La Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) ha lanzado una advertencia sobre los efectos del endurecimiento de las normativas de emisiones de CO2 en Europa. Y lo ha hecho en la figura de su presidente, Josep Maria Recasens, durante la inauguración del V Foro Anfac, que tiene lugar hoy en Madrid: «¿Qué es lo que está en juego? Yo diría que el último bastión tecnológico que tiene Europa y España desde el punto de vista industrial y tecnológico. Esto hay que defenderlo. Porque es gracias a esto que tenemos paz social, progreso y bienestar y clase media en Europa».
Un bienestar que, según Anfac, está en riesgo debido a unas regulaciones que conllevan sanciones millonarias para los fabricantes que no cumplan con los límites establecidos y que ponen en riesgo la sostenibilidad de la industria en España y el resto del continente.
Recasens ha expuesto ante el auditorio tres demandas por parte de la industria. En primer lugar, la flexibilización de la normativa ‘CAFE’ (Emisiones de Combustible Medias Corporativas, por sus siglas en inglés), que impone una reducción de las emisiones de CO2 a 93,6 gramos por kilómetro en los vehículos vendidos en la Unión Europea a partir de 2025. Las empresas que no cumplan con estos requisitos se enfrentan a sanciones de hasta 95 euros por cada gramo que sobrepase el límite. Según Anfac, el sector podría verse obligado a afrontar penalizaciones de hasta 15.000 millones de euros: «Lo que pedimos es que se ajuste y que se flexibilice la regulación de emisiones para que se haga de manera razonable y acompasada».
El ejecutivo ha recordado que la industria ha estado preparándose para esta transición desde la firma del Acuerdo de París en 2015. No obstante, factores como la pandemia, la crisis de semiconductores o la guerra en Ucrania han complicado, según los fabricantes, el cumplimiento de los objetivos establecidos.
Alternativas ante un escenario complejo
Ante esta situación, el sector maneja diferentes escenarios. El primero es asumir las sanciones, lo que, según Recasens, reduciría un 75% la rentabilidad de los fabricantes en la UE. La segunda opción sería recortar la producción en dos millones de unidades de vehículos de combustión, lo que afectaría a entre siete y ocho plantas en Europa. La alternativa más favorable para la industria, según Anfac, sería fomentar la demanda del coche eléctrico con una estrategia de incentivos a gran escala.
En esta línea, la segunda petición de Anfac es la implementación de un plan urgente en España para impulsar la venta de vehículos eléctricos, con la participación de todos los sectores y administraciones públicas. Recasens ha recordado que esta solicitud ya había sido planteada en diciembre del año pasado, aunque con escaso éxito: «Evidentemente, nosotros como sector no queremos pagar multas, tampoco queremos cerrar fábricas con el coste social y reputacional que hay detrás. Necesitamos un plan transversal, sostenible, predecible en el tiempo de ayudas a la adopción de vehículos eléctricos».
La urgencia de un plan paneuropeo
Además de la necesidad de reactivar el Plan Moves III, que decayó en enero tras el rechazo en el Congreso al ‘decreto ómnibus’ -aunque se aplicará con carácter retroactivo tras su futura aprobación, como ha confirmado esta misma semana la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen-, Recasens ha subrayado la importancia de un programa de incentivos a nivel europeo. En este sentido, para Recasens, el objetivo de alcanzar un 22% de cuota de eléctricos en 2025 parece «poco realista», ya que en 2024 la cuota se ha situado por debajo del 14%. En el caso de España, la cifra es aún más baja, con solo un 5,6% de eléctricos matriculados.
«El sector debería, en el año 2025, conseguir una cuota de eléctricos en Europa de 22%. La realidad es que en el año 2024, en Europa, no hemos llegado ni al 14%. Significa que este salto del 14% a 22% no es real. No ha habido ningún año precedente que el nivel eléctrico haya aumentado de tal manera. Por no hablar de la cuota que tenemos de eléctricos en España, que está en el 5,6%. Esto es una misión imposible».
Una estrategia a largo plazo
Como tercera medida, Anfac propone la puesta en marcha de un Plan Auto 2030 para fortalecer la industria automovilística en España, un sector que representa el 10% del PIB, genera dos millones de empleos y supone el 18% de las exportaciones: «Nosotros damos el paso, nos ponemos al frente, pero solos no lo vamos a conseguir; necesitamos un plan a largo plazo, que no sea cortoplacista, que nos proyecte al 2030 y más allá. Que sea un plan común, que no vaya de partido A o de partido B, que no vaya de compañía A o compañía B, que vaya de todos nosotros».
La iniciativa buscaría consolidar ecosistemas tecnológicos para el futuro del automóvil en España, cada vez más dependiente de otras potencias: «[La tecnología] no está en España, está en China, está en Estados Unidos, y cada día que pasa, teniendo cuotas de eléctricos bajas, estamos dando una ventaja competitiva y tecnológica a Asia y a Estados Unidos. Con lo cual, esto es corresponsabilidad de todos nosotros».



