Las tensiones comerciales con Estados Unidos están poniendo en riesgo a la industria europea de componentes de automoción. Según la patronal del sector, Clepa (la Sernauto del continente), las medidas arancelarias adoptadas por la administración estadounidense amenazan con desestabilizar una industria que ya enfrenta importantes retos estructurales y de inversión que amenazan tanto a la competitividad como a la propia viabilidad de las empresas -con el consiguiente riesgo para el empleo en la región-.
El reciente anuncio realizado por el presidente Donald Trump de imponer aranceles del 25% sobre el aluminio y el acero afectará directamente, según la asociación, a los componentes fabricados con estos materiales en nuestro continente, incluidos algunos que son esenciales para la automoción, tanto para primer equipo como para posventa. Además, se prevé que futuras rondas de gravámenes impacten directamente en la exportación de vehículos y piezas europeas a EE.UU.
Una amenaza que no es baladí, ya que el mercado estadounidense representa una cuarta parte del superávit comercial de la Unión Europea en el sector de componentes, por lo que cualquier obstáculo adicional podría agravar la pérdida de empleo y el descenso en las inversiones, también en España.
Dependencia de China
El anuncio de Estados Unidos llega en un momento en el que el las importaciones europeas de componentes procedentes de China han experimentado un crecimiento acelerado en los últimos cinco años. Y es que las importaciones desde el gigante asiático han pasado de 3.900 millones a 7.300 millones de euros en apenas un lustro, representando ya una cuarta parte de todas las importaciones de componentes de automoción de la UE. Y no, no hablamos únicamente de la importación de baterías para coches eléctricos, sino de piezas en general…
Por otro lado, socios tradicionales como Corea del Sur, Japón y Reino Unido han visto reducida su participación en el mercado europeo. Un caso significativo es el Reino Unido, cuya cuota en las importaciones de componentes europeos ha caído del 17% en 2019 a menos del 10% en 2024.
Un superávit en peligro
Las exportaciones hacia EE.UU., que en los últimos cinco años han alcanzado los 8.700 millones de euros, han sido clave para mantener un superávit comercial de 7.000 millones de euros con la región. Sin embargo, la imposición de aranceles del 25% sobre los vehículos europeos vendidos en territorio estadounidense podría cambiar radicalmente este equilibrio, según Clepa.
Al mismo tiempo, el superávit comercial con China, que en 2020 ascendía a 7.000 millones de euros, ha disminuido hasta los 2.200 millones debido al importante crecimiento de las importaciones desde aquel país, como acabamos de ver, lo que muestra una transformación en la balanza comercial de la UE.
Inversiones en riesgo
Los fabricantes europeos de componentes han realizado inversiones significativas en Norteamérica durante la última década, alcanzando los 18.400 millones de euros. Estas inversiones representan un 31% del total de capital extranjero invertido en el sector de componentes de la región.
México se ha convertido en un enclave estratégico para las empresas de nuestro continente, atrayendo 9.500 millones de euros de inversión europea, lo que supone un tercio del total de inversión extranjera en su industria del automóvil. En EE.UU., la inversión ha ascendido a 8.700 millones de euros, generando unos 35.000 puestos de trabajo. Sin embargo, la imposición de aranceles no solo amenaza la exportación de vehículos europeos, sino que también pone en jaque la viabilidad de estas inversiones, ya que México, puerta de entrada al mercado estadounidense, tampoco se libra de estos aranceles.
La cuestión ahora es ver el impacto que esta medida tendrá en las inversiones ya realizadas y que todavía no han sido amortizadas.
Cae la inversión extranjera
Mientras que Europa lidia con estas incertidumbres comerciales, la inversión extranjera directa en su industria de componentes ha mostrado una leve mejoría, captando un 22% de las inversiones globales en automoción, baterías y semiconductores. No obstante, EE.UU. sigue liderando este ámbito con un 28% de los flujos de inversión.
El sector de las baterías ha sido el foco de las inversiones en los últimos años, pero tanto Europa como EE.UU. han sufrido una desaceleración en este ámbito. En la UE, las inversiones han caído en 4.700 millones de euros, mientras que en EE.UU. la reducción ha sido aún mayor, alcanzando los 11.500 millones.
En términos generales, la inversión en componentes tradicionales -para vehículos de combustión interna- sigue siendo un punto débil para Europa. En 2024, la inversión extranjera en este sector en la UE apenas alcanzó los 951 millones de euros, frente a los 2.900 millones captados por EE.UU.
Una respuesta urgente
Ante este contexto, Clepa advierte de la necesidad de replantear la estrategia comercial e industrial de la UE. Para evitar que la industria automovilística europea pierda competitividad frente a las políticas proteccionistas de EE.UU. y la creciente hegemonía de China, la patronal considera esencial fortalecer las relaciones con socios como Reino Unido, Corea del Sur, Japón y los países de Mercosur -Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay-.
Además, Clepa señala como prioritario reforzar la inversión en la industria local y potenciar la innovación. La patronal insiste en que el futuro del sector depende de una apuesta decidida por la competitividad y el valor añadido dentro de Europa. Sin medidas concretas, el riesgo de que la industria del automóvil se desplace fuera del continente se vuelve cada vez más real, alerta.



