La Asociación Española de Proveedores de Automoción (Sernauto) ha reaccionado con cautela -y cierta preocupación- al acuerdo comercial alcanzado el pasado 27 de julio entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. El pacto fija un arancel del 15% a las exportaciones europeas, incluidos los componentes de automoción, lo que representa una reducción frente a las tarifas inicialmente propuestas del 25% o 30%, pero un aumento sustancial respecto a los niveles históricos anteriores.
Desde la patronal del sector de componentes, se valora el esfuerzo diplomático por alcanzar un entendimiento entre ambas administraciones, aunque se subraya con firmeza el “impacto que esta medida tendrá en la industria española de fabricación de componentes de automoción”. Un sector, recuerdan, con un altísimo grado de internacionalización y una compleja cadena de suministro integrada a nivel global.
Más allá del 4%
Aunque las exportaciones directas de componentes fabricados en España con destino a Estados Unidos representaron en 2024 un 4% del total del sector (1.021 millones de euros), Sernauto recuerda que la realidad del mercado es “mucho más compleja”. Muchos de estos componentes se integran en vehículos ensamblados en países como Alemania, Francia o México, que posteriormente se exportan al mercado estadounidense. “Este efecto multiplicador implica que cualquier arancel sobre el vehículo final puede impactar de forma indirecta, pero significativa, sobre la cadena de suministro española”, señala el comunicado.
El nuevo arancel del 15% no solo encarece directamente las exportaciones, sino que también introduce un nuevo factor de incertidumbre en un contexto ya marcado por fuertes tensiones derivadas de la transición tecnológica e industrial del sector. Según Sernauto, el escenario que se dibuja “dificulta la planificación industrial, las decisiones de inversión y la competitividad internacional”.
Además, sectores estratégicos y materiales esenciales para la industria -como los componentes electrónicos, plásticos, textiles técnicos o semiconductores- también se verán afectados. A ello se suma el mantenimiento del arancel del 50% para materias primas como el aluminio, el acero o el cobre. La consecuencia directa será un aumento de los costes de producción que, en última instancia, podría repercutir sobre la eficiencia operativa de muchas empresas proveedoras.
Llamamiento al liderazgo europeo
Desde la asociación que representa a los proveedores de automoción en España se reitera la necesidad de defender un comercio internacional abierto, justo y basado en reglas estables: “Apelamos al mantenimiento de un marco comercial estable, predecible y transparente”, se lee en el comunicado remitido a los medios. Solo así, insisten, podrá garantizarse “la estabilidad y el crecimiento de una industria estratégica para España, Europa y nuestros socios internacionales”.
Por ello, Sernauto considera “esencial” que la Unión Europea ejerza un “liderazgo firme, pero constructivo”, que permita seguir dialogando con Estados Unidos para evitar medidas unilaterales que distorsionen el comercio y perjudiquen a las empresas europeas, especialmente a las pequeñas y medianas, que tienen menor capacidad de adaptación ante un entorno arancelario cambiante.
Un mercado estratégico
Estados Unidos es el octavo socio comercial para los proveedores de automoción instalados en España, con más de mil millones de euros exportados en 2024. A pesar de que su peso porcentual sobre el total exportado es relativamente bajo, se trata de un mercado clave por su volumen, su capacidad tractora y su posición estratégica dentro del sector, explica la patronal. La Unión Europea, por su parte, sigue siendo el destino principal de las ventas españolas, con más del 65% del total, encabezado por Alemania y Francia.



