Las diferentes administraciones llevan años limitando el acceso de los vehículos más antiguos y contaminantes al centro de las grandes ciudades -la propia Ley de Cambio Climático obliga a los municipios de más de 50.000 habitantes a delimitar zonas de bajas emisiones-, pero la realidad es que el plan último es desplazar al vehículo privado de los entornos urbanos.
Lo ha dejado claro esta misma mañana el director de la DGT, Pere Navarro, durante su discurso de clausura de la jornada «Innovación Urbana. Movilidad Sostenible y Smart Cities», organizada por Europa Press -aunque no es la primera vez que lo hace-. Para Navarro, el problema de la movilidad en las ciudades «es de espacio», por lo tanto, los planes no pasan por sustituir una tecnología por otra, sino por prohibir el acceso completo a cualquier vehículo que no tenga carácter colectivo o de servicio público.
«Estamos todo el día que si emisiones sí, emisiones no. Al centro de la ciudad vas con transporte público y si tienes prisa coges un taxi, un Uber o un Cabify. Al centro de la ciudad no vas a ir ni con eléctrico ni con diésel ni con gasolina. No nos equivoquemos», ha recalcado.
Y criticaba también las falsas expectativas generadas con las ya mencionadas zonas de bajas emisiones: «Algunos con las zonas de bajas emisiones están dando ventajas para que vayáis con coche eléctrico. Que no, que no. Que al centro de la ciudad no vas a ir ni en diésel ni en eléctrico». Difícil ser más claro…
«El objetivo es acabar con los combustibles fósiles»
Una cosa es la política de acceso a las ciudades y otra -complementaria- es la apuesta sostenida del Ejecutivo con la movilidad eléctrica. De hecho, España es uno de los países que se opusieron a la flexibilización pedida el año pasado por Estados como Alemania e Italia, cuya industria del automóvil está viviendo en primera persona las consecuencias de la caída de la producción en forma de cierres de empresas y pérdida de empleo -algo de lo que nuestro país tampoco se libra, ya que la fabricación de vehículos ha pasado de los casi 2,9 millones de unidades de 2016 a menos de 2,3 millones en 2025-.
Y es que el objetivo, añadía el director de la DGT en la jornada de Europa Press, es «acabar con los combustibles fósiles», y para ello considera «un objetivo ideal» el fin del vehículo de combustión en 2035: «En España no tenemos petróleo; vayamos a las energías alternativas. Si alguien en Europa tiene sol, viento e hidráulica, somos nosotros. En este momento, más del 50% de la energía que se consume en nuestro país es renovable; podemos llegar a ser el país con la energía más barata de Europa si las eléctricas nos lo permiten».
Navarro considera este paso «un objetivo de país brutal», ya que «podemos atraer inversiones por razones de energía». El objetivo, por tanto, es «acabar con todo lo que sea la energía fósil y debemos tomárnoslo con todo el interés posible. A partir de aquí, neutralidad tecnológica».




Al mas puro estilo Hugo Chavez. ¡Expropien ¡Expropien!
Este señor odia los vehículos. En su anterior etapa lideró una cruzada contra las motos. En esta etapa ya dejó claro que tampoco le gustan los coches con motor de combustión. Y finalmente la guinda del pastel: ahora tampoco se salvan los eléctricos.
Eso es lo que pasa por poner como director de la DGT al que «no conduce habitualmente por seguridad» y que se cree por encima del bien y del mal.
Esto, amigos míos, en el ámbito empresarial, se llama miopía del marketing. Este señor piensa que todos los españoles considera peligroso conducir, y que todos tienen dinero para «si tienen prisa coger un Uber o un Taxi».
Me gustaría saber cómo acudió este Sr. a ese evento, pero imagino que no fue en transporte público ni en bicicleta…. otro jeta más que vive a costa de los contribuyentes