La disponibilidad de producto se ha convertido en uno de los factores más sensibles dentro del mercado de reposición. En sistemas de dirección y suspensión, donde muchas intervenciones implican la inmovilización del vehículo, los tiempos de suministro condicionan tanto la operativa del taller como la capacidad del distribuidor para dar continuidad al servicio.
En este escenario, MOOG ha consolidado en Iberia una estrategia centrada en la cobertura de gama y la disponibilidad inmediata. La compañía opera desde su almacén central de Coslada (Madrid), desde donde gestiona el stock destinado al mercado peninsular y articula un servicio orientado a reducir los plazos de entrega, con un ratio de servicio muy alto en primera expedición.
Cerca de 8.000 referencias y una gama en expansión
La marca cuenta actualmente con 7.288 referencias en sus líneas de dirección y suspensión. El catálogo incluye rótulas, trapecios, bieletas, terminales, silentblocs y kits de reparación, entre otros componentes del chasis. A ello se suman 676 referencias adicionales de rodamientos de rueda.
En conjunto, la oferta roza las 8.000 referencias destinadas al aftermarket, lo que permite cubrir una parte muy significativa del parque europeo bajo una misma marca. Esta amplitud de gama puede facilitar a la distribución la gestión de pedidos y contribuye a simplificar procesos logísticos en el día a día -además de concentrar compras y reducir costes logísticos-.
La actualización del catálogo es otro de los ejes de la estrategia. MOOG incorpora nuevas referencias de forma trimestral, con un volumen que supera las 300 novedades anuales, en línea con la evolución del parque circulante y las necesidades del mercado independiente.
Electrificación y estrategia ‘First to Market’
Parte de este desarrollo se está orientando a vehículos híbridos y eléctricos dentro de su estrategia ‘First to Market’, que busca apoyar la disponibilidad de referencias en el canal independiente. El objetivo es ampliar las oportunidades de negocio para la distribución en fases tempranas del ciclo de producto.
En este ámbito, la marca ya dispone de aplicaciones para modelos como Hyundai IONIQ 5 o Tesla Model 3 y Model S, en un contexto en el que las nuevas arquitecturas de propulsión están modificando las exigencias sobre los componentes del chasis. Y es que el aumento de peso asociado a las baterías y la entrega instantánea de par generan mayores cargas sobre los sistemas de dirección y suspensión. Esto obliga a adaptar el diseño de los componentes a condiciones de trabajo más exigentes, especialmente en términos de resistencia y durabilidad.
Esta línea de desarrollo convive con la estrategia habitual de lanzamiento de novedades para dar cobertura al parque de combustión interna, que seguirá dominando las carreteras durante las próximas décadas. Buena muestra de ello son los recientes lanzamientos de referencias para superventas como los Ford Focus IV, Peugeot 308 III, Opel Astra L o BMW Serie 3 y 4, que siguen concentrando parte relevante de la demanda del mercado.
Una logística orientada a la eficiencia del canal
Más allá de la amplitud de gama, la logística se mantiene como un elemento estructural en la estrategia de la marca. Desde su almacén en Coslada, MOOG abastece al mercado ibérico con un modelo de stock permanente orientado a reducir tiempos de entrega, en un entorno en el que la capacidad de respuesta condiciona cada vez más la actividad del taller.
La alta tasa de repuesta en primera entrega y la rapidez de suministro tienen un efecto directo sobre la distribución, ya que los retrasos pueden traducirse en pérdida de ventas o en compras fuera del canal habitual, con lo que ello conlleva desde el punto de vista de la rentabilidad. En este contexto, la proximidad logística y la capacidad de reacción se convierten en factores competitivos clave.
La compañía ha incorporado además mejoras en distintas referencias de la gama diseñadas para ayudar a facilitar el montaje y optimizar los tiempos de intervención en taller, con el objetivo de reducir incidencias y reforzar la fiabilidad en servicio.
Si algo define a la posventa es que opera con ventanas de tiempo cada vez más ajustadas, y por ello la estrategia de MOOG pivota sobre dos variables clave: disponibilidad y actualización continua del catálogo. Dos elementos que, en la práctica, determinan la capacidad real de respuesta del canal.



