Los futbolistas Papu Gómez y Lucas Ocampos se enfrentan a desafíos nuevos y diferentes cada partido que juegan sobre el terreno de juego. Allí han demostrado que son profesionales. Sin embargo, esta vez el desafío al que se enfrentaban era muy diferente… Se pusieron el mono y frente al capó del coche que tenían que reparar, comprobaron lo difícil que es ser un buen profesional del taller.
Se trata de un desafío de “Under the Hood” (“bajo el capó”), una nueva serie de contenidos protagonizada por la plantilla del Sevilla FC, que surge a partir de la unión de Footballco, una plataforma de contenido y medios de fútbol, con el club y su socio global Valvoline, un proveedor de lubricantes de marca y servicios automotrices.
La grabación del desafío se realizó en un taller de Sevilla. Y allí, los futbolistas Papu Gómez, Lucas Ocampos tuvieron que comprobar el estado de los fluidos del coche, cambiar el aceite de motor, comprobar la dirección…
Entre labor y labor, ambos futbolistas conversaban sobre los compañeros de equipo a los que admiraban, quiénes les sorprendieron a su llegada al club, quiénes son sus ejemplos a seguir o quiénes les parecen los más experimentados…
Pero si hay algo de lo que ambos entienden es de lo importante que es formar un buen equipo para obtener los mejores resultados. Y este es un factor que también influye en las labores que realiza día a día un taller y en la confianza que genera en sus clientes.
Papu Gómez le preguntó a su compañero sobre lo mejor para tener un buen equipo, a lo que Ocampos contestó: “Algún almuerzo o cena, saliendo del terreno juego, conocerse en la parte humana es lo importante. Lo venimos haciendo en los últimos años, hay muy buena gente, muy buen grupo y para mí eso es lo más importante”. Y es que eso es realmente importante para que un equipo, de cualquier índole, funcione.
Sin embargo, el trabajo frente al capó parece que se les complicaba por momentos: “Menos mal que elegiste el fútbol en vez de los coches” le termina diciendo Ocampos a Gómez. Y es que la conversación además de para conocerse más entre ellos, dio para bromear sobre los pocos conocimientos de mecánica que tenían ambos y sobre lo difícil que es llevar a cabo las labores de reparación y de mantenimiento de un taller. “Lo hicimos lo mejor posible. No fue fácil”, concluían.


