Motortec es tener llena la nevera para celebrar que han venido a verte; es solucionar aquel malentendido, afrontar lo que salió mal y pedir disculpas cuando hace falta; Motortec son equipos enteros de profesionales desplazados de sus lugares de origen, alojados en hoteles lejos de sus familias; equipos que han trabajado durante meses para poder superarse y que terminan agotados por el esfuerzo, a veces casi más físico que mental, pero satisfechos por haber conseguido que la última edición de la feria sea siempre la mejor…
Motortec es contratar personal extra, que suele marcharse con ganas de volver; es hacer un nuevo casting de azafatas y conseguir el mejor catering; es que no falten vasos o hielo o cerveza y que, si faltan, siempre haya un amigo capaz de hacer el milagro de las bodas de Caná y de llenarte las tinajas con el mejor vino…
Motortec es encontrarse con gente a la que difícilmente tendrías la oportunidad de ver de otra forma; es saber lo que ha sido de unos y de otros, y ver crecer a sus hijos a la par que los tuyos… Pero Motortec es, sobre todo, un grupo de profesionales como la copa de un pino echando el resto para adaptarse a los cambios de los tiempos, para reinventarse, para crecer, para superar los obstáculos, para abrir nuevos caminos, para hacer de este sector un sector mejor…
Afortunadamente Motortec no es Ifema; Motortec no necesita un nuevo récord de visitantes para colgarse una medalla; ni se gesta en despachos de directores de feria que a veces parecen ministros, ni depende de comerciales que un día están y al otro puede que no… Motortec prefiere una buena negociación al ‘o lo tomas o lo dejas’ y es más de buscar soluciones que de poner trabas, porque Motortec no representa lo político, lo institucional o lo cuadriculado, sino lo humano, lo cercano y lo flexible, por eso Motortec no es Ifema, por eso Motortec eres tú.




Y si me permites añadir, María, a tus maravillosas palabras… “MOTORTEC también sois vosotros, ese lugar, esas personas dentro de una caja de resonancia de color anaranjado en la que poder desconectar durante unos breves minutos; poder estar en silencio, sin que nadie te pregunte; en la que poder departir hasta con uno mismo. Donde poder respirar, coger fuerzas y volver a la bendita batalla. Sin decir siquiera adiós, porque siempre es hasta luego”.
PD: siempre habrá agua, hielo y lo que haga falta para quien siempre tiene agua, hielo y tiempo para compartir… y gin 🙂 Gracias AUTOPOS people
Pedazo de periodista. Pedazo de persona.