antes de que se conviertan en abismos y garantizar que Europa lidere el futuro de la movilidad: “Es hora de que la Comisión Europea nos acerque a ese camino, para que el futuro sea claro y podamos recorrerlo”.



